"Un blindaje que evite despidos"

Con marchas y cortes de calle, la Central de Trabajadores le reclamó al Gobierno una serie de medidas para aumentar salarios y jubilaciones, controlar el desempleo y universalizar un ingreso por hijo. Si no hay respuesta, en mayo analizarían un paro.
No se puede seguir convalidando un discurso oficial que habla de la distribución de la riqueza y una práctica que no hace lo que dice", planteó el titular de la Central de Trabajadores Argentinos, Hugo Yasky, desde el palco montado a un costado del Congreso. Fue al cierre de la jornada de protesta que la CTA realizó con la consigna "Los trabajadores no vamos a pagar la crisis". La Central le reclamó así al Gobierno que arme "un blindaje social que evite el despido de trabajadores por 180 días" y "garantice un ingreso a los desocupados". Entre otras medidas, también pidió un aumento de los salarios y las jubilaciones, y que se universalice un ingreso por hijo.

La protesta se hizo al estilo que tradicionalmente usa la CTA, combinando cortes de calle, huelgas, movilizaciones, volanteadas y actos. Hubo sindicatos (la Asociación de Trabajadores del Estado y la Federación Judicial Argentina) que hicieron paros nacionales, mientras que otros gremios se sumaron con modalidades de protesta más suaves como el retiro de tareas. En Buenos Aires, el tránsito porteño estuvo complicado por los cortes de calle en los accesos a la ciudad, realizados con el aporte de organizaciones de desocupados y cooperativas de trabajo.

El día de lucha fue el inicio de un plan que continuará con un paro nacional "si el Gobierno no da respuesta a nuestros reclamos", anticiparon ayer los dirigentes. En ese camino, la mesa nacional de la organización se reunirá en dos semanas, el 6 de mayo, para evaluar la situación y definir si convoca a la huelga.

En la central alternativa conviven sectores afines al oficialismo con otros no kirchneristas, que pasaron por un fuerte debate interno para llegar a la jornada de ayer. La posición más crítica es impulsada por el secretario general adjunto, Pablo Micheli, que había propuesto ir directamente a un paro nacional, mientras que el secretario general, Hugo Yasky, defendió la postura que finalmente ganó la votación, de hacer una jornada nacional de protesta. Ayer, en el acto del Congreso, aseguraron que sus diferencias son "políticas y no ideológicas". El hilo que une sus posiciones es un diagnóstico común: a pesar de que el país tuvo cinco años de crecimiento económico –plantearon– sigue habiendo millones de argentinos en la pobreza. Los dirigentes compartieron un palco en el que también estuvo Víctor De Gennaro.

Otros reclamos de la Central, además de los mencionados, fueron:

- La convocatoria al Consejo del Salario y la realización de paritarias libres para sostener el nivel de los sueldos.

- Que se extienda el Seguro de Empleo y Formación para cubrir a todos los desocupados, con un monto mayor al actual.

- Una reforma impositiva para que los sectores de mayores ingresos aporten a los recursos del Estado. Esto supone la eliminación de las actuales exenciones a las rentas financieras, las operaciones de bolsa y las ganancias de capital.

- El reconocimiento de la personería gremial de la CTA, una promesa incumplida del Gobierno que la Corte Suprema respaldó con su reciente fallo sobre la libertad sindical.

Docentes, estatales, trabajadores de los hospitales, telefónicos, personal de Indec formaron las columnas que marcharon con las banderas de los gremios. También se movilizaron organizaciones de desocupados como el Movimiento Territorial de Liberación, Barrios de Pie y el Comedor Los Pibes de la Boca, con sus cooperativas de trabajo. Sumaron gente además las cooperativas de vivienda, como el Movimiento de Ocupantes e Inquilinos, y los trabajadores autogestivos de Fetia. Los Chicos del Pueblo y los jubilados esperaron en el Congreso a la movilización, que llegó acompañada por Nora Cortiñas y otras madres de Línea Fundadora.

El acto de cierre reunió una cuadra y media de manifestantes que marcharon desde la Jefatura de Gobierno porteño hasta el Congreso. Fue una cantidad menor a la que suele movilizar la central sindical, aunque sus voceros hicieron hincapié en el carácter descentralizado que tuvo de la jornada. Según detalló el secretario de Comunicación, Juan Carlos Giuliani, hubo "alrededor de cien acciones en todo el país, entre cortes de calle, volanteadas, radios abiertas, movilizaciones y paros.

En la provincia de Buenos Aires se realizaron unas cincuenta acciones callejeras". El recuento incluyó los paros de los estatales de ATE, los judiciales bonaerenses y los médicos de la Cicop y cinco gremios docentes que hicieron huelga. En la Capital Federal estuvieron cortados los puentes Pueyrredón y el cruce de Constituyentes y la General Paz por una concentración de tres mil personas. También fue tomado el Ministerio de Desarrollo Social porteño por la agrupación Tupac Amaru, que reclamó el pago de las partidas de guardapolvos confeccionadas por sus talleres.

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