Benedicto volvió de Tierra Santa

El pontífice Benedicto XVI hizo sus valijas y dejó Tierra Santa, después de una gira de ocho días que lo llevó por Jordania y las ciudades de Belén y Jerusalén. Ayer, en su último discurso antes de abandonar Israel, el Papa condenó al Holocausto y apoyó la creación de un Estado palestino. "Hagamos que la solución de los dos Estados se vuelva una realidad, llevando esperanza a las muchas otras regiones que son afectadas por el conflicto", instó el religioso.
Ayer, como durante toda su gira, Benedicto XVI abogó de forma clara y sin titubear por la paz y la reconciliación de los palestinos y los israelíes. Antes de embarcarse de vuelta para el Vaticano, el jefe supremo de la Iglesia Católica se despidió del presidente israelí, Shimon Peres, y su primer ministro, el conservador Benjamin Netanyahu. Consciente de las cámaras de televisión que lo rodeaban, les pidió a los dos líderes israelíes que apoyen sin condiciones la llamada solución de los dos Estados. Netanyahu sonrió y no contestó. Sus aliados de derecha y especialmente su canciller, Avigdor Lieberman, criticaron y rechazaron públicamente la creación de un Estado palestino independiente y soberano. La noche anterior el premier israelí le había pedido al Papa que no se olvidara de denunciar con la misma fuerza que defiende a los palestinos a las "constantes amenazas" de Irán contra el Estado israelí. Por eso ayer, antes de subirse al avión, le dejó claro al mundo que sus palabras de amistad y apoyo al pueblo palestino no cercenan ni en lo más mínimo el apoyo del Vaticano a Tel Aviv.

"Pido que se reconozca universalmente el derecho de existencia del Estado de Israel, para que viva en paz y seguro dentro de fronteras internacionalmente aceptadas", aseguró. También condenó a los que continúan negando el Holocausto y a los dirigentes que difunden el antisemitismo en el globo. Ahora sí, Netanyahu sonrió con ganas.

Benedicto XVI dedicó su último discurso en tierra israelí al tema que fue una constante a lo largo de los últimos dos días, el Holocausto. Recordó su visita a Auschwitz hace tres años y los oscuros recuerdos que revivió en cada uno de los lugares históricos que visitó en la gira. "No puedo dejar de pensar en el campo de la muerte en donde tantos judíos –madres, padres, maridos, esposas, hermanos, hermanas, amigos– fueron brutalmente exterminados bajo un régimen ateo que propagandizaba una ideología de antisemitismo y odio", dijo.

"Apelo a todos los pueblos de estas tierras para que no se derrame más sangre: ¡No más combates, no más terrorismo, no más guerra!", señaló. Con esa frase cerró una gira muy vigilada, criticada, pero ante todo tensa.

Comentá la nota