La bicicleta de la tasa no sirve para ganar la carrera

Por Hernán de Goñi

No hay que consultar a un psicólogo para entender por qué pasamos de sufrir día a día la fuga de capitales, a requerir la intervención del Banco Central para sostener el precio del dólar

Por qué durante meses palpitamos la escalada del riesgo país, y ahora disfrutamos el ingreso de fondos del exterior para comprar bonos argentinos (sin que se haya disipado el ríspido clima político). Los inversores son capaces de todo eso, y mucho más. Por eso hay algunas consideraciones que deberían tener en cuenta tanto el público como los funcionarios, ya que este proceso puede continuar, pero también se puede revertir.

Después de que el repunte de los principales mercados financieros encontrara un techo, muchos fondos empezaron a sentir que activos de países como la Argentina estaban en condiciones de ofrecer más rentabilidad que Wall Street. Las compras furiosas hablan de lo bajo que estaban los precios domésticos, y del margen que tienen para crecer. Por eso reverdeció la clásica bicicleta: con el dólar atenazado, la tasa en pesos se volvió negocio.

Lo real es que el Gobierno no hizo nada para alimentar esta carrera con algún fundamento. Solo mostró gestos, que todavía debe materializar. El clima de negocios todavía sigue marcado por la incertidumbre.

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