Bienestar Social asistió en diciembre a 14 mil pampeanos con hambre

Según datos de la Subsecretaría de Política Social, 13.470 pampeanos fueron asistidos desde el programa “El hambre más urgente”. Se prevé que esa cifra aumente el próximo año producto de la crisis.
JUAN JOSE REYES

Ser pobre es un término impreciso, con importantes variaciones históricas en cuanto a los niveles de acceso al consumo, la salubridad, la educación y el ocio que definen lo que es la pobreza. Ser pobre en La Pampa tiene un significado determinado por la sociedad en que se vive y su experiencia histórica del año 2001 cuando alcanzó su máximo histórico (más de la mitad no cubría la canasta básica alimentaria).

Los datos oficiales revelan que no es lo mismo ser pobre en Santa Rosa, que serlo en una población del oeste provincial (allí se duplica o triplica la indigencia). También es distinto ser un pobre productivo y autosuficiente, por ejemplo, un peón rural en Santa Isabel o Puelén, que ser un pobre dependiente de planes sociales o pensiones asistenciales, como tienden a serlo los pobres urbanos de Santa Rosa o General Pico.

A un pampeano se le considera pobre si su nivel de ingreso o consumo se sitúa por debajo de un nivel mínimo que le permita satisfacer sus necesidades básicas. Según la consultora IADER (Instituto Argentino de Economías Regionales) la inflación oculta aquí es del 30%, ergo la pobreza es de casi un tercio de la población total.

El relevamiento Pilquén.

El Pilquén permite medir el índice de vulnerabilidad social de la población con necesidades básicas insatisfechas. Según este sistema oficial, se establecen los criterios de focalización del Programa de Emergencia Alimentaria “El hambre más urgente” y los referentes a los de bajo peso de niños y embarazadas. Entre ellos y algunos más en el actual mes de diciembre trepa a casi 14 mil beneficiarios. ¿Qué dicen los fríos números? Que bajo el programa de complemento alimentario esencial para no ser un desnutrido hay 13.470 beneficiarios en toda la provincia.

En valores nominales, el orden es el siguiente: Santa Rosa, 4.149; General Pico, 2.732; General Acha, 786; Toay, 562; Victorica, 435; Eduardo Castex, 303; Ingeniero Luiggi, 286; Colonia 25 de Mayo, 285; Santa Isabel, 237 y Rancul, 217. Si se lo analiza con relación a su población veremos que la indigencia y el hambre son proporcionalmente mucho más elevados en las zonas más postergadas históricamente como Victorica, Santa Isabel, Caleufú, Guatraché, Rancul y Puelén.

Bajo el programa “Niños con bajo peso” están asistidos 730 chicos de los cuales 245 provienen de la capital provincial; 159 de Pico; 33 de Toay; 24 de Santa Isabel y 21 de Victorica. El último de los programas que asisten a las personas que viven en la miseria es el de las “Embarazadas de bajo peso”. Allí hay 123 beneficiarias de las cuales 40 son de Santa Rosa; 10 de Victorica; 9 de Arata; 8 de Pico y Toay y finalmente 6 en cada una de las siguientes localidades: Caleufú, Parera y Santa Isabel.

Otras patologías.

La lucha por amortiguar el peso de la pobreza no finaliza allí, pues bajo el “Programa 560: Población con otras patologías”, que corresponde a núcleos familiares que estando por debajo de la línea de pobreza tienen certificado médico que los autoriza, de igual manera que los núcleos familiares unipersonales cuyos ingresos sean iguales o inferiores a dos veces la línea de pobreza”.

Aquel programa contiene 2.135 beneficiarios más y 183 de ellos necesitan un doble refuerzo alimentario para no caer en la desnutrición. Aquí lideran Pico con 594 beneficiarios, seguido de Santa Rosa, 591; Eduardo Castex, 179 y General Acha, 104 asistidos.

Números oficiales que resultan un cachetazo para todos aquellos ingenuos que todavía pensábamos que la mejora económica en los últimos años alcanza a todos los pampeanos por igual. El 2009 se augura como mucho más conflictivo aún.

76.000 excluidos.

La pobreza es hambre. La pobreza es falta de techo bajo el cual resguardarse de las inclemencias del tiempo. La pobreza es estar enfermo y no poder ser atendido por un médico. La pobreza es no poder ir a la escuela y no saber leer. Pero la pobreza también es carecer de un medio para vivir, es decir no tener trabajo, tener miedo al futuro y vivir el día a día. Pero la indigencia también es impotencia, falta de representación y libertad.

En esas condiciones de habitabilidad se encuentran uno de cada tres personas y apenas 13.700 cobran porque tienen la tarjeta alimentaria. El resto (76 mil más) no son tenidos en cuenta pues según la canasta “trucha” del INDEC no los incorpora como pobres e indigentes.

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