A un año del Bicentenario, obras demoradas y pocos acuerdos

A un año del Bicentenario, obras demoradas y pocos acuerdos
Algunos proyectos y promesas avanzan a paso lento, y otros ni siquiera arrancaron.
Muestra palpable de la historia de desencuentros que precede y continúa, los proyectos para convertir al Bicentenario de la Revolución de Mayo en una fecha para proyectar al país hacia el futuro están más cojos que derechos. A un año del aniversario 200 de la Patria, en todos los niveles de gobierno se acumulan obras atrasadas o inciertas, proyectos encaminados o encarpetados, debates nulos o en retirada, y una sospecha cada vez mayor de que se encontrará al país, otra vez, lejos de lo prometido.

Con la vista puesta en el 25 de mayo de 2010, la remodelación de los edificios del Correo Central, la creación de un moderno polo tecnológico y hasta la construcción de un nuevo ícono urbano en la ciudad de Buenos Aires aparecen hoy, con sus matices, en el terreno de las utopías. Pero el más alejado de los anuncios es, sin duda, aquel que más veces se repitió y que más necesita el país: un "Gran Acuerdo" entre las fuerzas políticas, sociales, empresariales y sindicales, para ingresar al tercer siglo de historia nacional con algunas cosas claras. Hoy es apenas una expresión de deseo en la que pocos creen y no muchos trabajan.

Las consultas de Clarín a todos los sectores públicos que hoy trabajan en la proyección del Bicentenario, indican que el 25 de mayo de 2010 encontrará al país con algunos edificios embellecidos y, como máximo, bastantes muestras culturales. Las habrá en el Congreso de la Nación, en la Casa del Bicentenario de la Secretaría de Cultura (creada para ese fin y en proceso de remodelación) y en el edificio del Correo, elegido por su importancia histórica (fue símbolo del Centenario) como emblema de los festejos y que debería abrir sus puertas con muestras de pinturas, conferencias, un museo y archivos históricos digitalizados.

Según admitieron a Clarín en el Gobierno, la remodelación del Correo no llegará a terminarse para el festejo del año próximo. La obra se empezó a planear en 2003, y recién se han iniciado las primeras tareas de remodelación para recuperar su valor patrimonial. Lejísimo se está de la proyección inicial, que incluye un gigantesco auditorio para conciertos en el hall central del edificio. Esa obra ni siquiera se terminó de licitar.

La otra gran obra que no será parte de los festejos, es el "nuevo ícono urbano" que prometía lastimar el orgullo del Obelisco como símbolo porteño. El proyecto nació como una iniciativa privada de la empresa IRSA, fue aprobado, avalado y presentado por Cristina Kirchner y Mauricio Macri, y piensa levantarse en Puerto Madero, en un predio ubicado detrás del Hotel de los Inmigrantes. Hasta hoy, es sólo eso, un proyecto. Ya se eligieron y premiaron tres sobre diez obras candidatas, pero aún no se definió cuál se llevará a cabo. "Estamos esperando que la Ciudad readecue la normativa catastral de esa zona para poder elegir cuál de las ideas vamos a realizar", explicaron en IRSA. El Obelisco, seguirá tranquilo por un buen tiempo.

Si el centenario de la Patria sirvió para presentar al mundo obras como el Teatro Colón o el Monumento de los Españoles (donado por los ex colonizadores), la dirigencia política aprovechó la meta del Bicentenario para anunciar logros que hoy parecen lejanos. Uno de esos proyectos, anunciados con bombos y platillos, es el de la construcción de un polo científico-tecnológico en el predio y los edificios de las ex Bodegas Giol, en Palermo. El plan incluye un área administrativa, con las sedes del ministerio de Ciencia y Técnica, de la Agencia Nacional de Promoción Científica y del Conicet; un área productiva, que reunirá tres institutos de investigación, y otra de divulgación, con un museo y un auditorio. Eduardo Arzt, vocero del proyecto, explica que "la primera etapa implica la puesta en valor de los edificios existentes, en los que funcionarán el ministerio, la Agencia y los institutos de Ciencias Exactas, Humanidades y Biomédica, que estarán ligados a centros internacionales como el ICGV de la ONU -sobre bioética- y el Max Plank alemán, en biomédica. En junio se anunciará el ganador de la licitación, y esperamos que también se vote en la Legislatura la aprobación del acuerdo jurídico entre el ministerio y la Ciudad. Las obras, que costarán 90 millones de pesos, deberían comenzar en julio, y estar listas en diciembre de 2010". Arzt afirma que la segunda etapa del proyecto, con la construcción del resto de los edificios, "estaría terminada en 2011".

Otras promesas ligadas al Bicentenario fueron la soñada obra del "Subte Global" en la ciudad de Buenos Aires, que pretendía extender y agrandar obras viales subterráneas con fondos del gobierno nacional y porteño. Se sabe que ese proyecto está demorado, como otro que anunció Daniel Scioli para la Provincia, esto es, la terminación para el Bicentenario del Estadio Unico de La Plata, al que le falta el techo. En la Ciudad, apuestan al impacto con una rampa para trepar hasta la cumbre del Obelisco o la creación de un mega archivo de la vida cotidiana que será enterrado por cien años.

¿Y qué hay del Gran Acuerdo del Bicentenario? En mayo de 2008 Clarín publicó el borrador que estaban redactando en el Gobierno de este proyecto que intentaba o prometía dejar las bases para el tercer siglo del país. Un proyecto, claro, que precisaba de los consensos, y que sufrió dos embates: primero el del conflicto con los productores rurales, y ahora las elecciones legislativas adelantadas a junio. "No está descartado que retomemos la idea después de las elecciones", explicó a Clarín Oscar Parrilli el viernes pasado (ver: "Habrá festejos..."). Según el Secretario General de la Presidencia, la idea sigue en pie, aunque su concreción no es sencilla. En aquel borrador escrito hace un año, se convocaba a pensar la Argentina que viene a los académicos, a los empresarios, a los gremialistas, pero extrañamente no estaban citados los políticos, que incluyen, por supuesto, a los opositores.

En el Congreso, escenario natural de los consensos, tampoco se habla de acuerdos a futuro, sino de charlas, conferencias y exposiciones. En eso trabaja la Comisión Bicameral que se creó para llegar al Bicentenario con algunas ideas y hechos para mostrar. "El año pasado se hicieron unas reuniones muy valiosas, con invitados importantes. Pero la verdad es que ya me había olvidado de la Comisión. Hace meses que no se hace nada", cuenta un descreído Ignacio García Hamilton, historiador y diputado.

La pata cultural es, por cierto, la más fuerte de cara al Bicentenario. El Congreso, y sobre todo la Secretaría de Cultura, trabajan pensando en el aniversario. La Secretaría a cargo de José Nun promete inaugurar en julio la Casa del Bicentenario, una remodelación de un bello edificio estilo francés que se convertirá en museo y centro cultural, en Barrio Norte. Las charlas de intelectuales, en todo el país, acompañan la creación de consciencia nacional, como pide el momento histórico. Aunque para 200 años de historia pueda parecer demasiado poco.

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