Un beneficio concreto que sería hecho ley esta misma semana

El proyecto para terminar con la tablita de Ganancias será enviado mañana mismo al Congreso.
De los muchos anuncios que se fueron sucediendo en la última semana, y que apuntan todos a contrarrestar el impacto que pueda tener en la economía local la crisis global, el de la eliminación de la denominada "tablita de Machinea" es el único realmente palpable y cuyos beneficiarios (unos 350.000 personas que cobran al menos 7.000 pesos al mes) podrán disfrutar en un plazo concreto, a fin de enero cuando perciban el salario de ese mes, si, como pretende el Gobierno, el Congreso aprueba la iniciativa esta misma semana.

Tal vez podría incluirse aquí la amplia y generosa moratoria impositiva que fue coronada con un proyecto de blanqueo de capitales que ni el más osado se hubiera imaginado, por su amplitud.

Junto a esto, en las últimas semanas el Gobierno copó el centro de la escena con anuncios de medidas que aún están en estudio. Para esta semana se espera el mega plan de obras públicas por 71.000 millones de pesos que administrará el ministro Julio de Vido y, también, una operación para refinanciar parte de la deuda.

Hasta ahora el Gobierno mostró estas cartas:

Un paquete de créditos por 13.200 millones de pesos para fomentar desde la venta de autos cero kilómetro hasta el turismo interno.

El plan para blanquear la relación laboral de los trabajadores.

Un esquema de ofertas de productos para la mesa navideña.

Un plan para financiar la venta de 15.000 taxis.

En todos los anuncios subyace el esfuerzo oficial por revertir el fuerte cambio de expectativas que se observa en la economía (desde empresarios a consumidores) a partir de la evidencia, concreta, de la sensible desaceleración de la actividad industrial y el consumo que se está observando en los últimos meses.

Esa nueva realidad se traduce en una caída de la recaudación impositiva, que se manifestó de lleno en noviembre y, según dicen en el Gobierno, podría acentuarse en diciembre.

La apuesta oficial es, entonces, poner más plata en el bolsillo de los asalariados, o por lo menos, de algunos de ellos.

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