Bianchinchin.

El Coco es el técnico de Boca. Ayer se cerró su vuelta al club que lo vio ganar cinco títulos. Elegido por Bianchi para reemplazar a Ischia, tiene un gran desafío tras su salida de la Selección.
Fue el beso más lindo. Dos en realidad. Uno para Danila, un dulce de leche de 5 años. Y otro para Enrico, un futuro terremoto de apenas 8 meses. Los nietos, su debilidad, con quienes pasó muchas horas en estos últimos meses vieron al abuelo más feliz del mundo. "Ya está, vuelvo a Boca", le confirmó el Coco a su familia. Cacho Recassens, con el pulgar derecho, marcó los diez números del celular de Carlos Bianchi y cuando el manager lo reconoció y atendió, dijo las palabras mágicas: "Listo, cerramos así". De esa manera, rodeado de afecto, sin hacer demasiadas cuentas ya que el dinero nunca iba a ser un impedimento para su nuevo desembarco en un Mundo que ya conoce, Alfio Basile se convirtió en el nuevo entrenador de Boca.

Mañana la Comisión Directiva escuchará a Bianchi y acto seguido aprobará la contratación del Coco. Si dan los tiempos se firmará el vínculo ese mismo día, aunque lo más probable es que se haga el viernes y un rato después se lo presente en sociedad delante de las cámaras y de los flashes. Cifras más o cifras menos, Basile cobrará unos 650.000 dólares por año, con posibilidades de recibir un plus según los objetivos que pueda cumplir: clasificarse a la Copa 2010, ganar el Apertura 09, la Sudamericana y/o el Clausura 2010. Los cinco títulos en igual cantidad de competencias le dan al DT un motivo más para confiar en su trabajo.

Ahora, ¿está preocupado el Coco por la actualidad del plantel? "Le encanta el equipo que tiene", confió alguien de su entorno. Enamorado por siempre de Riquelme, de su fútbol, de su liderazgo, a Basile le entusiasma el potencial de Nico Gaitán y de Pablo Mouche, entre otros. Si bien sabe que necesita algún que otro refuerzo, se quedó con la promesa de Bianchi, en ese desayuno con aires de almuerzo que compartieron el sábado 13 en la casa del Virrey: "Por supuesto que vamos a traer refuerzos", le avisó el manager. Cuando vuelvan a sentarse alrededor de una mesa, ahí el DT volcará sus inquietudes: un marcador central si se va Cáceres, un lateral con caja de quinta (Clemente), un volante para reemplazar a Vargas, un botín sensible para tocar con Román y punto.

Lejos de estar preocupado por la actualidad de Boca, Basile confía en su famoso día a día para recuperar el fútbol perdido. Lo que más extraña, justamente, es ese trabajo que va del vestuario al campo. Esa convivencia con el futbolista que no pudo sentir demasiado en la Selección. Jamás en estos días pensó que podía poner en riesgo la corona que lleva puesta desde septiembre del 2006. Necesita cambiar el sabor que le quedó por su abrupto final en la Selección. El jueves 16 de octubre del 2008 tomó la decisión más difícil de su carrera. Minutos después de las 20 renunció a su cargo. En esos días, decidido a retirarse definitivamente, lo único que lo hizo feliz fue el nacimiento de Enrico, el hijo de su hijo Alfio. A la tumba se llevará los motivos que originaron su renuncia. Amparado en los "códigos" jamás dirá una palabra, al menos públicamente. Pasaron ocho meses y... Un viaje a Punta del Este para reencontrarse con la calma perdida; un tiempo para pensar y recuperar la rutina de ir a cenar a La Raya para refugiarse en el calor de sus amigos; una reunión respetuosa con los dirigentes de Racing, que pensaron en él antes que en Caruso; alguna que otra loca oferta para que lleve su vozarrón a Qatar... Pasó mucho. Lo único que no pasó fue el silenzio stampa...

El domingo vio completo el 1-2 contra Gimnasia. Ya sabía que miraba a su equipo. "Es el mismo que antes, está igual", dice alguien que lo conoce bien. A los 65 años, el Coco vuelve a las pistas.

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