El bloque del PJ definía el reemplazo de Karamarko por Touriñán en la presidencia

El fin de una era, o borrón y cuenta nueva, como dijo uno de los participantes. Varias frases pueden describir la jornada de ayer, en la que se oficializó de una vez por todas, después de tantas idas y vueltas, que Javier Touriñán -luego de 5 años y 9 meses- deja de ser el presidente del bloque oficialista en la Legislatura.
Y tal como se adelantó en este medio, el reemplazo provino también de Comodoro Rivadavia, ya que por unanimidad se designó al abogado y dirigente mercantil José Antonio Karamarko.

La decisión se tomaba al cierre de esta edición, firma de una nota mediante, en una reunión con asado incluido que se realizaba en la sede central del Partido Justicialista en Rawson, a la que no asistieron el propio Touriñán, que no fue invitado pero se informó que estaba al tanto, el vicepresidente Rubén Fernández, en Esquel por problemas de salud, el comodorense Carlos Gómez, presente en Buenos Aires en la reunión por la cuestión petrolera, y por supuesto, la ausencia de Miguel «Manara» González, quien continúa en proceso de rehabilitación luego de su problema de salud.

Si bien el día terminó en un clima distendido, la de ayer fue una jornada cargada de tensión, con una reunión que comenzó antes del mediodía y terminó a las cuatro de la tarde, donde en la presidencia de la Cámara, el vicegobernador Mario Vargas, junto a los diputados del Valle, Rosa Muñoz, Nélida Burgueño, Mariana Ripa, Jorge Pitiot y Oscar García, habían evaluado todas las posibilidades, en medio de una bronca importante luego de declaraciones radiales realizadas el día anterior por Touriñán, que para varios había incumplido la palabra empeñada durante la reunión del jueves de llamarse a silencio y no echar más leña al fuego.

La bronca con el comodorense había llegado a tal punto que se llegó a barajar una idea deslizada el día anterior en un encuentro con altas autoridades del Ejecutivo: la de expulsar a Touriñán del bloque justicialista, por su serie de declaraciones públicas en contra del Gobierno. Si bien la mayoría de los legisladores la consideraba una postura exagerada, seguía preocupando a diputados comodorenses que arribaban ayer por la noche al cónclave, ya que no sabían si se encontrarían ante la disyuntiva de tener que echar a quien habían ratificado una semana antes, y encima tener que regresar con la noticia después a la ciudad petrolera.

Fue en esa reunión presidida por Vargas, en la que durante el mediodía se tomó la decisión de convocar uno por uno a todos los diputados para la noche, y así terminar de una vez por todas con las dudas. Previamente a ese encuentro, el aire por la mañana en el Hotel Provincial ya se cortaba con un cuchillo, a raíz de un proyecto presentado por diputados de la zona sur, con el solo fin de demostrar su capacidad de hacer daño. La idea, que ya contaba con dictamen de la Comisión de Asuntos Constitucionales y había sido consensuada por legisladores del PJ, la UCR y el Pach, crea un fondo de 40 millones con dinero de la coparticipación, para realizar obras complementarias en el acueducto de la zona sur.

Ante semejante iniciativa, inconsulta con el Ejecutivo y con el resto del bloque oficialista, los diputados Jorge Pitiot y Oscar García habían exigido que previamente el proyecto debía derivarse a las comisiones de Infraestructura y de Hacienda, con la sola finalidad de frenar allí los dictámenes y evitar que se trate en la próxima sesión, lo que ya era una muestra de las diferencias dentro del oficialismo.

Cuando llegaban ayer a la cena, los diputados comodorenses ya daban por hecho que uno de los acuerdos para mantener la presidencia del bloque sería el dar marcha atrás con esa iniciativa del acueducto. Fue sólo un ejemplo de cómo deberá comenzar a negociarse todo de aquí en adelante, en un bloque que ya nunca más será homogéneo y que íntimamente siente que no sólo perdió a un hombre fuerte, sino que se dirige hacia una gran incertidumbre: cómo jugará Touriñán de aquí en adelante, si es que opta por seguir en la Cámara.

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