"Si Bianchi quiere me quedo hasta el último día de mi vida".

BOCA: Riquelme no se imagina en otro mundo que no sea en el de Boca. Ya piensa más allá del 2010 y, por eso, ayer le mandó una clara señal al Virrey. También hubo mensajes para sus compañeros, para Fabbiani, para...
"Habla Riquelme".

Cuando en Boca se anuncia que Román va a sentarse frente a los micrófonos, Casa Amarilla se revoluciona. Si hasta Javier García, compañero y amigo de JR, se queda un rato largo a pispear, desde la puerta del vestuario. Porque cuando el 10 habla, dice. Y ayer dijo mucho. O quiso decir. En mensajes, con códigos a descifrar, vivo e inteligente como siempre, Riquelme la colocó en diferentes ángulos. Bianchi, Fabbiani, la Copa, la prensa, los pibes, los compañeros, Figueroa... Quien quiera oir que oiga.

"Si tenemos la suerte de ganar el jueves vamos a estar casi clasificados. No importa si terminamos primeros o no en la general. Nadie te asegura que si tenemos que definir la Copa en casa la vamos a ganar. Puntero en la Copa es el que la gana. Si después en el mano a mano quedás afuera en octavos, de mucho no sirvió. Cuando uno se acostumbra a ganarla te duele mucho cuando quedás afuera. Nos pasó en la semifinal pasada. Pero también tenemos que ser conscientes de que es complicadísimo. Todos la quieren ganar. Para nosotros la Copa es especial y tengo ganas de llegar a la final. Ojalá tenga la suerte de regalarle otra Copa más a los hinchas de Boca".

Sonriente y de buen humor, a Riquelme se lo notó "feliz" durante la conferencia. Si hasta le tiró una mirada cómplice, con sonrisa incluida, a Javi García cuando las preguntas sobre la Selección se tornaban insistentes. Después, nunca perdió el foco de sus objetivos. Y atendió: "Fabbiani juega bien. Es la verdad. ¿Si habla bien? Nunca hablé con él. Pero juega muy bien".

-Pero...

-Juega bien. Y está muy bien que haya jugadores que hablen. A ustedes les sirve de mucho. Si no hablan, ustedes no trabajan.

Evitar confrontar con el delantero de River fue una de las decisiones de Román. También decidió afrontar el tema de su contrato, en días en los que las palabras reducción y pesificación son, justamente, moneda corriente. Sobre todo con las particulares renovaciones que se vienen por delante: a Ibarra y a Palermo se les vencen sus vínculos en junio. "Mi contrato con Villarreal se termina en junio. Después, tengo un contrato firmado con Boca, que hicimos con Pedro (Pompilio) por el mínimo que creo es un sueldo de $ 3.000 o $ 4.000 que voy a cobrar durante todo el año. Y en junio de 2010 veremos qué decide el club, no creo que haya problemas. Se va a arreglar rápido. Si Bianchi quiere, me quedo acá hasta el último día de mi vida", se animó en Radio Del Plata y puso énfasis en ese año que va a jugar "por el mínimo". Y de paso, ante una pregunta sobre Independiente, le esquivó al bulto Rojo, pero se encargó de entregar su mensaje sobre los más chicos del plantel: "Empatando o perdiendo, en el vestuario estamos todos puteando, enojados. Los pibes se acostumbran a los grandes y saben que acá no pueden boludear".

Si bien cada vez que puede (y por más que no sea su amigo), elogia las virtudes futbolísticas de Palermo, ayer se ocupó especialmente de ponderar a Figueroa. "Soy de pensar que es bueno que nuestro equipo erre goles. En algún momento van a entrar. Tenemos la suerte de tener un delantero que está pasando un momento muy bueno, que se las ingenia solo para hacerse de dos o tres situaciones de gol. Hablo de Figueroa. En Tigre le pegó al travesaño, ahora con los mendocinos en la mano al arquero. Con él tenemos ventaja. En este país no hay muchos futbolistas que se la rebusquen solitos para crearse dos o tres situaciones de gol si el equipo no está bien".

-¿Y en qué momento futbolístico está Boca?

-(Piensa) El equipo está normal. Vamos primeros en la Copa y en el torneo el puntero nos sacó una ventaja. Pero daremos el máximo para llegar a la final de la Copa. En el torneo debemos correr de atrás.

-En el otro torneo llegaron a estar a 11 puntos.

-Uno tiene la ilusión de pelear hasta el final. Somos conscientes de que lo que pasó en el torneo anterior fue algo muy raro. Terminamos festejando, pero no debemos olvidarnos de que hace tres meses fuimos los campeones. No se puede ganar todo por más que tengamos las ganas y las ilusiones, porque el contrario también juega.

Román es el centro de todas las miradas. Si hasta uno de los guardias se distrae por un minuto de la celosa custodia del hall y lo mira. El es el protagonista. Siempre. ¿Sus compañeros?

-¿Sentís que se te cae mucho? ¿Si Boca no gana la culpa es tuya y que si ganan el mérito es de todos?

-Está muy bien que sea así. Así mis compañeros juegan con sus hijos en sus casas, la pasan bien de lunes a sábado. Que hablen de Riquelme está bueno. No pasa nada. Ya estoy acostumbrado, tengo 30 años. Ojalá pueda jugar diez años más y que se la sigan agarrando conmigo así los muchachos disfrutan de la vida.

-Siempre das la cara, pero el domingo...

-Salí riéndome.

-Pero...

-Cuando me río, porque me río, cuando no... Somos veinte jugadores, eh. Tenemos que hablar todos.

Habló Riquelme.

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