Binner, el socio político que quieren Cobos y Kirchner

Binner, el socio político que quieren Cobos y Kirchner
Es sobrio hasta para elegir los colores de sus trajes. Prefiere usar pantalón gris y saco azul. A lo sumo, Hermes Binner se anima a una corbata borgoña. El martes compartió un acto con la Presidenta cuando el CEO de YPF, Sebastián Eskenazi, anunciaba un plan de exploración de petróleo. Cruzó con Cristina Kirchner palabras cordiales, como siempre. Pero el gobernador de Santa Fe mantiene su pelea con el Gobierno por los fondos que le deben a su provincia.
Cuestiona con su tono mesurado las políticas oficiales y promete apoyar en marzo varios de los proyectos en los que ya trabaja la oposición. Los prioritarios son cambiar el Consejo de la Magistratura, redefinir el sistema de coparticipación federal y el Impuesto al cheque.

Esa mañana en las oficinas de YPF había varios funcionarios K de primer nivel y algunos gobernadores. Hubo un comentario ligero, una broma, que se repetía en la previa del acto: "Y, Hermes, ¿vas con Néstor o con Cobos?". "Binner es el vicepresidente que quieren todos", comentó en tono bajo un gobernador del PJ. Pero Binner, fiel a su estilo, contestaba sólo una sonrisa de compromiso. Nada más.

Aunque no lo diga, el gobernador de Santa Fe integra con su modo discreto de hacer política la lista de los "presidenciables". Claro, no lo dice ni lo dirá pero no descarta postularse en 2011.

Después del acto, el gobernador negaba una por una las fórmulas presidenciales en las que su nombre aparece: Kirchner-Binner; Cobos Binner.

Estaba en la oficina porteña de la Casa de Santa, donde mantiene reuniones cada vez que está en la Capital. Hacía un calor insoportable y el microcentro era un caos.

"Nosotros pensamos y hacemos en el mismo lugar: Santa Fe. El cuerpo y el alma tienen que estar en el mismo lugar. Además, la gestión nos fortalece", dijo en una reunión.

Binner detesta a los operadores políticos. "No tengo entorno ni guardaespaldas", suele decir irónico. Se resiste a armar alianzas políticas antes de que se defina primero un plan de gobierno. "Para qué quieren fórmulas si no hay proyecto de Nación", se queja. Le parecen "buenas" las ideas de Eduardo Duhalde y Rodolfo Terragno de hacer un gran pacto que fije acuerdos básicos. Pero aún ve lejos que se concrete.

Hace poco, Cobos invitó a Binner con una declaración pública a compartir una fórmula para 2011. Un detalle: no lo habían hablado antes en privado. El vicepresidente es un radical moderado pero con esa propuesta descolocó al otro amante de la mesura.

El gobernador de Santa Fe aseguró en ese momento que no piensa en 2011 y que su única prioridad es su provincia. "Estoy justo en la mitad de mi mandato, hay mucho que hacer", es su frase preferida.

No parece una postura para los medios. Es una paradoja de la política pero Binner comparte con Carlos Reutemann, su enemigo político en Santa Fe, una convicción: no es momento de empezar las peleas internas por el 2011, ni de lanzar candidaturas, como Duhalde.

Los íntimos apodan al gobernador santafecino El Suizo. No es sólo por sus orígenes familiares sino por su estilo de hacer política.

"Cada vez que el vicepresidente viene a Santa Fe lo recibimos con todos los honores. Pero no acordamos nada para 2011", dijo ante uno de sus colaboradores en las últimas horas. Suelen hablar poco durante esas visitas. Binner piensa que Cobos es un dirigente "valiente con predicamento en la sociedad" y que tuvo una actitud "loable" cuando se enfrentó a su propio gobierno con su "voto no positivo" en el Senado.

No fue el vicepresidente quien dijo que la fórmula con Binner estaba cerrada, pero algunos de sus operadores radicales señalan que las conversaciones para lograr el binomio Cobos-Binner están bien avanzadas.

Por su formación socialista Binner cree que eso hoy no es posible si antes no definen qué plan de gobierno intentarán llevar adelante y con qué equipo. A él mientras era intendente en Rosario le tomó dos años formar a los hombres que llevó a su gobierno y hoy trabajan en su equipo.

