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AMISTOSO / ARGENTINA 3 - PANAMA 1: Gonzalo metió un doblete en el debut de la Selección local y se encamina para los partidos de Eliminatorias que se vienen. Jugó tan en serio el amistoso que hasta Maradona tuvo que pedirle que aflojara un poco...
El tipo tuvo el tupé de no hacerle caso al mismísimo Maradona. Ni bolilla le dio cuando Diego le pidió que dejara de correr. Faltaban tres minutos y el técnico acompañó el grito con el gesto universal con las palmas de las manos hacia abajo. Gonzalo Bergessio, metido en su mundo y en sus ganas, siguió corriendo a los panameños como si se tratara del primer minuto. Sabía, el tipo que tuvo el tupé, que estaba viviendo una de las noches más maravillosas de su vida. El debut de la Selección local será recordado con sus dos goles a Panamá. Y, tal vez, el mismo delantero de San Lorenzo lo recuerde como el principio de su historia en la otra Selección...

Potencia full, el atacante que enamora al Cholo Simeone ratificó con la camiseta más importante que es una muy buena alternativa para cruzar la línea hacia el grupo internacional. Más aún si Maradona mantiene su idea de armar un equipo "especial" para subir a la altura de Quito y así achicar el margen de error para no vivir otra pesadilla como en La Paz. "¿Cómo no voy a tener ganas de que me llamen para los partidos de las Eliminatorias?", se preguntó con razón ya en los vestuarios. En sus credenciales pueden corroborarse su aptitud en partidos calientes (River y Boca pueden dar fe de ello), su entrega sin concesiones (a veces le cuesta pisar el freno), su capacidad de adaptación para jugar con un nueve de área (Silvera, Romeo) y, dato no menor, su respuesta en la altura... El año pasado, en los casi 4.000 metros de Potosí, rindió en la clasificación a octavos del San Lorenzo de Ramón Díaz. También respondió con solvencia ante la Liga, en Quito, ciudad que la Selección deberá visitar el 10 de junio.

Anoche, mientras la gente le daba vida al Cementerio, fue uno de los que mejor se ubicó. Mientras algunos compañeros tuvieron que tomarse su tiempo para acomodarse, él se sintió cómodo de entrada. Y en algo sí le hizo caso a Diego: no jugó el partido como si fuera un amistoso. Yeso en la mano derecha por su fractura en el dedo anular, no se guardó nada a pesar de la fatiga muscular con la que terminó en Jujuy y que lo obligó a entrenarse en forma diferenciada al comienzo de la semana. "Que la gente de San Lorenzo se quede tranquila porque terminé bien. Para el sábado no voy a tener problemas para jugar", avisó al Mundo Cuervo.

Ya sintió en sus oídos la dulce melodía del aplauso del hincha de la Selección. En carne propia también sintió qué significa jugar un partido de Eliminatorias. El destino quiso que justamente entrara unos minutos en el último partido del ciclo Basile, en Chile. Maradona jugó al misterio y no adelantó si lo va a llamar para la doble jornada de Eliminatorias que se viene. Gonzalo Bergessio cumplió con lo suyo.

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