El Belgrano, otra vez en manos de los gremios

Las sociedades creadas para manejar las redes y servicios ferroviarios están copadas por la UF y La Fraternidad.

Mañana, en asamblea ordinaria, será designado el nuevo presidente de la Sociedad Operadora Ferroviaria (SOF). El cargo quedó vacante tras la renuncia del diputado nacional salteño Marcelo López Arias, en mayo último, y desde entonces fue cubierto interinamente por su comprovinciana Alba Thomas Hatti, vicepresidenta de la SOF.

El Gobierno nacional pondría en la presidencia de la SOF a otro dirigente de la Unión Ferroviaria.

En medio de un cerrado hermetismo, trascendió anoche como nombre casi puesto para la presidencia vacante el del actual secretario de Finanzas de la Unión Ferroviaria (UF), Armando Roberto Matarazzo.

Con esta designación se cerraría un esquema orgánico que pondría nuevamente al Belgrano Cargas -y no sólo a esta red que interesa particularmente al Norte argentino- en manos de la UF. Y esta vez, en acuerdo con el gobierno nacional, el gremio que conduce José Pedraza compartiría los manejos con La Fraternidad, otro tradicional sindicato del sector relacionado hoy con el jefe de la CGT, Hugo Moyano, y las filas de los camioneros.

El avance de los gremios, que parece encaminado hacia un desembarco final en el cierre de 2009, retrotraería el sistema ferroviario al límite del punto de partida, hace poco más de diez años, cuando el Norte Grande en pleno, con la adhesión de las regiones del Centro y Cuyo, interpusiera un recurso de amparo en oposición a la disposición del Estado nacional por haberle adjudicado, en exclusividad y sin licitación alguna, la explotación del servicio de transporte de cargas al gremio Unión Ferroviaria.

Desde entonces, autoridades provinciales, órganos regionales y cargadores insistieron en la necesidad de que las provincias vinculadas por la red del Belgrano Cargas tengan debida participación, intervención y decisión en estos órganos supra provinciales, toda vez que el interés directo del desarrollo de sus propias economías regionales depende de un sistema de transporte administrado eficientemente y por los verdaderos usuarios.

En vista de la fallida intervención que tuvieran los gremios cuando condujeron los destinos del ferrocarril en el Norte argentino, el curso actual de la SOF y la ADIF (Administración de Infraestructuras Ferroviarias) genera creciente preocupación, ya que en todo el NOA y el NEA se teme ver reiteradas fórmulas que reediten las malas experiencias del pasado reciente.

Vuelta de almanaque

En 1999 el gobierno nacional dispuso otorgar la concesión para la explotación del transporte de cargas perteneciente al Ferrocarril Belgrano a la Unión Ferroviaria. Para entonces, de los 10.000 kilómetros de la red, quedaban cerca de 7.000 en explotación. De esta fracción operable, sólo 100 kilómetros se prestaban para un tránsito de trenes de 60 kilómetros por hora. Otros 300 kilómetros posibilitaban mover las formaciones a 50 km/h y en el resto de la red podían desarrollarse velocidades máximas de 5, 12, 20 y 30 km/h.

Sobre 120 locomotoras, había 44 en funcionamiento y de 4.922 vagones, quedaban 3.346 en servicio.

Estos datos figuraban en el contrato de concesión, por lo que el Estado nacional comprometió un aporte de 50 millones por año que jamás aportó. Antes del 2000 el deterioro se agravó a tales niveles que llevó a tramitar la rescisión del contrato, puesto que gestión sin fondos llevó a operar la red ferroviaria con apenas 9 locomotoras. Al mismo ritmo, el volumen de cargas cayó de las históricas 5 millones de toneladas transportadas anualmente a 500 mil en 2006, con un promedio de 2 descarrilamientos por día.

Así también cayeron los tramos en explotación a menos de 4.000 kilómetros.

El Ferrocarril Belgrano fue concebido como una red para el fomento y desarrollo de una vasta región del país, toda vez que recorre 16 provincias argentinas, siendo para el 50% de ellas el único transporte ferroviario existente.

Quiénes deciden en las sociedades

En la ADIF ha quedado como presidente José Villafañe, quien tiene licencia como secretario gremial de La Fraternidad.

En la SOF, en tanto, el sillón vacante que dejara López Arias es pretendido por la Unión Ferroviaria, que ya cuenta en esa sociedad estatal con un director: Juan Araya, síndico en el Belgrano Cargas y abogado de la UF.

Otro director es Juan Servini, hermano de la jueza María Servini de Cubría, quien tiene competencia para investigar concesiones ferroviarias.

En la SOF, la vicepresidencia es ocupada por Alba Thomas Hatti, funcionaria de la Secretaría de Transporte.

La gerencia general de esta sociedad está en manos de Alfredo Cargnello (director de Ferrovías).

A estos nombres, de confirmarse su designación, se sumaría el del secretario de Finanzas de la UF, Armando Roberto Matarazzo, como presidente de la SOF.

Sociedades

El funcionamiento de estas sociedades debería contener las mayores expectativas de todo los involucrados en el servicio ferroviario del interior del país, ya que de su éxito depende el desarrollo de las economías regionales en su conjunto.

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