“Berlusconi pretende una dictadura clerical”.

“Berlusconi pretende una dictadura clerical”.
Entrevista a Gianfranco Pasquino: El mayor politólogo italiano dice que su país ejerce el liderazgo europeo de la xenofobia y advierte sobre el rebrote nacionalista.
Gianfranco Pasquino compara algunas medidas del oficialismo contra los clandestini con leyes raciales, advierte riesgos en los brotes nacionalistas europeos y acusa a Silvio Berlusconi, primer ministro italiano desde mayo de 2008, de ser “incompetente en todo lo relacionado con la política internacional”. Sin embargo, el problema del país “es el conjunto de la cultura política italiana: políticos interesados sólo en la visibilidad, opinión pública en general distraída y desinformada y periodistas que seguido tratan mal los temas. Un país que hace gossip y estudia poco. Es el declive”, sostiene en diálogo con Crítica de la Argentina el profesor de la Universidad de Bologna, actualmente candidato independiente (con perfil de centroizquierda) a síndico de esa ciudad.

–¿Qué opinión tiene acerca de la postura tomada por el gobierno Berlusconi en el caso de Eluana Englaro y de las respuestas de otros actores políticos como el presidente Giorgio Napolitano y la oposición?

–El comportamiento del gobierno y sus ministros fue pésimo, oportunista y cruel. Óptimo el comportamiento del presidente Napolitano y apreciables también las declaraciones firmes y laicas del presidente de la Cámara de Diputados, Gianfranco Fini. ¡Ninguna república presidencial! Sin escrúpulos, Berlusconi pareciera querer una república clerical-autoritaria. Estamos frente a una crisis institucional y ética muy seria y profunda.

–¿Qué otras cosas le vienen a la mente si tuviera que señalar las decisiones correctas y las equivocadas de la administración Berlusconi en sus nueve meses de gobierno?

–Si lo evaluamos según sus propuestas de campaña, tuvo éxito en tres cuestiones. La basura en Napoles, que desapareció, tal vez no de Napoles, pero sí de los diarios y las televisiones. También parece haber resuelto el problema de Alitalia, que no se fundió y próximamente habrá una nueva compañía aerea italiana. Otro éxito es la eliminación del impuesto sobre la primera casa. En cambio, uno de los problemas más graves es que se ha tutelado nuevamente a sí mismo, con el “Lodo Alfano”, (ley) que le permitirá no ser procesado en los próximos cinco años. Por otra parte, los cortes indiscriminados a la Universidad y a la Escuela son pésimos desde cualquier punto de vista.

–¿Cómo valora el manejo de la crisis financiera y las medidas tomadas por el gobierno?

–Haber asegurado la protección de depósitos bancarios hasta los 100 mil euros fue una señal positiva. También lo fue la creación de la social card para los sectores con menores ingresos (40 euros mensuales por persona), a pesar de ser inadecuada y mejorable.

–¿Qué opinión tiene acerca del “Paquete Seguridad”, de las varias denuncias acerca de su contenido xenófobo y de que las políticas inmigratorias se basen en la criminalización?

–Estoy en contra de la criminalización. Italia necesita inmigrantes, seguirán viniendo, continuarán los problemas y no habrá solución si no cambia la teoría sobre la que se basa el gobierno: “Queremos que vengan, que contribuyan a la riqueza nacional y luego se vayan, y que, cuando están, sean invisibles”. Esto es imposible.

–¿El proyecto de ley aprobado por el Senado que incentiva a los médicos a denunciar a los inmigrantes ilegales es comparable con las leyes raciales, como denunciaron figuras públicas?

–Sí. En este sentido la Lega está aprovechando emociones populares, no sólo del Norte italiano. Por otra parte, hay que decir que la aplicación será incierta, desigual, poco rigurosa, y quedará en manos de la interpretación de los médicos, que en general son bastante más sabios que los legisladores.

–En cuanto a las huelgas de trabajadores ingleses por la contratación de italianos, ¿no le parece contradictorio que el gobierno de Italia lo haya encontrado tan escandaloso?

–Más grave es que la crisis produzca comportamientos nacionalistas y no europeos entre los sectores populares del continente, que comportan el riesgo de alejar una legislación común y progresista.

–En cuanto a política exterior, Berlusconi parece manejarse más por afinidad personal que por estrategia; como el último encuentro con Bush y sus halagos, mientras lo primero que surgió luego de la victoria electoral de Obama fue un comentario inconveniente (“es bello y bronceado”)...

–Berlusconi es extraordinariamente incompetente en todo lo relacionado con la política internacional y la hace a través de las relaciones personales. De todos modos, Italia gatopardea, y Berlusconi lo expresa bien, especialmente entre los poderosos. Ahora tendrá dificultades con Obama, porque sin dudas Bush, un ricachón como él, era más cercano a sus posiciones. No hay una política exterior italiana. Históricamente Italia ha tenido problemas con la política exterior y se alineó con EE.UU. En cuanto Obama marque una dirección, Berlusconi fingirá autonomía pero terminará siguiéndolo.

Un César que no tiene oposición

–Cuando en el oficialismo Gianfranco Fini habló de cesarismo, usted dijo que Berlusconi era una especie de “César con un poder terrible”.

–Berlusconi controla una mayoría obediente en ambas cámaras, que aprueba todo lo que él quiere, incluidas las leyes ad personam. La situación es muy desequilibrada. Por lo tanto, Fini hacía bien en hablar de cesarismo, incluso porque acontece que no se pone siquiera el problema de la sucesión. Es decir, Berlusconi está ahí y se quedará todo lo que quiera. Mientras tanto, la democracia italiana funciona poco y mal. Pero es un gobierno que verdaderamente representa la mayoría del país.

–Si se leen los últimos sondeos y las noticias acerca de sus conflictos intestinos, el principal partido opositor no parece representar una alternativa exitosa.

–Siempre me gustó la idea de que en Italia hubiera un gran partido reformista, socialdemócrata, pero el Partido Democrático no lo es. Y le está yendo mal.

El hijo de la antipolítica

–Uno de los problemas de Italia es la antipolítica de sus ciudadanos.

–La mayoría de los italianos son indiferentes a la política y creen que estarían mucho mejor sin ella; lo cual refleja un individualismo notable.

–¿Puede explicar la relación entre la antipolítica y Berlusconi?

–Berlusconi es el primero de los antipolíticos. Sostiene que los políticos de profesión no saben hacer las cosas ni encontrar soluciones, mientras que él, habiendo creado un imperio económico y mediático, es capaz de hacerlo. Es en realidad un gran improvisador, que aprovecha cualquier circunstancia para desafiar a la oposición o para criticar a la magistratura y a la Presidencia.

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