Beneficios colaterales de la Asignación Universal por Hijo

La puesta en vigencia de la Asignación Universal trajo como consecuencia positiva que algunos padres se ocupen con más vehemencia de la vacunación y escolaridad de los hijos, aunque, como aquí son descritos, hay casos extremos, que provocan asombro.
Como se sabe, dos de las condiciones exigidas a los padres de los chicos beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo para la Protección Social son que se cumpla con el cronograma de vacunación y con el régimen de escolaridad, desde el nivel inicial hasta la secundaria. Y esto es así porque abarcan a los chicos desde su nacimiento hasta los 18 años.

Pero tales imposiciones no son ya exigidas, aunque la mayoría de los padres de esa masa calculada en más de 30.000 niños -que en Mar del Plata recibirán por ahora tal asignación- ya concurrieron a las sedes de la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses) a completar estos trámites.

Las colas que realizan día a día y que muestran estas fotos, son suficientemente elocuentes al respecto. Y también lo es destacar que, tanto en la sede de Independencia como en la de Luro estas aglomeraciones de personas se mantiene, dada la celeridad en la atención, por poco tiempo. Claro que se renuevan constantemente.

Lo cierto es que las dos exigencias comenzarán a regir al momento en que los padres de estos chicos pretendan retirar anualmente lo que se vaya recaudando, de los 36 pesos que se están depositando cada vez que reciben su asignación de 180 pesos.

El tema de las vacunas es diferente al de la escolaridad, aunque ha tenido un efecto similar a partir de que se puso en vigencia la Asignación Universal. Sucede que los padres, como también son exigencia de otros planes sociales, venían cumpliendo con los planes de vacunación.

Consulta con Ferro

Por eso, consultado sobre este tema, el secretario de Salud de General Pueyrredon, Alejandro Ferro, consideró que "la puesta en marcha de la Asignación Familiar Universal no significó un incremento en la cantidad de personas que requieren ser vacunadas por el municipio", aunque aclaró que "es un incentivo más".

Ferro recordó que "cumplir con el calendario de vacunación es un requisito para acceder a múltiples beneficios" -por ejemplo, otros planes familiares-", por lo que entendió que "la mayoría de las personas incluidas en el nuevo plan ya tiene a sus hijos vacunados".

Y como ejemplo del alto índice de vacunación que registra la población local, Ferro mencionó que "la reciente campaña contra la polio, el sarampión y la rubéola alcanzó niveles históricos en la ciudad".

En cuanto a los temas de escolaridad; cumplimiento de asistencia por parte de los alumnos, principalmente, en los niveles secundarios y deserción, según un rápido sondeo realizado entre algunas escuelas, permitió comprobar que estos últimos días del ciclo lectivo, mejoró ostensiblemente. Incluso, también la preocupación de los padres para que los chicos concurran a clase.

Casos extremos

A modo de ilustración de los sucedido, basta con citar de manera anecdótica tres episodios recogidos en fuentes escolares, que demuestran la preocupación, la mayor de las veces interesada, que generó la puesta en marcha de este plan:

* Un padre, por no estar de acuerdo con algunos maestros, retiró hace unos meses del jardín de infantes a su hija. Pero al anunciarse el tema de la Asignación Universal concurrió a hablar con las autoridades del establecimiento a fin de que le permitieran su reincorporación.

* También el padre de un niño que concurre a una escuela primaria municipal se presentó en la secretaría del establecimiento a requerir un certificado de escolaridad del hijo. Como nunca en los tres años que el chico concurría, por ningún motivo había asistido al lugar, se le preguntó quién era, y tras presentarse como el padre, que no había antes reconocido a sus hijos, se declinó de darle tal documento, ya que su esposa, como madre soltera se ocupaba de la crianza de los niños, trabajaba y cobraba una asignación familiar por trabajo registrado.

* El tercer caso expone otra situación aún más extrema. Se trata nuevamente de un padre, con una hija en una escuela provincial, que asistió a pedir algún documento que demostrara que la niña era alumna regular. Cuando se le preguntó por qué asistía ahora, muy suelto de cuerpo respondió: "Me enteré que le van a dar plata. Durante tanto tiempo estuve pagándole alimentos, que es hora que me devuelva algo".

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