Binner arrancó el 2010 con reforma ajena

Binner arrancó el 2010 con reforma ajena
El gobernador admitió que surgirán "inconvenientes" en su gestión por no contar con los recursos necesarios. Con los cambios impositivos que se sancionaron, el gobierno tendrá 600 millones menos de lo previsto. En enero arrancan las demandas salariales.
Tres días después de que el Partido Justicialista sepultara definitivamente la reforma tributaria impulsada por el Frente Progresista, el gobernador santafesino Hermes Binner salió a admitir que la decisión que tomó el peronismo –se unieron kirchneristas y reutemistas– va a generar "inconvenientes" para la actual administración. El Ejecutivo provincial contará con 600 millones menos de lo que había previsto en el proyecto original de "armonización" impositiva. El PJ tampoco aprobó un pedido de endeudamiento por 1.600 millones, sino que sólo autorizó al Ejecutivo a contraer deudas por 250 millones siempre y cuando sean para el pago de los sueldos de los empleados públicos.

Binner arrancó el año con serios problemas en materia económica que se harán más palpables a fines de enero, cuando los gremios estatales empiecen a afinar los reclamos salariales. Alberto Maguid, secretario general de UPCN, confió a este diario que el sindicato que agrupa a un sector de los empleados públicos va a solicitar un 20 por ciento de aumento. Maguid se quejó por la falta de acuerdo entre los legisladores justicialistas y el Ejecutivo. "Hay que tener responsabilidad, porque lo que está en juego son los servicios públicos y los sueldos de los empleados estatales", afirmó el cacique sindical. Otros que aportarán presión serán los intendentes y presidentes comunales, que a las dificultades que ya poseen tendrán que hacerle frente a los reclamos por subas de los sueldos que hará la Federación de Sindicatos de Trabajadores Municipales (Festram). Antonio Ratner, secretario adjunto del gremio, dijo que hay unos 15 municipios que enfrentan serias complicaciones para el pago de los salarios. "Festram va a pedir entre un 18 y un 20 por ciento de aumento de sueldo a fines de enero cuando solicitemos la convocatoria a las paritarias", apuntó. Una parte de los fondos que se obtenían con la reforma tributaria, con la que el gobierno preveía recaudar unos 1.200 millones, iba a ir destinada a los municipios y comunas del interior provincial.

En diciembre el gobierno provincial pudo pagar los sueldos después de llevar adelante una ingeniera bucrocrática al pasar gastos de capital a gastos corrientes. Pero en enero no hay demasiadas alternativas. Y si a esto se suma la presión gremial, el escenario amenaza complicarse para la gestión del Frente Progresista, que atraviesa por el momento más crítica desde que asumió Hermes Binner en 2007.

Pero después del nuevo bochazo del PJ a la reforma tributaria, el gobierno provincial tiene decidido hacer un quiebre de cintura y que la presión social y sindical tenga como blanco al propio peronismo, que es "el responsable de que Estado provincial no cuente con los fondos adecuados".

"Lo que ha ocurrido el jueves es desconocer lo que pasó en las elecciones. Un gobierno que gana los comicios tiene derecho a fijar el presupuesto de acuerdo al programa que ha llevado a elecciones y que votó la gente", aseguró el gobernador.

Por su parte, Antonio Bonfatti, ministro de Gobierno y Reforma del Estado, consideró que "los grandes perjudicados por las modificaciones que introdujo el PJ son los santafesinos, sobre todo los que menos tienen". El ministro acusó a los senadores peronistas Ricardo Spinozzi y Juan Carlos Mercier de "desfinanciar el gobierno" con las modificaciones planteadas.

El proyecto que aprobó la Legislatura fue ideado en el Senado santafesino, donde el Frente Progresista cuenta con sólo 6 de los 19 legisladores. El proyecto incluye un incremento del impuesto inmobiliario urbano y rural hasta en un 200 por ciento, pero sin modificar las valuaciones vigentes. Además, el peronismo bochó la idea de crear una sexta cuota de patentes. Sólo fijó un aumento del 20 por ciento a partir este año.

Pero la traba más importante que puso el PJ fue mantener las exenciones en el cobro de Ingresos Brutos a la industria y a la construcción. El proyecto del peronismo sólo accedió a gravar con un 3,5 por ciento a las empresas foráneas que facturan en Santa Fe.

Los presidentes de bloques del Partido Justicialista en la Cámara de Diputados difundieron un documento en el que señalaron que, con la sanción del presupuesto 2010, legisladores peronistas "cuidamos el bolsillo del contribuyente santafesino y la actividad económica santafesina, evitando un impuestazo generalizado y el endeudamiento sin límite, ni destino del Estado provincial", aseguraron en un comunicado de prensa.

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