El blindaje de Scioli para superar la coyuntura

Después del 28 de junio, el segundo semestre de 2009 presenta para el gobierno de la Provincia una serie de desafíos ineludibles e imprescindibles de resolver. La acción de aquí a diciembre incluye un combo de resoluciones políticas y económicas trascendentales para el corriente y para el bienio posterior.
Dos cuestiones íntimamente entrelazadas concentran la atención de Daniel Scioli y sus colaboradores. Desde lo estrictamente político, la intención de alambrar la Provincia requiere de una alianza con los intendentes; incluye abrir espacios, tomar la lanza de los reclamos para garantizar el normal funcionamiento de las comunas y auxiliar a los apurados económicamente; amen de mantener corrientes de diálogo con todos los sectores más allá de los alcaldes. Desde el lugar de las finanzas la situación requiere el mayor esfuerzo para no aumentar gastos, y en paralelo conseguir recursos externos

e intentar buscar, de una vez por todas, un acuerdo con Nación que vaya más allá de la simple voluntad del gobierno de turno.

Políticamente, la situación coloca al mandatario provincial en una permanente barra de equilibrio. Acorazarse con la estructura de los intendentes lo llevó a pensar meticulosamente en los últimos días la nueva conformación de su gobierno, con la intención, además, de compensar a todos los sectores. Igual, la evolución de esta estrategia se verá en el mediano plazo. Pero hay un Néstor Kirchner decidido a no entregarse mansamente a quienes quieren hacerle pagar en exclusiva el costo de la derrota.

Allá está el santacruceño, quien de a poco vuelve al ruedo. En su poder sigue la llave más codiciada, la de la obra pública. Con sed de venganza su poder de daño puede ser mucho, y eso preocupa tanto a los conductores de pago chico como a los funcionarios provinciales. Más acá están los intendentes, ahora cerca del Gobernador y con la puerta de la Rosada no tan abierta como antes. A ellos les altera los nervios el freno en los emprendimientos de infraestructura. Así, Daniel Scioli, con sus urgentes necesidades, se erige como mediador. Es el capitán del ejército, se blinda en la Provincia, pero juran y perjuran sus coroneles que jamás sacará la espada para emprenderla contra los pingüinos.

Cuentas

La Provincia atraviesa una realidad económica delicada. Sobran pronósticos agoreros provenientes de entidades privadas y sectores de la oposición. De cualquier manera, el propio gobierno reconoce las dificultades. Lejos de aquellos vaticinios que hablan de un déficit superior a los 10.000 millones de pesos, se calcula en la administración bonaerense un pasivo que, a diciembre, rondará los 5 o 5,5 mil millones.

De ellos, un poco más de 3.000 millones se cubrirían con el endeudamiento aprobado por ley; se buscan mercados extranjeros para colocación de bonos y se lanzó una letra por 600 millones en el mercado interno. El dinero sería destinado a las obras comprometidas por la Provincia.

Quedan, por consiguiente, unos 2.000 millones, que deberán llegar de algún lado y son necesarios para cubrir gasto corriente, siempre según datos oficiales.

Ese agujero fiscal, que algunos economistas externos extienden a 3.000 millones, se agrandaría en caso de alguna alteración de gastos antes de fin de año. "Nunca alcanzan los recursos. Estamos un punto y medio abajo con respecto a lo presupuestado. Pero no previmos ni la sequía, ni la crisis internacional, ni el dengue, ni la gripe A", confiesa ante La Tecla el ministro de Economía, Alejandro Arlía.

El titular de Hacienda y el ministro de Trabajo, Oscar Cuartango, advirtieron sobre la imposibilidad de hacer frente a aumentos salariales. Todos saben, sin embargo, que los reclamos de los empleados estatales -comenzando, como siempre, por los maestros- están al caer.

Scioli pidió a los ministros optimización del gasto, a la vez que exigió redoblar los esfuerzos de gestión. Ajustar las cuentas llevaría incluso a achicar algunas estructuras (se dice que Arba sería una de las áreas a reducirse).

Arlía dice: "Tuvimos un crecimiento del 24,4% en estos seis meses, somos el fisco que mejor recaudó durante el primer trimestre". En rigor, se había presupuestado un incremento del 26% de los impuestos provinciales, y ese punto y medio se hace sentir. También resiente las cuentas la merma "en 1,1% de la llegada de recursos nacionales". El negativo sería mayor si no se contabilizara el Fondo Solidario proveniente de las retenciones sojeras.

Hay premura por cubrir el déficit. La caja más próxima, casi obligada por circunstancia y, si se quiere, por pago a la lealtad, es la de Nación. "No nos envalentona el merecionómetro; no vamos a exigir nada, menos mediáticamente, confiamos en la buena voluntad del Gobierno nacional, porque cada vez que lo necesitamos, estuvo para ayudarnos", dicen en el oficialismo.

Creen, no obstante, que ha llegado el momento de sentarse a una mesa de negociación por la cual la Provincia se asegure ingresos extra y permanentes. "Lo ideal es discutir el sistema de coparticipación, volver a los índices anteriores a la reforma de 1987, que hoy significarían 3.000 millones más, y con ello no habría déficit", comenta Arlía.

Esta discusión es de largo alcance, y por más voluntad que hubiera de Nación, no estaría disponible para arreglar el actual ejercicio.

Se hace imperioso buscar otras salidas. "Sabemos que ahora viene la instancia de reclamar más recursos para la Provincia", aducen algunos en calle 6. Inmediatamente, indican: "No queremos ir a decirle a la Nación de qué modo tiene que ayudarnos, confiamos en su buena voluntad". Otros se animan a pedir redistribución mayor del impuesto al Cheque o tomar más fondos de la Anses.

A priori, una solución probable es replantear lo que fue el Fondo del Conurbano, ahora establecido en una cifra fija anual de 650 millones de pesos, que en la actualidad representa el 1,1% del impuesto a las Ganancias. Sin un tope, y con sólo el 5% del mencionado tributo derivado a Buenos Aires, habría un ingreso extra de unos 3.000 millones de pesos.

Esta u otra solución espera Scioli. Mientras tanto escucha los requerimientos de los intendentes.

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