Berlusconi les declaró la guerra a los medios que lo investigaron.

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, no sólo abrió un frente de conflicto con la Iglesia Católica, que ayer volvió a criticarlo duramente, sino también con la prensa francesa, tras presentar una querella contra la revista Le Nouvel Observateur por un artículo sobre su vida privada que el premier tildó de "difamatorio".
Tan sólo un día antes, había reclamado un millón de euros al diario La Reppublica por la publicación de la misma información que lo perjudicaba.

"El ataque contra el director de Avvenire es un hecho repugnante y muy grave. Reitero toda mi estima y mi confianza, así como la de todos los obispos italianos y de la comunidad cristiana, al director de Avvenire, Dino Boffo", declaró ayer el presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, Angelo Bagnasco. El viernes, uno de los medios dirigidos por la familia Berlusconi, Il Giornale, había publicado en tapa un caso judicial en el que Boffo habría presionado a la esposa de un hombre con el que presuntamente mantuvo una relación homosexual.

Según afirmó ayer la prensa italiana, este caso habría sido el causante de que el Vaticano anulara un encuentro previsto el viernes por la noche entre Berlusconi y Tarcisio Bertone, mano derecha del papa Benedicto XVI, en L’Aquila, la ciudad devastada por un terremoto en abril. Este encuentro habría servido a Il Cavaliere para mostrar que sigue manteniendo buenas relaciones con el Vaticano pese a los escándalos en los que se vio implicado durante los últimos meses.

En diversos editoriales, Avvenire, diario de la comunidad católica, denunció el comportamiento del premier, pidiéndole más "sobriedad" y criticando su "debilidad manifiesta por actrices en la flor de la juventud".

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