Benedicto XVI pronunció la homilía en el funeral del polémico cardenal Pio Laghi

Benedicto XVI pronunció la homilía en el funeral del polémico cardenal Pio Laghi
El Papa Benedicto XVI pronunció en la basílica de San Pedro la homilía del funeral del cardenal Pio Laghi, ex nuncio apostólico en Argentina, durante la cual afirmó que "las pruebas y los sufrimientos" se pueden transformar con la fe "en fuente de paz y de alegría".
El Pontífice recordó la intensa actividad diplomática desempeñada por el purpurado -fallecido en la noche del sábado al domingo en el hospital romano de San Carlo de Nancy- y expresó su pésame a amigos, familiares y conocidos presentes.

El funeral fue oficiado por el decano del colegio cardenalicio, Angelo Sodano, ex secretario de Estado vaticano.

Durante la homilía, el Papa citó algunas frases del testamento espiritual del cardenal -aquejado por una grave forma de leucemia- escrito el pasado 14 de noviembre.

"Acepto desde ahora la muerte que la Divina Providencia me ha reservado, sólo pido que los días de mi sufrimiento sean, si es posible, acortados, también para no causar demasiada molestia a aquellos que me tuviesen que asistir", escribió Pío Laghi, según citó el Pontífice.

"El Señor ahora le abrió sus brazos de Padre bueno y misericordioso", remarcó el Papa.

"Dios nos ha creado y en él encontramos la felicidad", añadió.

Benedicto XVI repasó en la homilía los diversos cargos desempeñados por el purpurado fallecido: en Nicaragua a Washington, India, Grecia, Argentina y Jerusalén, entre otros.

"Es también un deber recordar con gratitud las especiales misiones que le fueron encomendadas: en mayo de 2001, a Israel y la Autoridad Palestina, para entregar un mensaje pontificio al fin de alentar a las partes a un pronto cese del fuego y reanudación del diálogo", recordó el Papa.

"Dos años después, el 1 de marzo de 2003, fue encargado de ir como enviado especial a Washington para dar al presidente de Estados Unidos un mensaje pontificio e ilustrar la posición y las iniciativas emprendidas por la Santa Sede para contribuir al desarme y la paz en Medio Oriente", agregó.

Benedicto XVI subrayó que estas fueron "misiones delicadas que él trató de realizar, como siempre, con fiel dedicación a Cristo y a su Iglesia".

En la homilía, el Papa remarcó también que "es posible transformar en fuente de paz y de alegría las pruebas y los sufrimientos que inevitablemente forman parte de nuestro peregrinaje terrenal".

En los funerales participaron, entre otros, el líder del pequeño partido político de centro UDC, Pierferdinando Casini; Mario Baccini, presidente de la Federación de los Cristiano populares, y el senador vitalicio Emilio Colombo.

Ayer, Benedicto XVI había calificado de "triste" la noticia de la muerte del purpurado, quien murió a los 85 años de edad.

"Ha suscitado viva conmoción en mi alma por el grato recuerdo que conservo de su largo y generoso servicio a la Santa Sede", añadió el Pontífice.

Pío Laghi fue acusado por las Madres de Plaza de Mayo de haber sido "cómplice" de la desaparición de opositores al régimen militar en Argentina.

Llegó a ser denunciado en 1997 ante la justicia italiana, aunque la demanda no prosperó.

El domingo, en diálogo con una agencia de noticias internacional, Angela "Lita" Boitano, madre de dos desaparecidos italo-argentinos, no vaciló en afirmar que el fallecido cardenal fue "más brutal que los militares" en su trato con ella y otros familiares cuando, en 1979, lo entrevistaron buscando verdad y justicia.

Estela Carlotto, presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, subrayó que Laghi fue "cómplice de los uniformados".

"La muerte permite hacer una valoración de esta persona, y la hacemos como familiares de las víctimas de los militares en Argentina: este hombre fue cómplice, como miembro de la Iglesia católica, de los uniformados", precisó Carlotto en conversación con una agencia de noticias internacional.

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