Berlusconi: "No tengo nada que esconder, es una campaña de difamación".

El premier italiano negó su participación en los escándalos. Y se autoelogió.
No tengo esqueletos en el armario ni nada que esconder, no soy objeto de chantaje ni me dejo extorsionar", dijo ayer Silvio Berlusconi en una conferencia de prensa en la que rechazó en un largo monólogo las acusaciones de la exangüe oposición de centroizquierda acerca de sus andanzas sexuales que lo harían chantajeable. El premier italiano negó la existencia de grabaciones e interceptaciones y afirmó que "contra mí se desató una campaña de difamación que ha dañado a Italia".

Poco después de la intervención del jefe del gobierno, la Justicia de Bari anunció el arresto de dos personajes vinculados al empresario Gianpaolo Tarantini, el empresario que llevaba prostitutas de lujo y otras mujeres a la residencia romana del premier y a su lujosa villa Certosa de Cerdeña, entre ellas Patrizia D'Addario que entregó grabaciones de sus encuentros con Berlusconi a los magistrados.

Tarantini podría ser acusado de inducción a la prostitución pues al parecer era él quién pagaba las prestaciones de las jóvenes. El empresario buscaba favorecer a sus empresas del área sanitaria de Puglia. Según la justicia no se limitó a animar las veladas de Berlusconi sino de muchos políticos de la región a los que corrompía. También a los de centroizquierda, el área política que gobierna en Puglia y en el municipio de Bari.

Los arrestados de ayer son Massimiliano Verdoscia y Stefano Iacobelli, socios de Tarantini, acusados de poseer y traficar estupefacientes. Ambos ofrecían la droga en las veladas mundanas y en las festicholas organizadas por Tarantini. Pero hasta ahora no hay ninguna acusación de que la cocaína haya sido llevada a las residencias y las fiestas de Berlusconi.

Ayer en el palazzo Chigi, sede del Ejecutivo, Berlusconi se elogió abiertamente. "Ningún otro gobierno ha hecho tanto en sus primeros 14 meses", dijo. Señaló que su popularidad actual llega al 68,2% según las encuestas, mientras que la aprobación del gobierno es del 56.1%. "Este es un récord absoluto", comentó.

El premier dijo que no tenia "nada que reprocharme" de su vida privada y que no debe "excusarse con nadie", ni siquiera "con mis propios familiares". Se refería a las críticas que le hizo su hija Bárbara en una entrevista, en la que dijo que para un político no hay diferencias entre su vida pública y su vida privada.

Berlusconi destacó que según datos de la OCDE, el organismo que agrupa a 35 países industriales, Italia "es la primera en Europa en dar señales de reactivación", junto con Francia.

Ayer se conocieron nuevos datos deprimentes sobre la recesión, que en 2009 han disminuido en 6% el PBI italiano. El gobierno estima que la caída será de 5,1% anual. Se cree que en 2010 se registrará un avance de la economía mundial.

Mientras que la oposición no da señales de superar una debilidad agónica, con muchas peleas internas y sin demostrar ideas fuertes para salir de la crisis, son varios los problemas que afronta Berlusconi más allá de sus problemas privados. Se espera en setiembre y octubre un fuerte incremento de la desocupación, que puede llegar a 10% en 2010. La producción industrial registró una caída de 19% en junio, mientras que el sector automovilístico bajo 32% anual.

Los desequilibrios estructurales de Italia entre el próspero norte y el subdesarrollado sur potenciaron una rebelión de los políticos aliados a Berlusconi en Sicilia, que obligó a Il Cavaliere a sacar de la galera cuatro mil millones de euros para sostener a la región siciliana, un bastión de la centroderecha. Pero se esperan reclamos también de otras regiones del sur y del centro italiano, que debilitan la unidad del partido de la Libertad y favorecen las maniobras de la oposición.

La Liga Norte de Umberto Bossi, cada vez más votada en las regiones septentrionales con sus planteos neoseparatistas, racistas y fuertemente xenófobos contra los inmigrantes, abrió una ofensiva de verano que complica los planes de Berlusconi para lograr unidad y calma en la centroderecha. En pocas semanas la Liga ha propuesto que se incorpore a la Constitución el derecho de las regiones a llevar sus propias banderas y cantar sus himnos. Un ministro ligüista, Roberto Calderoli, dijo que en el próspero norte la vida es mucho más cara y reivindicó lo que en Italia se llaman "jaulas salariales", o sea la contratación a menos precio del trabajo en el sur. La propuesta levantó mucha polvareda.

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