Biolcati ve cambios en la actitud del Gobierno

Biolcati ve cambios en la actitud del Gobierno
Hugo Biolcati, presidente de la Sociedad Rural, se va hoy de vacaciones. Por eso, o porque conoce algunos movimientos internos en el Gobierno, ayer sorprendió con una mirada menos negativa de la política oficial para el campo: "Veo en los últimos días que hay como un movimiento de tablero, como que se está sacudiendo el tablero, una cosa que estaba totalmente quieta, fija, como empecinada y que vino destruyendo estos últimos dos o tres años la producción agropecuaria", dijo a Radio 10, la única emisora con la que habló ayer.
El dirigente ruralista habla más de lo que se sabe con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, según algunos dirigentes del sector, pero ahora sostiene que hace un tiempo que no se contacta con el funcionario que dice tener el mandato de la presidenta Cristina Kirchner para resolver "el problema político con el campo".

En diálogo con LA NACION, Biolcati insistió en la misma idea. "Se nota cierto movimiento, con medidas que no son demasiado buenas ni fueron tratadas con nosotros, pero que salen de la parálisis y por lo menos buscan quedar bien con la sociedad. Lo del acuerdo con los exportadores tiene sus serios problemas, pero es un intento de algo. También se ha hecho algo en lechería, todo bastante mediocre, pero hace un mes no había nada. Empieza a haber algún temblor de piso, es una impresión mía muy subjetiva y nada más", afirmó.

En el ámbito ruralista se especulaba ayer con que la suspensión de la firma de un acuerdo entre el Gobierno y algunas firmas exportadoras para flexibilizar las exportaciones de trigo y maíz podría significar que la administración Kirchner anunciaría junto con ello una baja de las retenciones a esos cultivos. Incluso, no se descartaba una nueva convocatoria oficial a la Comisión de Enlace. La producción de cereales cae en picada. La cosecha de maíz 2008/2009 cayó el 50% respecto de la campaña anterior y la superficie sembrada 2009/2010 se contraería un 25%, según estimaciones privadas. En el trigo, la situación es todavía peor y, de no revertirse la tendencia, podría ponerse seriamente en riesgo el abastecimiento interno: la superficie sembrada este año se redujo alrededor del 40% y la cosecha podría ser de apenas 6 millones de toneladas, el mismo volumen en el que se estima la demanda doméstica.

Desde el Gobierno, quienes deciden la política agropecuaria trataron en los últimos días de establecer contactos informales con el agro. Por caso, el jefe de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray, invitó a tomar un café al economista jefe de la Rural, Ernesto Ambrosetti. Este último, que no es dirigente sino empleado de la entidad, le pidió permiso a Biolcati para aceptarlo, y éste no se lo dio. "En la Federación Agraria no tenemos ningún tipo de negociación formal ni informal con el Gobierno, y si Biolcati la tuviera, ya nos hubiéramos enterado", afirmó el vicepresidente segundo de esa entidad y diputado electo, Ulises Forte.

Más allá de la lectura que el presidente de la Rural hace de las políticas oficiales, el campo tiene puesta toda su expectativa en el tratamiento en el Congreso de las facultades delegadas al Ejecutivo, entre las que destaca la potestad de fijar derechos de exportación. Dirigentes de segunda línea de las cuatro entidades agropecuarias se instalaron en los pasillos del Parlamento para asegurarse el acompañamiento de los diputados opositores -y algunos oficialistas- que todavía tienen dudas sobre la posición que adoptarán.

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