Bicentenario con tensión

Bicentenario con tensión
El Gobierno emitió un bono por u$s 6.569 millones para cubrir los compromisos de deuda de 2010. Temor a un embargo de los acreedores.
La creación del Fondo del Bicentenario para pagar los vencimientos de deuda de 2010 con las reservas dividió las aguas dentro del oficialismo. Por un lado, el Ministerio de Economía y la Casa Rosada. Por el otro, el Banco Central. La tensión se da básicamente porque en el Central temen que la utilización de las reservas provoque embargos por parte de los tenedores de títulos en default que están en litigio con Argentina.

El Tesoro emitió ayer un bono por 6.569 millones de dólares que recibirá el Banco Central. El título vence en diez años, en diciembre de 2019, según la resolución 419 publicada en el Boletín Oficial. La amortización se hará íntegramente al vencimiento y devengará un interés que no podrá superar la tasa Libor menos un punto porcentual. Las reservas que se utilizarán para pagar la deuda se guardarán en una cuenta del Banco Central y después se crearán dos subcuentas. Una estará destinada para pagarle a tenedores privados y tendrá 4.382 millones de dólares depositados. La otra será para organismos internacionales y contará con 2.187 millones.

El ministro Amado Boudou aseguró días pasados que se va a utilizar todo el dinero del Fondo. El funcionario reiteró que la medida sirve para transmitir confianza a los mercados internacionales y consecuentemente hará caer la tasa de interés. Sin embargo, la elevada prima de riesgo de Argentina no se explica porque esté amenazada la capacidad de pago, sino por otros motivos, como las sospechas por la manipulación de las estadísticas oficiales.

En el Central están preocupados por que la creación del Fondo despierte un problema legal. El presidente de la entidad, Martín Redrado, ya envió el decreto a la Subgerencia General jurídica de la entidad para evaluar la legalidad.

El temor es que la utilización de reservas del Central para pagar los vencimientos termine en embargos de los bonistas que tienen títulos en default y que están en litigio con el país. Los financistas extranjeros argumentarían que como el Poder Ejecutivo dispone de las reservas para pagar su deuda, la autoridad monetaria no es una entidad autárquica sino que es un instrumento del Gobierno.

Desde el Ministerio de Economía aseguraron que no tienen miedo de que los bonistas tomen los fondos porque la justicia de Estados Unidos falló a favor de la Argentina en dos ocasiones. La primera cuando quisieron embargar aviones de Aerolíneas Argentinas y la otra con los fondos de la ANSES.

La situación es distinta cuando Argentina en 2006 saldó la deuda de 9.530 millones de dólares que mantenía con el FMI y utilizó las reservas del Central. En ese caso, la decisión fue aprobada por la Cámara de Diputados, la de Senadores y por el mismo directorio de la autoridad monetaria.

Pero ahora la situación es distinta. El Fondo del Bicentenario se creó vía decreto de necesidad y urgencia (DNU). Pero los DNU necesitan ser refrendados por la comisión bicameral del Parlamento. Y esta comisión todavía no se conformó desde que se produjo el recambio en el Congreso, el 10 de diciembre pasado. Un grupo de diputados opositores, entre los que están Elisa Carrió, Federico Pinedo y Oscar Aguad se presentarán ante la Justicia para solicitar que el Central no transfiera los fondos. Los legisladores sostienen que si la comisión bicameral no está conformada, deberían dejarse sin efecto los decretos.

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