Berlusconi: de día en la cumbre, de noche en el boliche

El primer ministro italiano quiso conocer la noche egipcia y repartió besos y abrazos a todas las mujeres que lo esperaban en la puerta.
El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, tiene 72 años, afronta un proceso de divorcio con un potencial consecuente declive político, pero la noche en el boliche no la pierde ni aunque esté de viaje por una cumbre bilateral.

Según informó el diario La Republica, "Il Cavaliere" olvidó anoche por un rato la petición de divorcio de su mujer, Verónica Lario, y se fue "de discoteca" en la localidad egipcia de Sharm el Sheik, en la península de Sinaí, donde lo espera una reunión con el presidente egipcio Hosni Mubarak.

Las fotos obtenidas esa noche, muestran al primer ministro infundado en un elegante traje azul marino, corriendo sonriente con sus escoltas que lo seguían a duras penas al boliche Smaila-Space, que lo esperaba con una multitud de gente ansiosa por saludarlo.

Filas de jóvenes y no tanto hicieron cola para sacarse la foto de rigor con "Il Cavaliere", que recibía obsequios en un reservado, mientras la música disco sonaba a todo volumen. Sonrisas, abrazos y besos de las novatas y también de las mujeres de mediana edad: "¿Puedo amor?", preguntó una turista italiana a su marido y sin esperar respuesta estampó un beso en la mejilla del primer ministro.

Berlusconi habla en inglés a las chicas rusas, en su lengua natal a sus compatriotas y sonrió cuando un hombre le dijo: "Sabe, mi mujer está enamorada de usted".

En ese momento, el primer ministro habrá recordado a su mujer, Verónica Lario, de quién pretende retrasar el divorcio hasta después de las elecciones europeas del próximo junio por miedo a posibles repercusiones en su partido político, según sugiere el diario italiano Il Messaggero.

Según el rotativo, Berlusconi está convencido de que sus altos índices de popularidad se mantienen tras el escándalo por su divorcio, aunque quiere asegurarse de que su formación, el Pueblo de la Libertad (PDL), no sufra ningún daño electoral por este asunto.

"Es verdad que los datos se mantienen, pero es mejor resolver la situación reduciendo al mínimo los daños", ha comentado el político italiano a su círculo más íntimo, según recoge Il Messaggero, que afirma además que el 67 por ciento de los italianos está de parte de Lario.

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