Binner y Juez buscan un acuerdo para 2011

La ciudad de la doma y el folklore tuvo ayer su día progresista. Con un abrazo entre el gobernador santafecino Hermes Binner y el senador cordobés Luis Juez, las cúpulas del Partido Socialista y el Frente Cívico dieron un paso adelante en su ensayo de una tercer vía para las elecciones de 2011.
Aunque lejos de definir candidaturas, fiel al estilo de su partido, Binner prefirió hablar de construir una Nación "de manera diferente, desde el interior a la Capital y con respeto por la democracia", en alusión a la crisis institucional desatada entre la Casa Rosada y el presidente del Banco Central, Martín Redrado: "¡Creo que en este año del Bicentenario tenemos que dejar descansar a la gente, porque la gente ya votó y quiere que gobernemos!"

Consultado por LA NACION, Binner sostuvo que el Gobierno no da señales de avance frente a la pobreza y, sobre todo, en materia de institucionalidad, temas que definió como "las grandes cuentas pendientes" del Estado. "Creo que se equivocan si insisten con los decretos de necesidad y urgencia", señaló, y relacionó esta situación con la falta de "credibilidad" que "impide generar inversión, riqueza y trabajo".

Además de Juez, junto al gobernador santafecino estuvo gran parte de la cúpula del socialismo, encabezada por el senador nacional Rubén Giustiniani y el intendente de Rosario, Mario Lifschitz.

La excusa para el encuentro en esta ciudad, a 50 kilómetros al norte de la capital provincial, fue el 21° Campamento Nacional de la Juventud Socialista, que desde el miércoles reúne a más de 1400 jóvenes de todo el país y que anteayer recibió al diputado Fernando "Pino" Solanas, la tercera pata de la apuesta progresista.

Tal como sucedió con Solanas, Binner fue recibido entre los aplausos y cánticos de la juventud del partido, que no se privó de mostrar lo que sus líderes disimulan. "Ya se siente, ya se siente, en 2011 Hermes Binner presidente", corearon. "Debe ser para la presidencia de algún club", se limitó a bromear el gobernador, que ayer mostró su fase más extrovertida en este campamento montado a las afueras de la ciudad, donde acompañó con silbidos, aplausos y hasta con algún que otro paso de baile los tambores de los adolescentes.

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