Bienvenidos a otros siete días críticos

Por Jorge Rosales

El Gobierno tiene razón en estar preocupado por el aumento de la tensión social y la expansión de la conflictividad en las calles. Se han roto las barreras de contención que ejercían los piqueteros aliados al kirchnerismo y la crisis de la economía ha calado hondo en los sectores más vulnerables.

Esta semana será clave y en las manos y en la inteligencia de la administración kirchnerista estará la llave para bajar la tensión.

El plan de cooperativas lanzado por la presidenta Cristina Kirchner, con el que se pretende hilvanar una red de asistencia social y aliento al trabajo comunitario, ha puesto otra vez en manos de los intendentes del conurbano bonaerense una poderosa herramienta de clientelismo político. Las organizaciones sociales aliadas al kirchnerismo serán las privilegiadas. Y quienes militan en la otra vereda llegarán tarde al reparto.

Eso es lo que denunciaron un conjunto de grupos piqueteros, con el corte de la avenida 9 de Julio la semana pasada, y es lo que podría llevar pasado mañana a miles de militantes sociales antikirchneristas alentados por la Corriente Clasista y Combativa a convertir la ciudad de Buenos Aires en un infierno.

Con cortes en los accesos a la Capital Federal, marchas en las principales avenidas y el conflicto del subte sin solución, el malhumor social estará garantizado. Si algo le faltaba para que este clima de crispación aumentara era la intervención de los camioneros de Moyano para bloquear las plantas impresoras de los diarios. Un golpe que coloca a los ciudadanos y editores como rehenes de un conflicto ajeno a los diarios.

¿Qué hubiera pasado con un matrimonio Kirchner con mayores niveles de adhesión popular y con una economía en crecimiento a tasas chinas, como le gusta describir a la Presidenta? Tal vez los conflictos se hubieran cortado de cuajo, evitando cualquier propagación del malhumor a las calles. Pero hoy el escenario es otro y los mecanismos de convencimiento se han ido agotando. La seducción kirchnerista parece ser ya parte del pasado, salvo para los seguidores fanáticos.

Bienvenidos a otra semana crítica.

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