Bielsa: "No estoy disponible para volver al Gobierno"

Bielsa:
El ex canciller dijo a lanacion.com que sus compromisos profesionales como abogado le impiden volver a la función pública; además, admitió que los escenarios electorales en Capital y Santa Fe son "preocupantes" para el kirchnerismo y opinó que Alberto Fernández "va a estar otra vez en el gabinete" antes de fin de año; duras críticas a Carrió, Cobos y a un eventual acuerdo entre Macri y Solá
Con la mirada clavada en el paisaje, mezcla de edificios y río, que devuelve el ventanal de su estudio en el centro porteño, Rafael Bielsa admite que vive "infinitamente mejor" desde que se dedica exclusivamente a su trabajo como abogado. Que está más tranquilo y que tiene más tiempo para dedicarle a su familia. Casi de inmediato aclara que "nunca" dejó de trabajar políticamente con Néstor Kirchner y que se reúne con él para transmitirle sus "pensamientos" sobre la coyuntura: desde las medidas que conviene tomar ante la crisis hasta sus pronósticos electorales para octubre. Con la misma vehemencia asegura que no está "disponible" para volver a ocupar un cargo en el Gobierno, algo que le gustaría al ex presidente, tal como reveló ayer LA NACION, y que no recibió ningún ofrecimiento para sumarse a las filas de Cristina Kirchner.

En una entrevista con lanacion.com, el ex canciller pronosticó que Alberto Fernández volverá a formar parte del gabinete antes de fin de año, que Kirchner será candidato en octubre "sólo si fuera indispensable" y que la Capital y Santa Fe son dos distritos que preocupan al Gobierno de cara a octubre. Además, embistió contra Carrió y Cobos y cuestionó el posible acuerdo entre Mauricio Macri y Felipe Solá.

- ¿Volvería a ocupar un cargo en el Gobierno?

- No. Hoy no estoy disponible. No estoy en condiciones profesionales. Si me lo hubieran planteado en noviembre de 2007, cuando fui a pedir un crédito, sería distinto. Hoy la historia es otra. Tengo muchos compromisos profesionales que no puedo dejar así nomás. Ya no puedo decidir como si fuera diputado. Además, si la política virara hacia un pensamiento asociado con lo que expresa Macri, no tengo nada que hacer en la política activa. Pero voy a seguir trabajando políticamente con el Gobierno. Estoy en la política sin ocupar un cargo público y eso me parece muy bien, una buena señal hacia la sociedad. Me parece que es una experiencia por la que hay que pasar. Y la realidad es que vivo mucho mejor fuera del Estado que adentro. Me va infinitamente mejor.

- ¿Kirchner le ofreció algo? ¿Le pidió que volviera?

- Nadie me ofreció nada de nada.

- ¿Cómo fue su último contacto con Kirchner?

- La última reunión personal con Kirchner fue el lunes anterior al jueves que estuve con Alberto [Fernández] [el 26 de enero]. Le conté que iba a ir a ver a Alberto y me dijo "contale estas cosas que hablamos, trabajen un poco, usen esa cabeza que Dios les dio". Kirchner me llamó el viernes pasado. Yo estaba en Rosario. Fui el sábado a Olivos y le dejé un escrito con reflexiones sobre la situación [electoral] en Santa Fe, mi interpretación de la agresión a Agustín Rossi y de la negativa de Reutemann [Carlos, a acompañar a Cristina Kirchner a España].

¿Qué opina de la renuncia de Alberto Fernández?

- Alberto es uno de los que más le aportó a la gestación y al desarrollo de este proceso. Supe que iba a ser una de las ausencias que más se iba a sentir, no en desmérito de quien lo reemplazó, sino porque él tiene una relación con los Kirchner y eso es insustituible. La confianza y el trato descarnado son insustituibles. Lamenté su salida. Esta es mi opinión personal, pero no tengo duda de que va a estar de nuevo en el gabinete antes de fin de año. Es un hombre de una inteligencia y una capacidad de trabajo innegables. Es como estar en River, tener a [Cristian] Fabbiani. Si lo tengo, lo quiero de 9.

- ¿Su salida tuvo que ver con el manejo del conflicto con el campo?

