Blejer, hombre de recambio para dos puestos: Redrado o Boudou

Por: Daniel Fernández Canedo

Dentro de todas las inquietudes, el Gobierno tiene una seguridad: sabe que cuenta con un hombre de reserva en materia económica.

Si bien Mario Blejer ya le hizo conocer a la Casa Rosada que no asumirá la jefatura del Banco Central mientras no se resuelva la situación judicial que mantiene a Martín Redrado al frente de la institución, el paso al costado no significaría una negativa si las circunstancias cambian.

Hace 48 horas el ministro Amado Boudou se reunió con el ex presidente del Central, que recién arribaba el país, para preguntarle cómo veía el proceso del canje de la deuda.

El diagnóstico fue que el Gobierno aún tenía chance de lograr un buen resultado basándose en que los bonistas del exterior quieren sacarse de encima lo antes posible los viejos títulos que están en cesación de pagos.

Los dos coincidieron en que son los tenedores locales los que están desprendiéndose de bonos en estos días, asustados por la falta de profesionalismo que está demostrando el equipo económico para enfrentar una crisis que, en gran medida, contribuyeron a generar.

Por lo pronto, Boudou le ofreció la jefatura del Banco Central a Blejer sin tener asegurado que ese cargo estaba vacante. Y aún hoy Redrado, por la acción de la Justicia, sigue administrando las políticas monetaria y cambiaria.

Pero los días pasan y el Gobierno deberá decidir si mantiene o no los plazos para concretar el canje de la deuda.

Para eso tenía previsto presentar las condiciones de la operación y que el ministro realizase una gira por los principales centros financieros del mundo para explicar las bondades del canje y dar a conocer la voluntad de regresar sin dobleces para conseguir fondos en el mercado de crédito voluntario. ¿Está en condiciones Boudou en estos días en salir a dar la cara al exterior? Se ve difícil.

La jugada de tomar parte de las reservas para pagar la deuda con dos organismos internacionales y con los bonistas privados en "default" le salió mal al Gobierno.

Y ahora tiene, al menos, dos problemas grandes: están inmovilizados los US$ 6.569 millones que pensaba usar, y tiene a un presidente del Banco Central que había echado pero no se fue.

Blejer, el hombre de recambio, no reniega de usar parte de las reservas si el destino es cancelar deuda cara.

"Si se trata de cancelar deuda al 14% anual cuando la colocación de las reservan dan 0,25%, se podría pensar en pagar con reservas", le dijo hace días el experimentado economista a varios de sus amigos. Pero, no acuerda ni con los caminos ni con las formas que utilizó el Gobierno.

Además, en el caso de que Martín Redrado renunciase o fuese destituido, el futuro jefe del Central tendrá una característica particular. Es que, con excepción de que sea el actual vicepresidente Miguel Pesce quien complete hasta septiembre la actual gestión, su mandato abarcará tres períodos presidenciales.

Como el mandato del jefe del BCRA es de seis años, si alguien asume ahora para un mandato pleno estará con Cristina hasta 2011, con quien le siga y con el próximo.

Es por eso que cualquier candidato a suceder a Redrado debería tener algún grado de consenso con la oposición, una posibilidad que, hasta ahora, es difícil de esperar del Gobierno.

Además, en la Casa Rosada se piensa más en leales que en expertos, al punto que un nombre que circuló como posible candidato al Banco Central es el de Carlos Fernández, un ex ministro que pasará a la historia por ser un funcionario conocido más por su mudez que por sus ideas.

En la encerrona, el Gobierno debe estar analizando una fuga hacia delante.

¿Intentará el canje con los bonistas en forma simultánea a encarar un acuerdo con el Club de París y abrir la puerta a una conversación para normalizar las relaciones con el FMI poniendo sobre la mesa el saneamiento de la estadísticas del INDEC como piensa Blejer que debería hacerse?

Es difícil saberlo, pero en este contexto político al Gobierno le será difícil explicar que quiere pagarle a los bonistas con reservas del Banco Central sin dar muestras de querer normalizar las relaciones de la política económica.

En materia de mercados el Gobierno perdió en las últimas dos semanas lo que le había llevado tres meses de trabajo. La idea de querer regresar a conseguir crédito en el mercado voluntario a tasas razonables sufrió un golpe tremendo que ahora debe comenzar a remontar.

Cada caída del precio de los bonos implica un aumento de la tasa de interés que paga la Argentina y ese aumento del costo lo sufre toda la población, tenga o no títulos públicos.

El Gobierno debe poner en marcha una nueva estrategia. Mientras tanto, los bonistas del exterior están festejando. Ahora saben que o les pagarán o que hay un juez en Nueva York que después de años de frenar embargos, ahora está dispuesto a permitirlos a pesar de que el Gobierno dice que quiere pagar.

Los errores estratégicos y de puesta en marcha de las políticas están a la vista y responsabilizar a la oposición, a la Justicia o a los medios no evita pagar los costos.

La Casa Rosada tiene un economista de recambio y eso no es poco, pero una duda persiste: ¿Blejer reemplazará a Redrado o a Boudou?

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