BOCA 1 - GIMNASIA LP 2: Tomate una Copa

Boca necesitaba ganar para la Libertadores. Gimnasia, para zafar del descenso. Y quedó claro que un objetivo urgente es mucho más poderoso que otro a largo plazo. Diferencia de actitud total...
Boca no se va a poner pensar hoy en lo que puede hacer mañana. ¿Sumar ahora para la Copa? ¿A quién se le ocurre? ¿Boca hubiese sido el mismo ayer si un triunfo le daba el ingreso a la Libertadores? Una pregunta tonta... Por eso jugó como jugó. Como un entrenamiento.

Gimnasia tiene que pensar hoy en lo que puede pasar mañana. Y tanto el hoy como el mañana lo encuentran con la soga al cuello. Por eso jugó como jugó. Como si en cada pelota le fuera la vida.

Las pelotas divididas jamás fueron divididas. Fueron todas de Gimnasia. Alonso cabeceó con una débil oposición de Roncaglia para el primero y Agüero, para el segundo, tuvo más cerca a tres compañeros que a un rival. Pequeñas grandes muestras de las diferentes motivaciones.

Es cierto que Boca hace rato que viene penando. La revancha con Defensor fue el último partido importante que jugó este equipo. ¿Y acaso jugó bien? ¿Generó muchas situaciones de gol? Los problemas son más profundos que la motivación. Riquelme, en un cuarto de pierna, es el único capaz de hacer jugar a los demás. Pero necesita algo más de resto. En el segundo tiempo vivió estacionado en la banda izquierda. Y ya es una costumbre... Gaitán todavía está muy verde para cargar con el equipo. Gracián ya fue. ¿Alguien vendrá? Por cierto, ¿no convendría adelantarle las vacaciones a Riquelme para que renueve las energías?

Los problemas de Gimnasia son más urgentes. Dos semanas, nomás. En quince días sabrá si tiene la gran chance de la Promoción o si se hunde en la B Nacional. Después, si se queda, ya llegará el momento de preocuparse por cómo quedó el Promedio por los que vienen o los que se van. Pero tiene un objetivo y juega por algo. ¿Cómo? Se desdobla para marcar (por momentos fueron tres contra uno de Boca), es solidario para ofrecerle opción al que tiene la pelota, conoce sus deficiencias e intenta potenciar sus virtudes, como la pegada de Ormeño y Aued, el cabezazo de unos cuantos, el despliegue de todos...

Boca, en cambio, no sabe dónde está parado. Arma jugadas aisladas que no surgen por una idea de juego (nadie pretende que se vea la mano de Alves, por favor) sino por la calidad de sus futbolistas, sobre todo Román y Palacio, más lo que insinúa Gaitán. Justamente entre ellos tres hilvanaron una acción genial: pase de Riquelme al vacío, toque del pibe al medio y pase a la red de Rodrigo. Apenas se jugaba un minuto... ¿Si podría haber cambiado la historia? Por un rato habría estado ganando Boca, pero...

Además de que Riquelme es el único capacitado para hacer jugar, ¿dónde están los defensores? ¿y el arquero? Boca no da garantías. Que no haya pateado entre los tres palos de Sessa en el segundo tiempo es un tema, pero también está el otro.

Gimnasia, para seguir (e insistir) con las diferencias apuntó y acertó lo necesario. Y vive. Porque se mentalizó para eso. Y su objetivo fue mucho más poderoso que el de Boca. Mientras pensaban que podía ser una buena ocasión para sumar para la Libertadores, es el Lobo el que esta vez se toma la copa. Le falta, todavía le falta para descorchar la botella, pero por algo se empieza. Boca sigue sin arrancar...

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