El blanqueo de capitales, un riesgoso test para los Kirchner.

Por Alejandro Colle.

Los papeles que le acercaron a Néstor Kirchner presumen que el blanqueo de capitales podría llegar a 20.000 millones de pesos. Los cálculos los habría hecho el titular de la AFIP, Ricardo Etchegaray, después de considerar varios elementos, entre los cuales está el ‘quiero retruco’ que le cantó a los tenedores de cajas de seguridad en los bancos.

Sin embargo, no faltan quienes consideran que esa cifra puede sonar poco realista, si se tienen en cuenta otros elementos de la Argentina actual, como la baja en los indicadores privados de confianza, tanto de consumidores como de empresarios, y la salida de capitales, que el año pasado según las cifras oficiales del Banco Central, ascendió a 23.096 millones de dólares.

¿Qué cambió en el país para que pasemos de un proceso de salida de divisas a otro de entrada masiva? Es cierto que el mundo cambió. Ahora nada es seguro afuera. Habrá que ver si la crisis financiera internacional y el efecto Madoff pesan más que la incertidumbre y el nerviosismo que se producen a partir de episodios como la pelea con el campo (para proteger la mesa de los argentinos), o la estatización de los fondos de jubilaciones (para invertir bien la plata de los viejitos). Sin mencionar otros factores de preocupación, como los temores de que de tanta proximidad con Hugo Chávez o Fidel Castro nos termine contagiando modelos y prácticas que están lejos de la forma de pensar y de sentir de los argentinos (y argentinas).

Se exteriorizan fondos para consumir o para invertir. Entonces, para tener un indicio del resultado probable veamos qué dicen los números. La Universidad Torcuato Di Tella mide la confianza de los consumidores: en 2007 el índice era de 51. A fin del año pasado estaba en 39,5.

El otro índice lo mide FIEL. Es el de la confianza de los empresarios, y sirve para pulsar las futuras inversiones y, además, el clima de negocios del país. A fin de 2007 este indicador era 7,3, retrocedió a lo largo de 2008 y a fin de año estaba en -4,5 (menos cuatro coma cinco).

Tanto la percepción del consumidor urbano como la situación general de la industria manufacturera sugieren que, más que expansión, lo que podría avecinarse es prudencia y retracción. Las estimaciones de los economistas privados dicen que la inversión bruta fija este año sería de apenas 3 puntos del PBI, la cuarta parte de la cifra de 2008.

El movimiento de capitales puede ser visto como una síntesis de todo eso. Si salen quiere decir que se vive una combinación de desconfianza e inseguridad con relación a la capacidad del peso para mantener el valor de los ahorros. Y para que haya entrada de capitales, o retorno de fondos que por alguna razón se fueron a otras orillas, hace falta lo contrario: confianza y seguridad. Hasta ahora lo que hubo es salida, no entrada.

El resultado del blanqueo dirá si los contribuyentes responden con un ‘quiero vale cuatro’ y no muestran sus cartas o si, por el contrario, optan por irse al mazo repatriando y legitimando los capitales.

La iniciativa, nacida a partir de la necesidad de apuntalar los recursos fiscales, puede transformarse en un imprevisto test para los Kirchner cuyo resultado es incierto. Si Etchegaray tiene razón, suma. Pero si el blanqueo no es exitoso, políticos, economistas y empresarios podrían interpretar los resultados como una medida de la confianza en el Gobierno, el grado de aprobación de la gestión de Cristina y a partir de allí, quizás, extrapolar eventuales intenciones de voto para octubre.

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