Blair sobre Irak: "No me arrepiento"

El ex premier británico defendió la ofensiva que acabó con Saddam y sugirió una acción similar para contener la amenaza nuclear iraní
A pesar de que nunca se encontraron armas de destrucción masiva en su territorio y de que Irak dista de haberse convertido en una democracia estable, el ex primer ministro británico y principal aliado de George W. Bush, Tony Blair, defendió ayer la guerra lanzada contra ese país en marzo de 2003 y dijo que no se arrepentía de haber derrocado al entonces dictador Saddam Hussein.

En el marco de una audiencia de seis horas ante una comisión que investiga la ofensiva militar en Irak, el ex premier redobló la apuesta y afirmó que debe aplicarse la misma estrategia ante la presunta amenaza que representa el régimen iraní y su polémico proyecto nuclear.

"[Saddam] era un monstruo que amenazaba no sólo la región, sino también al mundo", que ahora es un lugar "más seguro", declaró Blair en el marco de un largo interrogatorio de los cinco miembros del panel presidido por John Chilcot.

Blair insistió en que la razón que lo llevó a apoyar la intervención liderada por Estados Unidos no fue el derrocamiento del entonces dictador, sino sus continuos desafíos a las resoluciones de la ONU sobre las armas de destrucción masiva. "Soy responsable, pero no me arrepiento", dijo, en referencia a la guerra que, se estima, dejó más de 100.000 muertos iraquíes.

"La decisión que yo tomé, y francamente volvería a tomar, fue que si había alguna posibilidad de que él [por Saddam] pudiera desarrollar armas de destrucción masiva, debíamos detenerlo. Ese fue mi punto de vista entonces y es mi punto de vista ahora", declaró Blair ante el panel encabezado por Chilcot.

"La pregunta no es tanto sobre marzo de 2003, sino sobre 2010", afirmó y argumentó: "Saddam iba a seguir siendo una amenaza. Era alguien que llevaba 10 años desafiando a la ONU y no había razones para pensar que fuera a cambiar."

Blair, que hoy ejerce la función de enviado especial del Cuarteto para Medio Oriente, manifestó que las políticas de Irán le producen una inquietud mayor que la que le generó el Irak de Saddam, por el riesgo de que Teherán suministre armas de destrucción masiva a grupos terroristas. "Hoy tengo un temor mayor que el que tuve entonces, como resultado en concreto de lo que Irán está haciendo en la actualidad", declaró Blair.

"Obviamente pasó mucho tiempo en la región y veo la manera en la que Irán se vincula con grupos terroristas. Este es tema para otro día, pero diría que buena parte de la desestabilización de Medio Oriente proviene de Irán", agregó.

El ex primer ministro dijo que la "política de contención" funcionó con Saddam hasta los ataques de Al-Qaeda contra el Pentágono y las Torres Gemelas y argumentó que todo cambio tras los atentados del 11 de Septiembre. "Si esa gente, inspirada por el fanatismo religioso pudiera haber matado a 30.000, lo hubieran hecho", agregó. "Esto cambió completamente nuestra evaluación de los riesgos [que representaban países como Irak, Libia, Corea del Norte, e Irán]", agregó.

Afuera del recinto donde declaró Blair hubo protestas contra el ex premier. "Debería ser juzgado por crímenes de guerra", afirmó Will Price, mientras blandía una pancarta con la palabra ? Bliar ´ (contracción de Blair y ?liar´, mentiroso en inglés).

Algunos familiares de los 179 soldados británicos muertos en Irak pudieron asistir ayer al interrogatorio. "Me gustaría que (Blair) me mirara a los ojos y me dijera: «Lo siento». Pero no tiene agallas", dijo antes de la audiencia Theresea Evans, cuyo hijo Llywelyn falleció en Irak en 2003.

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