La billetera oficial, activa en tiempos electorales

La estrategia de "campaña permanente" de los Kirchner se agudizó en estos días.
Y sí, estamos en campaña permanente desde el 23 de mayo de 2003, para hacer las cosas bien". Algo forzada por las circunstancias, la admisión de Néstor Kirchner, en julio de 2005, blanqueó un estilo político que después de seis años de kirchnerismo ya está incorporado al paisaje: el de las casi imperceptibles fronteras entre la gestión de gobierno y la campaña electoral.

Ambas van de la mano basadas casi siempre en anuncios, muchos anuncios, con eje generalmente en la obra pública, un pilar del kirchnerismo. En el Gobierno, esa vocación nunca decrece y se intensifica en los períodos electorales, cuando los recursos fluyen con mayor profusión. Esta semana se trata de un crédito millonario para productores de trigo, un guiño en plena campaña hacia un sector enfrentado con el Gobierno y que según se afirma, podría restarle 400.000 votos en el interior bonaerense. "Estar en campaña permanente para mantener la mayoría permanente" fue uno de los consejos del experto en comunicación política Dick Morris -quien fuera asesor de Bill Clinton y Fernando de la Rúa-, en su libro "El nuevo Príncipe: Maquiavelo actualizado para el siglo XXI", que vio aquí la luz en 2003.

Pero Kirchner ya lo traía incorporado desde sus años de gobernador de Santa Cruz. Y los actos desde 2003, en cualquier pueblo o ciudad del interior o en los salones de la Casa de Gobierno, siempre tuvieron el tono de campaña, de promoción del gobierno y la gestión, y de fustigar a rivales y opositores, o a "sectores" innominados pero adversos al oficialismo. Actos donde las obras se anuncian cuatro o más veces: llamado a licitación, apertura de oferta, inicio de obra, fin de primera etapa, de segunda si la hubiese.

El crédito para el trigo se suma a anuncios de la semana pasada de un plan de obras de infraestructura para las universidades, y a los aumentos a docentes universitarios y estatales. Después de un poco exitoso plan para inquilinos en 2006, el 26 de mayo, cuando falte poco más de un mes para las elecciones será el turno de otro "ambicioso" plan de créditos hipotecarios, financiados por la Anses. Jurán que esta vez funcionará.

La crisis mundial y la falta de financiamiento precipitó la reestatización del sistema de jubilaciones privadas. Con fondos frescos disponibles, el Gobierno anunció a lo largo del verano una batería de iniciativas -cuyos resultados fueron dispares- para alentar el consumo, intentando mantener el nivel de empleo y de la actividad económica: planes canje de electrodomésticos, líneas de crédito para compra de automóviles, para renovar el parque de taxis, para hacer turismo, planes de pago para adquirir motos y hasta bicicletas.

Es prácticamente de manual: la bonanza económica suma votos y los bolsillos tristes castigan a los oficialismos de turno. El adelantamiento de las elecciones fue fruto del cálculo de que 2009 podía ser un año económicamente complicado.

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