Binner pide a intendentes pelear por la reforma fiscal

El gobernador Hermes Binner recibió ayer a una delegación de intendentes y presidentes de comuna para abordar los principales aspectos contenidos en el proyecto de presupuesto 2010 y de "armonización tributaria" impulsado por el Ejecutivo. Todos los mandatarios locales coincidieron en el diagnóstico de necesidad económica, los contrapuntos se centraron en torno al reparto y al método de ejecución.

Después del encuentro, en los pasillos de la Casa Gris y en la Legislatura provincial, hacia donde se dirigirán los mandatarios locales mañana para hablar del proyecto impositivo con los diputados en la comisión de Hacienda, es que finalmente saldrían los cambios fiscales. Igual, desde el oficialismo y del PJ reconocieron que el proyecto podría sufrir algún retoque.

La reunión había sido solicitada por el plenario de mandatarios locales que se reunió en Santa Fe el jueves pasado, un encuentro que surgió —pero después no prosperó— por iniciativa de la Federación Trabajadores Municipales de la provincia (Festram) para sentar todos los sectores en una misma mesa para hablar de la reforma. El megaencuentro no avanzó porque los mandatarios desistieron de sentarse junto a los trabajadores estatales después de que el gremio definiera un plan de lucha con paros en reclamo del pago de sueldos en término y por el atraso con otros compromisos.

Binner, acompañado por los ministros de Economía, Angel Sciara, y de Gobierno y Reforma del Estado, Antonio Bonfatti, expresó la disposición de su gestión al "diálogo", con vistas a la solución de las "diferencias, tanto de orden técnico como político" que pudiera suscitar la iniciativa elevada a la Legislatura.

"Estamos convencidos de que se puede gobernar en la crisis, pero apuntando siempre a la equidad social. Hay que hacerse cargo del crecimiento de la pobreza en un país que genera riqueza. Es un momento para comenzar a transitar un camino de retorno de las políticas neoliberales", afirmó.

Los intendentes y presidentes comunales expusieron las dificultades financieras que atraviesan y sus inquietudes respecto al proyecto enviado por el gobierno a Diputados para su tratamiento en sesiones extraordinarias. "Se coincidió en el diagnóstico sobre la gravedad de la situación de los municipios y comunas", dijo el secretario de Hacienda rosarino, Gustavo Asegurado, quien estimó que la reunión expuso un grado de avance sobre la posible materialización de la reforma.

En tanto, el intendente de Rafaela, Mario Perotti, insistió en los cuestionamienos a que se grabe a la industria con ingresos brutos e reiteró el pedido de incrementar la alícuota de la coparticipación a municipios y comunas.

Bonfatti, por su parte, recordó que la propuesta de armonización tributaria prevé la recaudación de 332 millones de pesos adicionales destinados a los gobiernos locales, que se traducirían en un incremento de entre 37 por ciento y 49 por ciento de los recursos para 2010 si prospera la iniciativa en la Legislatura.

Los cambios fiscales propuestos consisten en un incremento del impuesto inmobiliario, la introducción de una sexta cuota de patentes y la reintroducción de ingresos brutos a la industria y a la construcción. El "anexo" prevé también la simplificación de ingresos brutos para 80 mil pequeños contribuyentes y mantener sin variaciones el inmobiliario para unas 500 mil partidas.

De la partida. Estuvieron presentes los intendentes de Santa Fe, Mario Barletta; de Vera, Reynaldo Fabbroni; de Rafaela, Omar Perotti; de Granadero Baigorria, Alejandro Ramos; de San Carlos Centro, Omar Príncipe; de Venado Tuerto, José Luis Freyre; y de Coronda, Juan Carlos Naón; en representación del intendente de Rosario, Miguel Lifschitz, estuvieron los secretarios de Gobierno, Horacio Ghirardi, y de Finanzas, Gustavo Asegurado; y el presidente comunal de Gregoria Pérez de Denis, Carlos Radimak. También participaron los intendentes de Reconquista, Jacinto Speranza, y de Malabrigo, Amado Torzón.

Con municipios parados por los trabajadores y los intendentes marchando a la Legislatura le pone presión a los diputados y senadores para avanzar en la sanción de una reforma fiscal, más por pragmatismo y necesidad que por convicción.

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