- Sin duda. Creo Alberto que se sintió mortificado por la evolución de la crisis con el agro. Lo que empezó siendo un reclamo sectorial, se fue transformando con expresiones por parte de la Mesa de Enlace que eran cada vez más políticas, menos sectoriales y muchas veces insultantes, como, por ejemplo, decir: ?Vamos a decirle a los legisladores cómo tienen que gobernar". Ese tipo de expresiones fueron generando encono en el Gobierno.

- ¿Y de parte del Gobierno no hubo expresiones agresivas?

- Sí. Por eso se fue generando un clima por el que un reclamo sectorial legítimo se fue transformando en un tema político que fue ocupando la escena nacional. El Gobierno debería haber tenido la habilidad de aflojar, de evitar que el tema escalara como escaló. Tendríamos que haberlo evitado.

- ¿En qué se equivocó el Gobierno?

- No se podía dilapidar un capital político recién adquirido tan precipitadamente.

- Pero, ¿en qué se equivocó?

- En crispar. En entrar en la lógica de un reclamo sectorial, cuando un gobierno no tiene que entrar en la lógica de un reclamo que se expresa de manera destemplada y provocativa. Tiene que tener una comprensión de la totalidad de los conflictos. Entrar en la lógica del sector como si fuera la totalidad fue un error político.

- ¿Qué peso tuvieron frases como "los piquetes de la abundancia" o haber dicho que la soja es "un yuyo"?

- "Los piquetes de la abundancia" es una frase bastante más elegante que "Vamos a enseñarles a estos señoritos cómo legislar". No estoy exculpando, pero por lo menos es una frase que tiene algún giro retórico. Yo no hubiese generado a la Mesa de Enlace como un interlocutor directo del Gobierno.

- ¿Por qué cree que el Gobierno lo hizo?

- Hay varias razones. La primera que se me ocurre es que no hay una universidad para aprender a ser presidente.

- Pero estamos hablando de una presidenta que tiene a un ex presidente atrás...

- Sí. Pero no es lo mismo estar en el backstage que parado arriba del escenario. No es lo mismo. Hay un tiempo para acomodarse al sillón de Rivadavia. Creo que eso pudo haber pesado. Otro problema pudo haber sido analizar el conflicto según categorías obsoletas.

- ¿Cómo cuáles?

- Por ejemplo la categoría "marxista". Además, nos intoxicamos discutiendo retenciones sí, retenciones no, cuando la discusión debió haber sido pensar cómo agregar valor a la producción agrícola.

- ¿Cree que las retenciones al agro son excesivas?

- Depende el momento. Por eso, el sistema de retenciones móviles no era malo. Como instrumento las reivindico.

- ¿Kirchner va a ser candidato?

- Sólo si no le queda otra alternativa. Y lo va a hacer con mucha valentía.

- ¿Qué otras cosas tiene que corregir el Gobierno pensando en octubre?

- Va a ser clave el manejo de la crisis. Si la crisis exógena no golpea mucho, considerando que no estamos expuestos financieramente, y las medidas que se tomaron logran cuidar el empleo e incentivar el consumo, si el debate político pierde algo de crispación, y no se está irritando a la gente con calificativos o con expresiones subidas de tono, me parece que podemos llegar pacíficamente a un escenario electoral en el que el oficialismo va a estar en 36 o 37 puntos. Esto, según las condiciones que existen hoy. Con estos números, si el principal opositor logra 15 puntos, es un triunfo arrollador. Ahora, si la oposición logra conformar un conglomerado con la suficiente homogeneidad como para que la gente le crea, y saca 32 puntos, vamos a estar complicados.

- ¿Cómo ve el panorama electoral en Santa Fe?

- Muy complicado. Hay mucho enojo. Tenemos un buen candidato como [Carlos] Reutemann.

- ¿Y Rossi?

- Rossi tiene dos alternativas. O acepta lo que directa o indirectamente manifiesta Reutemann, que es que no quiere compartir con él la boleta, o va a internas. Creo que no debe haber internas, sino un acuerdo inteligente en el que prime la racionalidad de los números.

- Frente al panorama complejo que describe, ¿cree que Kirchner va a dejar que Reutemann haga campaña sin intervenir?

