Binner: "Kirchner tiene formas que no comparto"

Binner: "Kirchner tiene formas que no comparto"
El gobernador de Santa Fe sostiene que la "hegemonización" política puede terminar mal. Dardos a Carrió: "Es una persona compleja".
No es casual que junto al sillón que Hermes Binner elige para sentarse haya un retrato de Guillermo Estévez Boero. Nada es azar en política, y él sabe eso desde que era un estudiante de Medicina en Rosario, apenas venido de Rafaela. No son descuidos los dardos que el gobernador santafesino lanzará durante la charla, un mediodía en uno de los amplios y solemnes salones de la delegación rosarina del Gobierno. Flechas todas –las más urticantes, al menos– dirigidas al senador Carlos Reutemann, que ya largó su tácito intento presidencial bajo el ropaje de querer renovar su banca. Binner, que se niega tajantemente a pensar en sí mismo para 2011, hace un tiempo que se permite abandonar cada vez más seguido la sobriedad de sus palabras para recordar hechos de gobierno del ex piloto, al punto de obligarlo a emitir una serie de acusaciones cuyo pico fue el de considerarse "víctima de una máquina hitleriana del periodismo". Esta vez, Binner habla y controla el centro del tablero donde es Rubén Giustiniani el que pelea la campaña contra el PJ, dividido entre Reutemann y Agustín Rossi.

–Usted ha dicho que votar a Reutemann el 28 de junio es elegir la vuelta al pasado. Parece una disyuntiva similar a la que plantea Kirchner: él o volver a 2001.

–No. Porque usted aquí estaría votando a alguien que ya conoce. Miremos hacia delante. No nos pongamos a ver cuánto perdió la Argentina con los contratos pesqueros, nos interesa ver qué proyecto de Nación tenemos, y en ese marco vemos lo de los contratos pesqueros. Tenemos que mirar hacia adelante, pensar si nos aliamos con Brasil, cómo mantenemos el nivel de industrialización. Todo debe de estar dentro de una previsibilidad de país. Pero sin olvidar lo que hubo atrás. Ya vimos lo que hizo Reutemann en la provincia, que privatizó el Banco Provincial de Santa Fe y el servicio de agua, y desguazó la Empresa Provincia de la Energía para que se privatizara. Que eligió a un represor como Rodolfo Riegé como subsecretario de Seguridad, que puso a un primo (Rafael Gutiérrez), a una funcionaria (María Angélica Gastaldi) y a su abogado (Eduardo Spuler) como ministros de la Corte Suprema provincial. Y pienso que si esa persona usa su banca como un trampolín ya sabemos lo que va a hacer.

–Pero si Reutemann sigue teniendo margen para postularse e incluso lidera encuestas, ¿buena parte de los santafesinos quiere volver atrás?

–Lo importante es saber qué se elige: representantes territoriales. La representación de las provincias, que son preexistentes a la Nación, se garantiza en el Senado. Y si estamos cambiando en la provincia de Santa Fe, necesitamos garantizar estos cambios a nivel nacional. Por ejemplo, la creación de las AFJP significó la desfinanciación de la ANSES y ese déficit se decidió cubrirlo con el 15 por ciento de la coparticipación nacional. Para Santa Fe, ese 15 por ciento detraído significó el año pasado 2.142 millones de pesos, una suma como para construir 20 hospitales de emergencias como el nuevo Clemente Álvarez, que hicimos en Rosario. Si los santafesinos no defendemos los intereses de Santa Fe donde hay que defenderlos, esta injusticia va a seguir.

–¿Quiere decir que Reutemann no defendió en el Senado los intereses de Santa Fe?

–Totalmente. Cada vez que hubo un pacto fiscal dio la casualidad que Reutemann lo firmó. Y siempre Santa Fe perdió. Hoy Santa Fe es una provincia con una riqueza extraordinaria que vive en una pobreza creciente. El 30 por ciento de la población vive en situación de pobreza, y es una pobreza estructural que no se modifica con un plato de comida ni aún con un trabajo.

–¿En esta elección se definen los presidenciables?

