Binner destacó la renovación de ideas.

"Se terminaron los votos que están fincados a una determinada propuesta, lo que habla de la renovación de la democracia", fue la primera lectura que ensayó anoche el gobernador Hermes Binner al ingresar al centro de cómputos montado en el señorial Salón Blanco en la Casa Gris de la ciudad de Santa Fe.
Cerca de la medianoche ya los guarismos oficiales indicaban que el justicialismo en Rosario y el Frente Progresista en la capital santafesina habían recolectado el mayor caudal de votos, sumados los sufragios de las distintas corrientes internas que compitieron ayer para consagrar a los candidatos a concejales en las dos principales ciudades de la provincia.

Más allá de esa lectura política, Binner "se mostró conforme con la expresión del pueblo de Santa Fe que ha elegido sus candidatos" y avisó que "en las elecciones generales del 27 de setiembre indudablemente se van a dar otros números".

No obstante y ante la insistencia de los cronistas acreditados en la sede Gobierno que lo azuzaron preguntándole si el radicalismo no haría sentir sus reclamos en el seno de la alianza gobernante ante la derrota del socialismo en Rosario y el triunfo de la UCR en Santa Fe, el mandatario minimizó la cuestión: "El Frente Progresista está funcionando muy bien desde hace muchos años, y es todo un hecho significativo y un salto cualitativo extraordinario que a partir de una propuesta electoral se pueda consolidar una propuesta de gobierno".

Sobre su posible sucesión a partir de los resultados electorales que, además de la anunciada candidatura del intendente rosarino Miguel Lifschitz posicionó ayer al intendente capitalino Mario Barletta (ver aparte), Binner consideró que "eso es bueno y una excelente novedad".

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