Biografía del Caribe.

El culto liberal de la libertad de prensa fue celebrado ayer en Venezuela con una intensidad y calor que no recordaron a la generalmente descolorida tradición del liberalismo latinoamericano.
Es cierto que esta tradición débil generalmente acaba por inclinarse en el conservadurismo, como tantas veces en los gobiernos militares o los descendientes de ellos en América del Sur y Central, y aun en su contrario, el populismo, como de algún modo ocurre en la Argentina de los Kirchner, pero también en la Honduras de Manuel Zelaya, que busca una reforma constitucional a su medida.

GLOBOINFECCIÓN. El antichavismo desfiló en la calles (foto) defendiendo a la cadena privada de noticias Globovisión, cuyo destino podría ser el mismo que el de la también opositora RCTV, que dejó de emitir en abierto en mayo de 2007, después de que el Ejecutivo bolivariano no le renovó el permiso de transmisión alegando su carácter "golpista". Lo hizo con eslóganes decimonónicos: "Abajo las cadenas", podría ser de cualquier poeta neoclásico o romántico.

CORREO DEL ORINOCO. No menos digno de José Mármol fue el eslogan de quienes marcharon a favor de Hugo Chávez y contra la "globoinfección": "Abajo la tiranía". El gobierno anunció, en el día nacional del periodista, la reedición del Correo del Orinoco, el diario creado por Simón Bolívar en las guerras de Independencia.

RECUERDOS DEL PRETÉRITO. El momento en que las repúblicas americanas se soñaron liberales también fue evocado, indirectamente, por esa Costa Rica que, como Argentina, se quiso con más maestros que soldados. El fiscal general, Francisco Dall’Anese, dijo esta semana que el país "está haciendo el ridículo" en el combate contra el narcotráfico. Pidió la aprobación de la nueva ley contra el crimen organizado, que el Congreso podría votar bien pronto. La Suiza de América Central, a pesar de su prosperidad relativa, resulta tan vulnerable a México como lo es a Brasil la Suiza del Sur, el Uruguay que hoy vota, en ordenadas primarias como las norteamericanas, sus candidatos para las presidenciales de octubre.

LA FRANCIA TROPICAL. Si De Gaulle podía gritar en Canadá "Viva el Québec libre", su sucesor partidario, el presidente Nicolas Sarkozy, se cuidó esta semana en su tercera visita a los territorios ultramar de prometer libertad a Martinica, colonia francesa en el Caribe desde 1635. Sólo prometió una autonomía, para la cual consintió que se organizara un referéndum isleño.

LOS OCHO GRANDES. En la costa continental del Caribe está el aliado bolivariano del presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, sobre cuya reelección opinaron lo mínimo indispensable los cancilleres de las siete potencias industriales más Rusia, reunidas en la ciudad adriática de Trieste. El G-8 deploró, pero no condenó, la pérdida de vidas que siguió a la declaración de los resultados de las presidenciales, pero de ningún modo se alinearon con los opositores que murieron en las calles de Teherán clamando contra lo que consideran un fraude digitado por el gobierno. En este minimalismo coincidieron Moscú y Washington. El presidente Barack Obama en ningún momento se pasó a la doctrina Bush, que es la de considerar a determinados interlocutores como imposibles. Y de mantener alejado el recurso a la fuerza que todos, incluido Israel, preferirían mantener alejado. Todos saben que, mientras los líderes disputan un poder en una lucha que enfrenta las generaciones y las tendencias, el uranio se sigue enriqueciendo en las centrales nucleares iraníes. Saben que Irán sigue siendo poderoso.

EL BESO AL LEPROSO. Una encuesta informó esta semana que los numerosos de Indonesia sufren más por la discriminación que por las mutilaciones. Como el beso de San Francisco al leproso, sorprendió la cobertura del Osservatore Romano, el diario del Vaticano, de la muerte de Michael Jackson. En el país que finalmente votó su primer presidente negro, el artista pop –según el diario del Papa– buscó con su cuerpo "una redefinición personal" antes que "racial". El diario elogió su degeneración: Jackson definió nuevos géneros, "no adscribible ninguno a ningún ámbito específico". En ellos, "ya no es posible definir qué es blanco y qué es negro". Quizás alguien, concluye el diario, ya lo ha visto en Memphis, como dicen que ven a su ex suegro Elvis Presley.

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