–Eso no está en discusión ahora. Lo que tiene que saber la gente es que aquel a quien vote llevará la representación de la provincia al Parlamento. Si creemos que ahora elegimos un candidato presidencial para 2011 nos equivocamos. Todavía faltan transitar dos años que, con el grado de injusticia que está sufriendo Santa Fe, son insostenibles. Lo que está en discusión es el modelo. Estamos descentralizando la provincia y la gente descubre en las asambleas ciudadanas que su opinión se traduce en un plan estratégico de Estado. En salud estamos armando una estructura de complejidad creciente. En educación titularizamos docentes. Tenemos 20 por ciento más de estudiantes secundarios.

–Usted y Giustiniani sostienen que los frentes de Reutemann y Rossi responden a un acuerdo del PJ para luego contar los votos juntos. Pero según el Lole, para él "no habrá Olivos el 29 a la noche".

–No me cabe ninguna duda de que ambos obedecen a una estrategia del PJ. El otro día escuché por radio al ministro del Interior (Florencio Randazzo) que invocaba la necesidad de que los santafesinos votasen por Reutemann. Más claro que eso...

–¿La gobernabilidad está en juego?

–Que Néstor Kirchner haya dicho que van a gobernar hasta 2011 es un alivio para la población. Toda otra sospecha que vaya de la mano de un quiebre institucional quiere decir que no hemos aprendido nada del pasado reciente. Es que ellos mismos (el kirchnerismo) habían dejado trascender que si no ganaban, se iban. Sería hasta conceptualmente muy malo para la democracia.

–Defina a Kirchner.

–Es un dirigente con un estilo, como cada uno tiene el propio. Ha hecho cosas importantes, como la reforma de la Corte Suprema de Justicia, que ha sido uno de los pilares fundamentales de su gestión, como también la política de derechos humanos, con la cual la Argentina avanzó mucho más que otros países como Uruguay y Brasil. Kirchner tiene formas que no compartimos. La falta de diálogo es inconducente, y creerse el dueño de la verdad lleva a una hegemonización que empieza bien y termina mal.

–Parece que en el conurbano bonaerense tienen éxito los estilos confrontativos y mediáticos de hacer política. Es un perfil que no es el suyo. ¿Cómo se imagina peleando en un futuro en ese terreno?

–Manejarse en las contradicciones es una forma muy cruda pero eficaz de hacer política. Personalmente, no la comparto. Creo que hay que salir de un sistema prebendario para entrar en un sistema de derechos.

–Entonces, ¿en 2011 qué va a hacer?

–Le voy a entregar el gobierno de Santa Fe a quien haya ganado.

–¿Se considera un presidenciable?

–No estoy pensando en eso, sino en la provincia. Es la mejor forma de responder a la gente que apoyó con su voto.

–La industria reclama una modificación del tipo de cambio para recuperar competitividad, y echaron a rodar rumores de que el dólar se disparará después de las elecciones. ¿Usted qué haría si fuera presidente?

–No. Trataría de que no haya devaluación, porque eso genera una inflación incontenible que produce un impacto muy grande en las clases más vulnerables y en las personas de ingresos fijos.

–El socialismo como partido, ¿pone en juego cierto liderazgo en una coalición opositora para 2011?

–El Frente Progresista es una coalición que se construye hace 15 años. La realidad política de este país es muy compleja. Mire el caso de Roberto Lavagna, que ganó la elección en Córdoba y luego desapareció.

–¿Por qué con Elisa Carrió tiene una relación de varias idas y venidas?

–Con más venidas que idas.

–¿Por qué?

–Porque son formas de actuar diferentes. Yo no renunciaría a un cargo electivo para irme a mi casa. Carrió renunció a una diputación nacional, y ahora va como candidata a diputada. Ojalá que la voten, porque es una persona valiente, pero desde el punto de vista de construcción política, es una persona compleja. No la imagino a Carrió planificando en una mesa una acción de gobierno.

–¿Qué opina de las candidaturas testimoniales?

–El otro día (el pedagogo italiano) Francesco Tonucci me decía que Silvio Berlusconi lo hace, lo cual no es un buen antecedente. No sé si la palabra es estafa, por el significado jurídico del término, pero si se trata de candidatos que saben que no van a asumir, eso es ocultarle la verdad a la gente

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