Bergoglio fue reelecto al frente del Episcopado en primera vuelta

Obtuvo dos tercios de los votos. Así sigue al frente de la Iglesia por tres años más. Por: Sergio Rubin
El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio (72 años), recibió ayer un claro respaldo de los obispos al ser reelegido presidente de la Conferencia Episcopal en la primera vuelta.

Esto implica que consiguió de entrada dos tercios de los votos requeridos para seguir por 3 años más. Había sido electo en el 2005.

Si bien se preveía su reelección, el amplio apoyo que logró constituye una mala noticia para el Gobierno, que lo considera un severo crítico de su gestión.

Las malas nuevas para la Casa Rosada fueron completas porque quien se venía desempeñando como vicepresidente segundo, el arzobispo de Mercedes-Luján, Agustín Radrizzani, apreciado por el kirchnerismo, no fue reelecto y salió de la "mesa chica".

Su lugar será ocupado por el arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo. En cambio, el arzobispo de Tucumán, Luis Villalba, continuará como vice primero.

Con todo, la nueva cúpula de la Iglesia -que se completa con monseñor Enrique Seguí Eguía (obispo auxiliar de Buenos Aires) para la Secretaría General-- conserva el perfil moderado que caracteriza a la mayoría de los obispos.

En la presidencia de las comisiones también dominó la línea media, salvo en la estratégica área de Educación Católica, que timoneará el arzobispo de La Plata, Héctor Aguer. En la Comisión de Pastoral Social -de voltaje político porque se vincula con políticos, empresarios y sindicalistas-- fue reelecto otro moderado, el obispo de San Isidro, Jorge Casaretto.

Radrizzani, en tanto, estará al frente de la Comisión de Comunicación Social, un área siempre de gran interés para los obispos. A lo que se suma el deseo del clero de participar del debate de una futura Ley de Radiodifusión.

Las elecciones -que continuarán hasta el sábado, ya que deben elegirse los miembros de las diez comisiones- se desarrollan en el marco del segundo y último plenario de obispos del año.

Las sesiones -de las que participan un centenar de religiosos- se realizan en la casa de retiros El Cenáculo. El lunes, en la apertura, Bergoglio exhortó a sus colegas a afrontar "con mansedumbre" los desafíos a su tarea religiosa.

Luego, los obispos se dedicaron al habitual intercambio de opiniones sobre el quehacer de la Iglesia en el marco de la realidad.

El vocero del Episcopado, presbítero Jorge Oesterheld, dijo que los religiosos coincidieron en observar "inquietud, angustia y crispación" en la sociedad frente a los muchos casos de inseguridad y la multiplicación de las protestas sociales, que incluyen no pocas veces piquetes.

Además de sus muchos temas internos, los obispos le dan los últimos retoques a un documento sobre el Bicentenario, donde vuelven a invitar a toda la dirigencia a ejercitar el diálogo como camino para la búsqueda de consensos (ver Casaretto: "Sin...").

Esto conlleva una implícita crítica al matrimonio presidencial porque ven con preocupación que tanto Néstor como Cristina Kirchner persistan en "un estilo tan confrontativo" de gobierno.

Si bien todavía no fue aprobado, no se descarta que el documento del Episcopado sea difundido antes de que concluya el plenario este fin de semana.

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