Bienvenidos a La Feliz

Vecinos cercanos a la nueva estación de ómnibus describen el infierno en el que viven desde la puesta en marcha de la nueva terminal.

Desde las casas cercanas a la nueva estación de micros de Mar del Plata aseguran estar atravesando un auténtico calvario por la situación que las unidades originan al permanecer con los motores encendidos en las calles, sin ingresar a la terminal. A este problema se suma el del parlante que anuncia la llegada y partida de los micros y que, evidentemente, por un problema técnico de mala graduación, funciona a un volumen innecesariamente alto, aun durante las horas de la madrugada.

Noticias & Protagonistas: Los vecinos no deben ofenderse, pero este es un tema que desde hace más de tres años se les venía adelantando: que la terminal en ese lugar iba a ser un desquicio y que inevitablemente iba a impactar negativamente en el barrio. ¿Cómo es que no se organizaron antes?

Marcela D´Amico: Como yo también me la veía venir, pedí una reunión con el secretario de Obras de la Comuna, Manuel Regidor, antes de que comenzaran las obras, pero nunca me contestaron. Hablé con su secretaria cuando comenzaron con la remoción de la tierra, porque eso sólo ya era infernal. Yo vivo enfrente de la nueva terminal.

N&P: Es decir que ustedes vienen sufriendo trastornos desde el mismísimo comienzo de las obras…

M.D: Sí, claro. Acá faltó organización desde un principio porque no tuvieron en cuenta que frente a la estación no hay un muro sino que hay gente viviendo. Primero me dirigí a la Defensoría del Pueblo, después pedí una audiencia con el intendente Pulti, con el secretario de Gobierno Ariel Ciano; seguí todos los pasos, pero nunca obtuve una respuesta. Y yo no fui sola: había reunido un total de 40 firmas de vecinos, porque ya entonces la situación era insostenible.

N&P: Es evidente de toda evidencia que hubo una decisión política de construir en ese sitio y ningún estudio de factibilidad de impacto ambiental, por ejemplo…

M.D: Acá no hubo nada de eso. Se puso en marcha y adelante, la decisión ya estaba tomada. Yo creo que no se puede alterar la paz de esta manera, porque esto sucede las 24 horas del día, no durante unas horitas, lo que quizá se aguantaría. No es que seamos un grupo de histéricos, es que esto es desbordante, es francamente enloquecedor. Imagine cuatro o cinco colectivos con los motores a full en una calle, todo el día. Necesitaríamos que un ingeniero de sonido explicara la repercusión que esto tiene en el sistema nervioso; nosotros vivimos alterados.

N&P: Se hace aquí indispensable recordar que hace cinco años, un grupo presentó un proyecto para la nueva terminal de micros en Camet, frente a la terminal aérea. Proyecto por el que el señor Aldrey Iglesias pidió un 30% de coima mientras el entonces intendente Katz bajaba la cabeza y no acompañó la idea. Hay mucha gente responsable de lo que hoy ocurre, incluida la presidenta del Colegio de Arquitectos, hoy funcionaria de esta administración.

M.D: El sitio donde está ahora la estación no es para esta obra y ya quedó demostrado. Ahora…, no se entiende: yo hablé con el secretario Ariel Ciano, y me dijo que ellos no tienen injerencia en el lugar.

N&P: Increíble. Si usted tiene un problema en la Rambla, o en la estación nueva, la respuesta es siempre la misma: que la Municipalidad no tiene injerencia.

M.D: Dicen que es cosa de la Provincia, lo cual me resulta paradójico. Mandé otro mail al señor Hernán Inostroza, que sería el contralor. Esto realmente altera nuestro sistema de vida. Es como si nos encontráramos sobre un volcán en erupción las 24 horas del día.

N&P: Las empresas, alrededor de las 5 de la mañana, no entran en la terminal, y dejan los micros en punto muerto constantemente. Son 70 micros quemando gasoil frente a sus viviendas. Es lógica la molestia, y son desconocidas las consecuencias de todo tipo que les acarreará…

M.D: El secretario Ariel Ciano me dio el dato de que debo contactarme con el ingeniero de sonidos Fabián Gallardo, porque cada sector tiene su gerente. Nos dicen muchas palabras lindas, pero en la práctica no resuelven nada. Los vecinos no podemos vivir más así: es gravísimo, porque es permanente. Yo vivo acá desde hace 40 años, y me pienso morir en este lugar; pero toda mi familia está mal. A mi madre le dieron palpitaciones a la madrugada, terminamos en el Hospital Privado de Comunidad: había 3 micros con los motores prendidos en la puerta de mi casa. No es una coincidencia.

N&P: Y todo por ahorrarse un dinero las empresas…

M.D: Es un tema económico: las empresas tienen que pagar para estar en la dársena, pero ese pago les otorga un tiempo. Cumplido ese lapso, si no se retiran, tienen que volver a pagar el peaje. Y como no están dispuestas a pagar de más, sobre todo los micros de El Rápido, los dejan en la calle o en el predio sobre el alambrado. Están 15 minutos, esos se van y vienen otros: así durante todo el día. Estamos viviendo con las ventanas y las puertas cerradas; no es posible seguir de este modo. El problema lo crearon ellos, y ellos lo tienen que resolver. Después de que hablé con los medios, se contactaron con Ciano, y lamentablemente tengo que decir que miente. Mienten siempre, no nos llaman, no aparecen. Los vecinos contrataremos un estudio de abogados ambientalistas y tomaremos una medida cautelar. Es un problema de organización: simplemente hay que poner una persona para que circulen los micros.

Polución sonora

Una de las peores desventajas de vivir en la ciudad es la polución sonora: molesta en los ratos de descanso, no permite disfrutar de un libro en paz, y no sólo puede causar contrariedades, sino que también provoca problemas de tipo físico.

Tal como apuntan Theo Bodin y su equipo de investigadores en la revista Environmental Health, la polución sonora puede causar problemas en los niveles de presión sanguínea. Bodin y sus colegas trabajaron con los niveles de presión de 24.000 personas residentes en ciudades de Suecia sometidos a los 60 decibeles generados por el ruido a tráfico y los demás ruidos emitidos por la "civilización". La conclusión fue que el ruido de tráfico aumentaba la presión sanguínea, algo que puede ser determinante en la salud de la población.

Otros efectos nocivos del ruido que han sido investigados son el cambio de ritmo de la secreción de ciertas hormonas, que en los niños pueden afectar el crecimiento, las afecciones digestivas, el estrés y los trastornos de la conducta, provocando mayor agresividad y una mayor tendencia al movimiento.

Comentá la nota