El binario sistema bruerista

Fue la semana de la Polaroid. Las instantáneas oficiaron de mensaje político como pocas veces en los últimos meses. Primero el tridente PJ no K, Macri-Solá-De Narváez; y luego la más impactante: Macri-Bruera.

Las fotos no encierran detrás de si un monolítico acuerdo político ni mucho menos, pero sí expresan una intención clara de darle forma a un esquema de poder paralelo al kirchnerismo. De aquí lo impactante e impensado del acto que compartieron el jefe porteño con el intendente platense, justo un día después de la cumbre del PJ disidente y el macrismo, en la misma jornada que Alicia Kirchner caminaba por las calles de nuestra región (en Berisso).

Mientras los canales de noticias transmitían en directo el acto entre Macri y Bruera, el celular de Gabriel, uno de los hermanos del jefe comunal, vibraba y ardía. Todos los números eran de la Casa Rosada y Olivos. Kirchner montó en cólera cuando vio semejante acto de rebeldía. La foto no es menor: quizás sea el acto que abra la puerta para el éxodo definitivo de barones K del Conurbano a otra vereda del poder. Allí está el epicentro del poder de Néstor y Cristina.

Bruera hizo una jugada osada en el genuflexo universo kirchnerista, y como toda osadía conlleva riesgos. Muchos no son menores: ¿qué pasará ahora con el bono de endeudamiento para realizar obras de infraestructura en la ciudad con dinero de la Anses? ¿Qué sucederá con las partidas prometidas desde el ministerio de Planificación para diferentes trabajos de envergadura?

Hay más preguntas sin respuestas, y conjeturas varias en esta alocada previa electoral. ¿Qué pasará con los funcionarios ultra K que tiene Bruera en su gabinete? ¿O cómo hará para despegarse el intendente del kirchnerismo, a la hora de la confección de las listas, cuando es el jefe del PJ kirchnerista de La Plata?

El plantón a Alicia es el otro dato. En el mismo acto estaba Carlos Castagneto, segundo en Desarrollo Social de la Nación, y socio político del intendente.

El bruerismo ya comenzó a mostrar las cartas de algunas de las jugadas que pretende realizar de cara a octubre. Abrazado a Kirchner el proyecto platense tiene certificado de defunción. Bruera lo sabe. Por eso trataría de montar una ingeniería electoral de doble lista, una oficialista con el sello del PJ, el candidato a diputado nacional que decida K (¿Massa?) y otra más corta, de sólo dos cuerpos, con candidatos a diputados provinciales y concejales. Esta última llevará el sello del Frente Renovador Platense. Las listas espejo ya fueron objetadas por la Justicia y serán muy difícil su implementación. Es decir, Bruera tendría que poner candidatos a concejales y a diputados para la lista del PJ y otros nombres para la boleta corta del Frente Renovador. Sus militantes “trabajarían” y “promocionarían” esta última, la que incluiría la figura de Gabriel Bruera como primer candidato a diputado provincial.

Será un trabajo titánico lograr imponer esta última lista, sin candidato arriba a diputado nacional, para llegar al piso del 25% que sacó el intendente en 2007.

El kirchnerismo, se sabe, tampoco le dejará hacer a su antojo. La posibilidad de una lista para restarle votos al oficialismo local fogoneada por el ex intendente Julio Alak siempre estará latente. De hecho, se habla de que esta semana podría haber algún movimiento en este sentido.

¿Qué pasaría si en los primeros días de octubre Cristina Kirchner realizara un acto en La Plata? ¿El intendente no irá al abrazo para la foto? Los K no le perdonarán jamás a la Mesa de Enlace rural la grieta que le abrió a su estructura política. Hoy se está consumando la venganza. Esta lógica de Gobierno no es aislada. Bruera también sabe que necesita fondos frescos de la Nación para sacarle brillo a su gestión.

Otros interrogantes

La otra foto de la semana, Macri-De Narváez-Solá, también derramó en la ciudad. Si bien todavía no está claro si Felipe se presentará como candidato, las negociaciones ya comenzaron. Paréntesis: De Narváez y Solá no podrán ser 1 y 2 en la lista de diputados nacionales con ningún nuevo partido político. Es decir, no podrán llevar el sello PRO, tampoco el de Unión Popular (el partido fue dado de baja). PRO nunca se presentó en la Provincia, y la ley estipula que para nuevos partidos políticos la lista deberá repartir entre el primer y segundo lugar a personas de sexo opuesto. La pareja de Felipe, la platense Helena Chaves, desde hace rato que quiere hablar de política. Uno de sus hermanos, Juan Pedro Chaves, ya se presentó en La Plata como el coordinador del felipismo. Helena había querido ser candidata por General Rodríguez, donde vive junto a Solá en una chacra con cancha de polo incluida, pero en la oportunidad Felipe desaprobó el intento.

Diversos analistas coinciden en que a Solá le conviene mirar la elección, sacarse la foto con De Narváez y esperar los resultados, ya que todavía le quedan dos años de mandato como diputado. En La Plata, una ciudad dominada por empleados públicos, el ex gobernador no tiene una buena imagen. Y De Narváez sacó el 17% en 2007.

Luego de esa foto, Gonzalo Atanasof se reunió con Oscar Vaudagna. Ambos comenzaron a dialogar para un eventual acuerdo. Vaudagna ya fue candidato intendente en la boleta de Sarghini gobernador. Sarghini es hombre de Solá. Atanasof, en tanto, es el hombre de De Narváez para la ciudad.

Si el senador Jorge Macri es desplazado de la conducción del PRO bonaerense, como quiere un amplio sector del gabinete porteño de su primo Mauricio, también pueden originarse cambios en el PRO platense.

Tercero en discordia

La tercera foto semanal fue la más previsible y anunciada. Margarita Stolbizer con la conducción bonaerense de la UCR. El acuerdo macro a nivel provincial está cerrado, aunque aún arde la pelea por la confección de la lista de diputados nacionales. Debajo de Margarita, la Coalición quiere a Mario Llambías, mientras que un sector mayoritario del radicalismo a Ricardito Alfonsín. Llambías todavía no dio el sí, pero en los próximos meses fenece su mandato al frente de CRA. Quizás espere ese momento para realizar el anuncio.

El 14 de mayo habrá internas de la UCR en La Plata, con una lista oficialista encabezada por Sergio Panella, y la opositora sin cabeza visible aún definida. En este último espacio convergerán la mayoría de los espacios más tradicionalistas del radicalismo platense, básicamente el storanismo. Hoy la conducción local quiere un armado amplio, que exceda a la Lista 3, para competir en las elecciones de octubre. Quizás esta sea una carta para negociar con la CC local, que no está dispuesta a abrir las listas. De aquí la importancia del ganador de la interna próxima.

Por lo pronto, el bruerismo ha jugado su carta más fuerte en un año y dos meses de gestión. Y parece apostar su futuro a un peligroso sistema binario de poder.

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