"Boca ganó muchos títulos por penales".

RIVER: Fabbiani no afloja, sigue apuntándole a los primos y avisa: "Sólo digo la verdad". Además, cuenta que se divirtió jugando con Buonanotte y da su receta para ganarle a Central: "Hay que pasarlos por arriba".
Sé que aún no estoy bien, pero si fuera por mí, jugaría 200 minutos con la camiseta de River... Todavía no caigo, cuando me fui a dormir, la película me pasaba de nuevo, una y otra vez. Es lo que soñé".

A contramano de lo que ha reflejado durante siglos la literatura infantil, llena de princesas raptadas y de valientes caballeros, el Ogro de Núñez no se presenta como esos seres mitológicos, grandes, crueles, y de facciones aterradoras. Todo lo contrario: adorado por los hinchas de River, Cristian Fabbiani se involucró tanto con la camiseta del club de sus amores que horas después de la trabajosa victoria sobre Nacional de Paraguay, siguió ganando adhesiones entre sus feligreses. Su discurso pícaro, desafiante, fanático y puramente anti-Boca, tiene a todos los hinchas de River rendidos ante sus 102 kilos de extroversión. Y a los de la vereda de enfrente, de los pelos. Por eso el mismísimo Ischia recogió el guante y salió a contestar el "Boca gana siempre cagando" con que había pinchado el Ogro (ver página 23). Y por eso, en lugar de aceptar el golpe por golpe, el delantero fue por más. "Nadie tiene por qué enojarse. Lo que dije es verdad. Boca ganó muchos títulos por penales", sostuvo el Gordo, casi como una remake de las travesuras del Mellizo Barros Schelotto... Pero precisamente del lado de enfrente. Y sin temor.

-¿Te gusta provocarlos?

-¿Por? Boca ganó muchos partidos sobre la hora y hay que aprender de eso. En la Copa pasa seguido: los partidos duran 95 minutos. Yo no lo digo por tirarle cosas a Boca, sólo es la verdad.

Sociable, expresivo, abierto, caradura, Fabbiani se siente mimado a cada paso que da por el anillo interno del Monumental. Convive a gusto con la Shrekmanía, a tal punto que acepta a pura sonrisa la visita de Vilma y su hijo Milton, dos socios caracterizados como Fiona y Shrek. El burro parlanchín, al menos, no apareció.

-¿Pensaste en lo que generás en la gente?

-No caigo. Yo les estoy muy agradecido a los hinchas, a los dirigentes, a Pipo, a todos, porque hicieron un esfuerzo muy grande para que yo esté acá. Lo importante es trabajar para ayudar al equipo. Yo no soy importante, lo más importante es el grupo. Nos tenemos que hacer fuertes en casa, por eso valen tanto los tres puntos que conseguimos el jueves.

-¿Volviste a ver el gol ?

-¿Por?

-Y, le metiste la mano...

-No, mano no. No sé... Es una jugada rápida, entre el hombro y la mano y la tenía pegada al cuerpo. Si alguien se equivocó fue el árbitro, je. Pero si uno mira el balance del partido, era para salir 4 a 0.

-¿Vos te sentiste bien adentro de la cancha?

-Sí, hasta me di el gusto de jugar con Buonanotte.

-¿Tenías ganas?

-Seguro. Diego tiene las características del jugador que me gusta. El otro día, cuando tiró el caño contra la línea (vs. Colón), pensé que eso es lo que le estaba faltando a River: alegría.

-¿Y te divertiste con él?

-Seguro. Es que yo siempre trato de divertirme adentro de la cancha. Ponerme la camiseta de River por primera vez me puso feliz. La estoy peleando desde chico, por eso quiero disfrutar de este momento.

-Y ahora encima se viene Central, para un ex Newell's como vos también debe ser especial.

-Yo quiero jugar contra cualquier equipo. Ellos necesitan puntos, por eso hay que presionarlos, jugar bien y, claro, ganar.

-¿No te preocupa el recibimiento que te den?

-No, hoy yo pienso solamente en River. Central es difícil en el Gigante, pero esto es River y...

-¿Y?

-Y hay que pasarlos por arriba. Así de fácil.

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