Los beneficios de renunciar a la "lógica política"

Por Hernán de Goñi

Al tratar de explicar las decisiones que toma un Gobierno, muchas veces los analistas no tienen otro remedio que adjudicarlas al mandato de la "lógica política". Lo curioso es que el uso de esta expresión no está atado a su significado puro, sino más bien a lo opuesto. Dicho de otra forma, esa categoría de la lógica no está encuadrada en la racionalidad, sino en intereses que persiguen una ganancia política antes que una necesidad real de la población.

Este análisis se aplicó a la pelea con el campo. Para muchos estaba claro que el Gobierno era el principal perjudicado por no buscar un acuerdo con un sector mayoritario (el mundo agropecuario) que a su vez lo empujaba a provocar un parate de la economía sin otro motivo que defender su "lógica política".

El oficialismo percibirá ahora (como lo sucedió cuando Misiones abortó el sendero de las reelecciones) que su reacción a la derrota le puede dejar más réditos que los que esperaba captar con su apuesta "testimonial". Diálogo y consenso económico se imponen hoy sobre el accionar impredecible, la receta favorita de los Kirchner. Si la cena ofrecida a empresarios y sindicalistas en la Casa Rosada se hubiera concretado a comienzo de año, tal vez no estaríamos escapando de una crisis, sino saliendo de ella.

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