El Bicentenario ya tiene su cuenta en el Central

En su única mañana como presidente interino del BCRA, el radical K impuesto por Cristina puso en marcha el polémico Fondo para pagar deuda. Un fallo de la Justicia impidió el giro de los 6.569 millones de dólares.
En su única mañana como presidente en ejercicio del Banco Central, antes de que la Justicia ordenara restituir a Martín Redrado, el radical K Miguel Pesce alcanzó a crear la cuenta del Fondo del Bicentenario donde el Gobierno pretende que se depositen los u$s 6.569 millones para cubrir los vencimientos de deuda de este año. El dato fue confirmado por el propio Redrado, quien sin embargo aclaró que el dinero no se giró a la cuenta, que quedó vacía. El directorio con mayoría kirchnerista alcanzó además a nombrar un nuevo subgerente general de Asuntos Jurídicos para que respalde legalmente el uso de las reservas. Y Pesce le pidió la renuncia al gerente general del Central, Hernán Lacunza, un incondicional de Redrado que se negó a instrumentar la orden presidencial.

Como si fuera la casa de Gran Hermano, los funcionarios del Central permanecían cerca de la medianoche de ayer atornillados a sus sillas en el edificio de Reconquista 266. Kirchneristas y "redradistas" (valga el neologismo) se cruzaban en los pasillos entre sí y con los técnicos de línea, que reparten sus lealtades entre ambas facciones. La nebulosa jurídica era tal que casi ninguno sabía qué decisiones del día se mantendrían firmes y cuáles se declararían nulas.

Al filo de las once de la noche, el canal de cable TN –del grupo Clarín– transmitió una entrevista con Redrado. "Tengo entendido que sí", respondió cuando le preguntaron si la cuenta del Fondo del Bicentenario había sido abierta por Pesce. "Yo he sido restituido en el cargo a las 17.30, pero el Banco Central se notificó a las 13.11 del fallo de la Justicia", agregó. Se refería al primero de los dos que firmó la jueza María José Sarmiento, que ordenó congelar la operación hasta que el Congreso se expidiera sobre su legitimidad.

La apertura de la cuenta fue cerca del mediodía, antes de esa notificación. Pesce la ordenó durante una nueva reunión de directorio que celebró sin los alfiles que aún responden a Redrado. Allí estuvieron de vuelta Sergio Chodos, Gabriela Ciganotto, Waldo Farías, Arnaldo Bocco y Carlos Sánchez.

El giro del dinero a la cuenta ya no es potestad de los directores ni del presidente, sino de la línea técnica. Por eso no llegó a concretarse. Redrado también lo confirmó: "No ha habido depósito de los fondos", dijo.

En la misma reunión del mediodía, según revelaron dos de los presentes a Crítica de la Argentina, los directores pusieron en funciones a Marcos Moiseeff como subgerente general de Asuntos Jurídicos. Se trata de un técnico de carrera con años en la entidad que ya tenía el cargo pero no lo ejercía. Y que aportó los argumentos constitucionales para afirmar que si no cumple la orden de Cristina de girar el dinero, el presidente del Central estaría violando la ley.

Pesce y los demás directores K hablaron varias veces durante el día con el ministro de Economía, Amado Boudou. En todas las charlas, la orden fue la misma: avanzar todo lo que se pudiera hasta que llegaran las notificaciones judiciales. Desde la quinta de Olivos, el matrimonio presidencial también mantenía línea abierta con los despachos leales de la calle Reconquista. Con Redrado ya cortaron todos los puentes de diálogo.

En paralelo a la reunión de directorio, Pesce también le pidió la renuncia a Lacunza por negarse a colaborar. Como es un puesto que le corresponde cubrir al jefe del Central, la situación del joven economista fue confusa por unas horas. Pero no renunció. Una vez repuesto Redrado, permaneció con él en su despacho.

Un cambio para evitar embargos

En las pocas horas que Miguel Pesce estuvo interinamente al frente, el Central ordenó a los bancos que, tratándose de operaciones de cambio en divisas con ese organismo, los mencionados movimientos se ejecuten en una nueva cuenta abierta en el Banco Internacional de Ajustes de Basilea (Suiza).

Así lo consignaron a DYN operadores de la City porteña, quienes indicaron que "habitualmente estas operaciones se realizan contra una cuenta del BCRA en la Reserva Federal de Nueva York". "La medida se fundamentó en la necesidad de evitar un eventual embargo de esos fondos por parte de algún tribunal de Nueva York", se explicó.

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