La billetera, bajo fuertes presiones

Por Jorge Oviedo

Con la evolución de la recaudación y del gasto público a la vista, hasta los economistas más cercanos al oficialismo descuentan que pasadas las elecciones algo habrá que hacer en materia fiscal, porque de otro modo a fin de año se habrá evaporado el superávit fiscal. Para los que esperan reducciones del gasto, lo que habrá será incremento de las demoras en pagar a los constructores de obras públicas, que deberán esperar hasta el año próximo. Y también la persistencia de atrasos en los reintegros y devoluciones a los exportadores. De otro modo, dicen, el kirchnerismo terminaría el año con una catástrofe en los números, que no es compatible con los antecedentes que tiene en materia de defensa de la caja.

Pero en materia de gasto el gobierno del matrimonio Kirchner ha continuado soltando recursos, por ejemplo, al pagar los salarios de empleados de compañías en problemas para evitar los despidos. La caja que ayudó a mantener esa suba de erogaciones es la de la Anses, pero la apropiación de los aportes de los futuros jubilados que antes iban a las AFJP tiene efecto una sola vez. El año próximo los gastos podrían seguir aumentando al mismo ritmo, mientras que los recursos corrientes lo harían mucho más despacio.

La ayuda más importante provino del sector energético. El menor consumo por las temperaturas inusualmente altas, más la fuerte caída de la demanda eléctrica, que revela a las claras que la recesión existe y es muy fuerte, han bajado la factura de los subsidios, junto con el menor valor de algunos combustibles que se importan con costo presupuestario.

Si los Kirchner dejaran de subsidiar el empleo en empresas en problemas luego de las elecciones para emprolijar un poco las cuentas públicas, podría darse una situación paradójica, según los economistas que más fe tienen en una recuperación rápida de la economía mundial. Ellos creen que la situación económica local podría, en ese escenario, comenzar a mostrar signos de mejoría, mientras que el desempleo podría seguir aumentando, al desprenderse las empresas de empleados que se había evitado despedir antes de los comicios.

Otros creen que si bien habrá medidas de moderación del gasto como atrasos en pagos de obras públicas, a proveedores y de devoluciones a exportadores, habrá también un "manotazo" sobre recursos privados. El Gobierno tiene esperanzas en el blanqueo para la reactivación económica y en las inspecciones que realizará luego la AFIP para buscar a quienes no exteriorizaron fondos que no tributan. De financiamiento por medio de los mercados, por ahora no se habla.

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