Binner reveló que Reutemann rechazó ser su ministro de Producción

Binner reveló que Reutemann rechazó ser su ministro de Producción
DIÁLOGO CON EL GOBERNADOR SOCIALISTA DE SANTA FE, HERMES BINNER. PROPONE UN PACTO ARGENTINO
Santa Fe - Es la mañana, hay silencio y una calma gratificante, ante tanta disputa política que irrita, se difunde por todos los rincones del bello edificio de la delegación del Gobierno de Santa Fe, en Rosario. Hay sosiego incluso en el rostro del gobernador Hermes Binner, quien, con una sonrisa y distendido, confiesa que, por fin, después de varios días, logró dormir bien. Enseguida nomás, y mate cocido de por medio, comienza un ping pong de preguntas y respuestas. Asegura que no puede haber una política del Banco Central distinta de la impulsada por el Gobierno nacional, y subraya la necesidad de lograr «un gran pacto argentino, porque no se puede seguir con enfrentamientos. No le hace bien a nadie», advierte. Y, además, revela que en prenda de unidad, le ofreció el Ministerio de la Producción a Carlos Reutemann. «El referente del justicialismo santafesino -dijo- lo rechazó».

Periodista: El presidente de Uruguay, José Mujica, convocó a ex presidentes, incluso de signos políticos distintos del suyo, a empresarios argentinos, y confirmó al presidente del Banco Central de su país. ¿Cómo lo llamaría usted a eso?, ¿con qué palabras definiría esa actitud?

Hermes Binner: Eso es entender la realidad económica y social no solamente de su país, sino de la región. Creo que realmente es un valor fundamental que se logra en esta continuidad, luego de Tabaré, porque hay también una fuerza política, que es el Frente Amplio, que está día a día consolidándose. Hay dos aspectos importantes en todo eso: tener una unidad participativa y deliberativa, que es el frente político, y tener también un Gobierno con el mismo sentido.

P.: Y en las antípodas, ¿cómo calificaría esta ristra de enfrentamientos políticos en nuestro país?

H.B.: Mire, todo esto sucede por la falta de un proyecto de Nación. El último proyecto que nos aglutinó fue un hecho lamentable como el de Malvinas, pero hoy no tenemos un proyecto de Nación.

P.: ¿Cuál es, según su visión, el problema argentino?, pues nosotros tenemos un suelo inmensamente rico, con una gran cantidad de pobres, lo que es paradójico y hasta cierto punto asombroso.

H.B.: La Argentina tiene una historia de enfrentamientos. No es casual que mientras países que tuvieron el mismo inicio, como fue el caso de Chile, como fue el caso de Venezuela, hayan iniciado un proceso de consolidación nacional, nosotros después de 1810, hasta la incorporación de Buenos Aires en 1860, tuvimos 50 años de enfrentamientos permanentes, de guerras fraticidas. Y lógicamente, en 200 años esto representa un cuarto de la historia, no es poco tiempo. Creo que tenemos que sobreponernos a ello con políticas claras, que nos integren a los argentinos. Hay grandes lineamientos en los cuales hay un qué en el que todos estamos de acuerdo, pero tenemos que ponernos de acuerdo en el cómo. Debemos definir cuestiones como la producción; el futuro de nuestra industria; las necesidades de la gente; la política energética; el medio ambiente; aquellos derechos básicos como la educación, la salud, la vivienda, el trabajo; y en un marco de confianza podemos llegar a ver cómo transformamos esas necesidades y esos derechos en políticas claras que nos integren mayoritariamente a los argentinos.

P.: ¿Usted fogonea una suerte de Pacto de La Moncloa?

H.B.: Mire, yo no sé si sería un Pacto de La Moncloa, yo creo que tendría que ser un pacto argentino, con las características nuestras, con nuestras instituciones. Todas las instituciones que hoy tenemos en el país, económicas, sociales, religiosas, políticas, tienen una historia, o sea que tienen un espacio ganado en el tiempo y, por lo tanto, tienen que tener un espacio en este diálogo necesario. Esto, de alguna manera, se inició cuando fue el diálogo argentino; lamentablemente, todas esas conclusiones para las cuales trabajamos, y no nos arrepentimos de haberlo hecho, están hoy durmiendo en los anaqueles. Pero están dentro de la preocupación de los argentinos, creo que eso habría que desempolvarlo, no copiarlo porque, obviamente, hay cosas que han cambiado en estos diez años, pero tomarlo como punto de partida, como metodología para encontrar realmente los caminos que necesita la Argentina.

P.: Pero la dirigencia política argentina, según se ve, está preocupada en defender sus intereses personales y sectoriales y no los de la sociedad, ¿no advierte eso usted?

H.B.: Indudablemente, algo de eso hay. Creo que falta hoy construir el barco, poder lograr que la Argentina tenga una integración de todos los sectores económicos y sociales a través de un proyecto común. Si eso no ocurre, cada uno tironea del pedazo que cree que le corresponde y a partir de allí vienen los enfrentamientos. Creo que ése es el problema de la Argentina hoy.

P.: ¿Debe renunciar el vicepresidente Julio Cobos?

H.B.: Eso lo tiene que decidir Cobos. Él tomó la decisión de ser parte de un Gobierno en contra de su partido y hoy tiene la decisión de renunciar en sus manos.

P.: ¿Debe renunciar Martín Redrado?

H.B.: Yo creo que el de Redrado es un caso distinto. Hay que ver la importancia que tiene el Banco Central dentro de una política económica. El partido que ganó la elección tiene derecho a llevar adelante su política económica y no puede haber un Banco Central que tenga una política absolutamente independiente de la política económica del Gobierno.

P.: ¿Debe pagarse con la reserva, es prudente echar mano a esos fondos?

H.B.: Depende para qué. Si está hoy presupuestada en el Presupuesto nacional la partida para hacer frente a las obligaciones con la banca internacional, pues es prudente responder a ese principio democrático, respetar la ley más importante, que es la Ley del Presupuesto.

P.: Si usted fuera presidente hoy, ¿qué medidas adoptaría?

H.B.: Convocaría al Consejo Económico y Social, donde se incluyan a todas las fuerzas sociales y económicas del país, y todos se pongan de acuerdo y se firme un documento de compromiso para saber cuáles son las prioridades y luego luchar todos juntos para que esas prioridades se concreten.

P.: Usted aludió antes, para el orden nacional, a la necesidad de un pacto argentino, ¿es posible un pacto santafesino, convocaría a la oposición a una mesa de diálogo?

H.B.: Mire, le voy a dar una primicia. Cuando nosotros ganamos las elecciones, le ofrecí el Ministerio de la Producción a Reutemann; me agradeció, me pidió que lo dejara pensar y después me llamó por teléfono, a los quince o veinte días, diciendo que el justicialismo no lo iba a tomar, pero que iban a realizar una oposición responsable. No era un ministerio menor el que se le ofrecía.

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