Pero, como todos los políticos, Binner tiene su propia y secreta ambición presidencial. Mesurada, pero la tiene. Sintió la vocación política desde muy chico, en el colegio. Participó en los movimientos estudiantiles de su escuela secundaria y en la Facultad de Medicina. Pero siempre cuenta que nunca tuvo el sueño concreto de ser presidente. "Nunca lo soñé como tampoco soñé cuando nos mudamos a Rosario -nació en Rafaela- que iba a ser años después intendente. Menos imaginé ser gobernador de mi provincia", contó.

Le costó adaptarse a Santa Fe luego de su vida rosarina. Conserva su casa de Rosario, donde siempre las ventanas estaban bajas. Allí Binner se deleitaba en sus momentos de descanso al escuchar música clásica y leer libros. Son sus dos pasiones a las que le dedica varias horas, cuando la administración le deja tiempo.

Hoy no descarta participar en las elecciones primarias del Acuerdo Cívico y Social. "Podré no decir que soy candidato para 2011. Pero no crean que me imagino estar en un club de bochas cuando termine mi mandato", suele afirmar. Es lo máximo que arriesga en definiciones políticas.

Con el horizonte en 2011 ya abrió en Capital un instituto de diseño de políticas públicas como había hecho en Rosario mientras se preparaba para la gobernación.

En lo que más cree hoy Binner es quizá en cambiar el sistema presidencialista. "Se tiene que terminar. Tenemos que ir a un sistema parlamentario y voy a trabajar para eso", dijo en las últimas horas en su oficina porteña. El presidencialismo tal como está concebido hoy en la Argentina lo considera casi un obstáculo para el desarrollo.

Buscar coincidencias en ése punto es su otro plan. "El peligro del presidencialismo es caer en hegemonismos, como pasa ahora. Y siempre termina mal", opina Binner.

El gobernador se molesta cuando lo tildan de "gobernador K" por mantener una buena relación con el Gobierno. Tiene un trato cordial con la Presidenta; "es agradable y buena anfitriona", suele decir. Cada vez que se ven en actos oficiales o en audiencias todo va bien. Pero Binner jura que no hay nada de alianzas detrás de ello. Cuenta siempre una anécdota: "En medio del conflicto del campo me reuní con la Presidenta y le llevé un plan agropecuario. Lo expliqué. Me escuchó. Después no tuve más noticias". Así dice que le pasa con todo lo que habla con el Gobierno.

Con Néstor Kirchner se lleva bien. Lo conoce hace tiempo. Estaban juntos, en una reunión, cuando el martes 13 de junio de 2003 Carlos Menem anunciaba desde La Rioja que se bajaba del balotaje y Kirchner se convertía entonces en el nuevo Presidente. Ya con Binner en el poder provincial, el socialismo votó varias leyes con el Gobierno. Pero el gobernador niega cualquier tipo de pactos: "Somos coherentes con lo que pensamos". Sin embargo, hoy cree que el ciclo de los Kirchner está agotado.

El gobernador de Santa Fe confesó en las últimas horas que descarten cualquier posibilidad de que el socialismo comparta el plan electoral que Kirchner prepara para 2011.

El ex presidente tiene en sus planes sumar a Binner como aliado político para conseguir otros cuatro años más en el poder.

Sin embargo, el gobernador santafecino cree en mantener su sociedad con los radicales y los seguidores de Elisa Carrió. Con la líder de la Coalición Cívica tiene una relación difícil pero la incluye en un proyecto político presidencial opositor si acuerdan las bases de un proyecto nacional.

Nunca se pelearon en público pero Binner toma distancia de ella y de Cobos hasta que puedan definir para qué quieren ser opción de poder. "La Alianza fue un error", dice y siempre lo recuerda.

Su despacho porteño es igual al de Santa Fe: impecable. La pulcritud es una de las obsesiones de Binner. Hace política "a la suiza", como dicen los que lo conocen bien. Salvo sus enfrentamientos con Reutemann es difícil verlo descolocado. De su eterna pelea con El Lole dice que él nunca le dijo un "epíteto" y que todo lo que ha denunciado de Reutemann podría firmarlo en un papel.

Ahora se tomará su tiempo para definir qué hará para las elecciones presidenciales.

Binner prefiere seguir con las recorridas de cientos de kilómetros en auto que hace todas las semanas en la provincia de Santa Fe. Siempre, con música clásica de fondo.

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