Blejer, en consulta permanente, dice que así no puede aceptar

Es el candidato del Gobierno para suceder a Redrado en el Banco Central.
Mario Blejer concluyó ayer sus breves vacaciones de esquí en Francia y ya está en Londres, alistándose para volver a Buenos Aires el próximo lunes. Su teléfono celular se abrió solo para atender a familiares y a personas de extrema confianza, que, para el caso, se trata de un reducido grupo de economistas, empresarios y algún banquero importante.

Consultó sobre el desarrollo de la crisis del Banco Central y, claro, escuchó opiniones respecto a la conveniencia o no de aceptar la oferta que le hizo el Gobierno para suceder a Martín Redrado.

La última impresión que deslizó Blejer en esas conversaciones (copiosas en estas horas) es que "no están dadas las condiciones para asumir". Esto, claro, lo dijo después de conocer el DNU que destituía a Redrado pero antes de enterarse del fallo de la jueza Sarmiento que lo reponía en su cargo.

Blejer no está en desacuerdo con la creación del Fondo del Bicentenario pero, dado el curso de los hechos, preferiría que el traspaso de las reservas que alimentarán ese fondo lo ejecute otro, y no él.

Quien ya ocupó la presidencia del Central entre enero y junio de 2002, considera que el pago de deuda con reservas le permitiría a la Argentina saldar pasivos a baja tasa de interés, hasta tanto se normalice la relación con los mercados financieros.

Blejer mantiene una buena relación con el kirchnerismo y siempre sonó como hombre de reserva, ahora para ocupar el Banco Central, pero meses atrás para hacerse cargo, directamente, del Ministerio de Economía.

La invitación a reemplazar a Redrado llegó envuelta en una nube de confusiones. El miércoles el Gobierno anunciaba la "aceptación" de la renuncia que supuestamente había presentado Redrado y, también, la aceptación de Blejer a ocupar el cargo.

En verdad el apuro del Gobierno en dar por hecho algo que no estaba cerrado se volvió un bumerán. Blejer había dado el consentimiento pues suponía que Redrado se había alejado pacíficamente del cargo. Pero con el curso de las horas se vio que eso no era así. Por eso Blejer envió un mensaje claro: "Soy un defensor de la institucionalidad y como tal no puedo llegar al Central en estas condiciones". El recrudecimiento de la crisis hizo pensar a algunas de sus fuentes de consulta en que tal vez Blejer llegue al Central en septiembre, cuando venza formalmente el mandato de Redrado.

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