Belleza americana.

Dulko, la nuestra, controló los nervios y cerró en el quinto match point la que definió "la mejor victoria de mi vida", sobre la rusa Sharapova, ex N° 1 y campeona en el 2004.
Si hay un momento para ganarle, es éste", había resaltado con marcador amarillo Gisela Dulko antes del duelo blondo. La rusa Maria Sharapova, ex N° 1 del mundo, campeona de Wimbledon en 2004, llegaba con ritmo de partidos pero sin la confianza que otorgan las victorias, producto de medio año de parate por una operación practicada en su hombro derecho en octubre (figura 60ª del mundo). Con precisión quirúrgica, Gisela, la única argentina entre las top 100, se quedó con el choque de segunda ronda en la cancha central, por 6-2, 3-6 y 6-4. La tigrense siguió punto por punto el guión que diagramó su hermano Alejandro, pero lo que pudo haber sido una victoria más cómoda, terminó en sufrimiento con cinco match points, y con el público británico exclamando cuando las pelotas picaban cerca de las líneas o pasaban pidiendo permiso por encima de la red.

"Es la victoria más grande de mi carrera, el partido de mi vida, en el torneo más importante para mí, en la cancha central y venciendo a Maria. Es un gran día para mí, estoy muy feliz", dijo una sonriente Dulko. "Ella es un foco de atención permanente, todo el mundo la sigue", comentaba, ya de civil, en la sala de prensa del All England. "Fue todo muy lindo, por la rival, la forma en que jugué casi todo el partido, la gente. Era increíble cómo me apoyaban, quería que ganara todo el tiempo. Eso me ayudó", reconoció Gise, o Gigi, o Gi, 45ª del ranking.

Dulko, de 24 años, se ha especializado en su carrera que ya lleva diez (contando torneos menores), en complicar y hasta vencer a las top ten. No hablamos de Martina Navratilova, a quien venció dos veces en 2004, cuando a la gran Martina le costaba empardar en velocidad a sus colegas, sino de victorias sobre Elena Dementieva, Svetlana Kuznetsova (un triunfo logrado este año en polvo de ladrillo, superficie sobre la cual la rusa ganaría Roland Garros), Vera Zvonareva y Jelena Jankovic, además de tener contra las cuerdas a Serena Williams en Australia este año. ¿Qué le falta para llegar al nivel de ellas? Regularidad, constancia, un bien que no siempre es fácil de encontrar en el circuito WTA. Los vaivenes se evidencian en un mismo partido, como pasó ayer: sólida, punzante con el drive y el saque, quedó 6-2 y 3-0, pero se tiró hacia atrás, dudó y Sharapova se le vino a degüello. En el final, Gise necesitó de cinco match points (y levantar un break point en ese game de 5-4), para poder dar la sorpresa en la Catedral. En este caso, el valor es haber superado las dudas, haber apretado el grip de la raqueta y encontrado las líneas cuando la situación era más tensa.

"Cada punto era más estresante que el otro. En los match points pensaba: 'Que la tire afuera, por favor, que la tire afuera'", reveló Gise. "Es una lástima, pelotas que antes entraban, hoy se iban siempre", lamentó la rusa. Del otro lado, Gise -rival de otra rusa, Nadia Petrova- afirmaba: "Esto me dará confianza. Estoy mejor de la cabeza que nunca".

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