Un biólogo confirmó que las algas se deben a la actividad de Botnia

Norberto Oldani, biólogo argentino que forma parte del Plan de Vigilancia Ambiental, explicó en un artículo publicado en el portal de la Universidad Nacional del Litoral, que los efluentes de Botnia fue uno de los factores que influyó en el florecimiento de algas y que produjo una gran mancha sobre el río Uruguay el miércoles 5 de febrero.
Norberto Oldani advirtió que de continuar la situación podrían producirse graves daños al equilibrio ecológico y hasta mortandad de peces por falta de oxígeno. El profesional advirtió sobre el peligro de tirar al río efluentes sin tratar.

Oldani, investigador del Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (Intec-UNL-Conicet) es uno de los científicos santafesinos que forma parte del equipo que realiza trabajos en el marco del Plan de Vigilancia Ambiental del Río Uruguay que realiza la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación.

Según explicó Oldani, a la altura de la pastera Botnia se produjo una combinación entre las condiciones hidrológicas del Río Uruguay que sumado al enriquecimiento de las aguas debido a los vertientes de la empresa, generó un gran florecimiento de algas: “Es una situación que no estamos acostumbrados a ver en un río, entonces llamó muchísimo la atención ver esa mancha que tiene distintas tonalidades de verde, ya que no era blanca. La gente veía como que Botnia había tirado algo distinto a lo normal, pero no fue así, sólo sigue vertiendo lo que tira siempre: nutrientes que esta vez se combinaron con otras circunstancias”, señaló el investigador en la nota publicada en el portal de la UNL.

En este sentido, el profesional manifestó que frente a la papelera finlandesa, el río posee una menor pendiente y velocidad que en el resto de su cauce. Además, periódicamente por efecto de las sudestadas o por las mareas del Río de la Plata, se produce una reversión del sentido de las corrientes, ya que “normalmente fluye de norte a sur, pero allí, por esos factores y ante un bajo caudal, es como que se detiene y el agua queda estancada o revierte su sentido en vez de fluir hacia el mar”, detalló Oldani para describir lo que se denomina como reflujo.

En cuanto a la floración de las algas, sostuvo que es una situación particular de ambientes con escasa velocidad de las corrientes como las lagunas o los embalses. Incluso las altas temperaturas del verano y la gran concentración de nutrientes favorecen su crecimiento. Es el caso de tramos de río donde las ciudades arrojan sus deshechos cloacales sin tratamiento.

“Esta zona de Botnia está aguas debajo de Salto Grande, a unos 400 kilómetros, donde el Río Uruguay posee una gran cantidad de algas, porque se detiene la velocidad de la corriente y hay grandes cantidades de nutrientes de los líquidos cloacales arrojados por las ciudades en menor o mayor cantidad. Esas algas son arrojadas al río cuando la represa produce electricidad y llegan a la zona de la pastera, donde también hay un gran enriquecimiento del río, porque entre los productos químicos que tira la empresa hay altas cantidades de fósforo y nitrógeno que las favorecen. Es un fenómeno que no se dio 20 kilómetros aguas abajo, ni 50 kilómetros aguas arriba, sólo se produjo allí y llamó muchísimo la atención”, precisó.

El biólogo explicó que “las algas consumen oxígeno que durante el día vuelcan al ambiente como producto de la fotosíntesis, pero en el transcurso de la noche no se da ese proceso y se produce un déficit de oxígeno en el agua. Entonces, dependiendo de la profundidad del río, de las condiciones de ambiente y viento, a veces no hay oxigenación y mueren los peces”.

Al mismo tiempo, apuntó que como parte del equipo de trabajo del Plan de Vigilancia Ambiental del Río Uruguay, se encuentra observando los problemas que podrían surgir en la repoblación de la fauna ictícola: “Esto es el principio y en el futuro veremos esto con más frecuencia y quizás aumentando en intensidad. De todos modos el río es dinámico, viene en creciente y se lleva todo. Puede haber un proceso de acumulación de los desechos de Botnia en algún lugar, no sé con qué velocidad, ni con qué frecuencia, pero indudablemente si todos los días tiran 30 ó 40 toneladas de desperdicios habrá problemas. Si hay algas y son en cantidades importantes, el equilibrio será afectado. En realidad, las algas no son las culpables, sino que en realidad no hay que tirar al río deshechos sin tratar. Habría que devolver al río una mejor calidad del agua. En esto no es sólo Botnia, sino los efluentes que hay aguas arriba”, culminó.

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