- El estereotipo que se maneja de Kirchner del sureño alborotador no tiene que ver con la realidad. La verdad es que, en el momento de tomar decisiones, Kirchner es el tipo más frío y racional que conocí. El personaje que grita, se pone ronco y se lleva las cámaras por delante no es el que toma las decisiones. El que decide es una máquina de entender la política, una máquina implacable de razonar. Para mí el mejor presidente de los últimos 50 años. La realidad indica que Reutemann va a necesitar márgenes de autonomía para poder seguir siendo lo que es.

- ¿Cómo ve el panorama en la Capital? ¿Quiénes podrían ser candidatos?

- Creo que el tema es al revés y se lo dije al ex presidente. Primero está el diagnóstico, después las medidas y por último el candidato.

- ¿Y cuál es el diagnóstico?

- Qué hoy tenemos 6 puntos.

- Preocupante...

- Sí, muy preocupante. Pero hay que poner el foco en lo que tenemos para ofrecer. Tenemos que hacer foco en la cultura y atender cierto déficit en la comunicación. Hay que evitar inventar candidatos tipo Jim Carrey en The Mask y no reiterar errores del pasado, como los tipos que quieren entrar en las listas para seguir en sus sillas. Así y todo va a ser difícil.

- ¿Kirchner comparte el cálculo de 6 puntos?

- No sé si lo comparte. Me escuchó atentamente y anotó en su cuaderno.

- ¿Qué opina del armado de Carrió con la UCR y el socialismo?

- Hace mucho tiempo que Carrió dejó de ser una dirigente seria y creíble y se transformó en una especie de difamadora a repetición, una empresa de demolición que después no sabe qué hacer con los escombros. Es una máquina expulsiva de la gente que tiene alrededor.

- Más allá de su persona, ¿cree que el espacio que lidera tiene futuro?

- Es que tiene una lógica más de acumulación que de ideación. Lo que está armando es una herramienta electoral y no un sujeto político. Hay gente muy valiosa con ella, pero no creo que se vaya a consolidar ni vaya a ser una alternativa de gobierno.

- ¿Y en octubre?

- Puede capturar votos del malhumor colectivo, pero no creo que llegue más allá. Además tiene esa lógica aparatista de buscar "patas" en distintos sectores, y eso, no sólo genera problemas hacia adentro, sino problemas hacia afuera.

- ¿Como cuáles?

- Por ejemplo, Binner [Hermes, gobernador socialista de Santa Fe]. Binner no va a estar nunca con Carrió. Está en sus antípodas. Por eso, veo algo no demasiado consistente.

- ¿Cómo evalúa el voto de Cobos en contra de las retenciones móviles?

- Hasta el voto, voto incluido, tenía una idea de Cobos.

- ¿Cuál?

- Que era un tipo serio, que le importaba el país, que era equilibrado. Todo lo que hizo después del voto, me parece de bodeville, lamentable. Actitudes como aprovechar que se quedaba como presidente para sacarse fotos con gente como [Mauricio] Macri a la que no tenía nada para darle porque su función era de suplencia, o ese road show que hizo pueblo por pueblo o tratar de aprovechar cualquier evento para mostrarse. El slogan de campaña no era "Cobos y vos", era "Cristina, Cobos y vos". Si Dick Cheney hubiese hecho la milésima parte de lo que hizo este caballero, hubiese sido sometido a un impeachment. [juicio político] en Estados Unidos, y es una actitud que la sociedad va a condenar. Cobos se va a desvanecer, en función del viento de la sociedad, como una estatua de arena.

- ¿Qué opina de sus contactos públicos con la UCR como la reunión de la semana pasada con Morales y Sanz?

- Eso es legítimo.

- ¿Y el que se lo quiera sumar al frente opositor que está armando el partido?

- Aunque minoritario, lo de Morales y Sanz me parece serio. Lo que no me parece serio es que Cobos sea el tercero en ese dúo.

- ¿Cómo ve un eventual acuerdo entre Macri y Solá?

- Si Solá se acercara a Macri, no sería el Solá que yo conozco, porque, este último, apoyó la gran mayoría de las decisiones de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner hasta el episodio del campo. Si estaba de acuerdo con esa forma de ver el rol del Estado, no tiene nada que hacer con Macri, que tiene una visión opuesta. Si era verdad lo anterior y esto con Macri es una forma de presencia mediática, lo puedo llegar a entender. Si implica acuerdos programáticos, no es el Solá que yo conocí.

- ¿Pero cree que puede progresar?

- Podría, sí. Pero me decepcionaría.

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