Beder busca alinear la tropa

El Gobernador, en su mensaje a la dirigencia del viernes, hizo una fuerte bajada de línea y un reclamo de mayor participación. Muchos aceptaron el tirón de orejas y sostienen que hay algunos que "no entienden"
Pasadas las elecciones, el clima político se mantuvo en un prolongado letargo, apenas interrumpido por los chispazos que generaron las discusiones entre algunos dirigentes –muchas banales, otras de muy mal gusto que es preferible olvidar–, o cuestiones más cercanas a lo policial, como la estafa con las viviendas del Estado.

Pero el viernes, pasada la visita del ministro Manzur y concluida la reunión del Consejo Hídrico Federal, el Gobernador decidió sacudir la modorra de la dirigencia con una convocatoria al Justicialismo que no dejó a nadie afuera.

Excepto la Vicegobernadora, ausente con aviso, en el Club Vial estuvieron los cinco diputados nacionales; el intendente Ricardo Quintela junto a su hermana la senadora Teresita Quintela (con algunos funcionarios pero sin militantes); casi todos los intendentes –incluido el sanagasteño Flores, a quien se le reclaman rendiciones por once millones de pesos–; el gabinete ministerial completo y legisladores en funciones y electos, como Alejandra Oviedo y Oscar Chamía. Incluso se hicieron notar algunos dirigentes que revistaban en el mazismo, como José Siman, Raúl Chacón y Lito Asís.

El mensaje del Gobernador fue, principalmente, una fuerte bajada de línea a la dirigencia en pleno y un reclamo por una mayor participación en las grandes cuestiones que impulsa, como la minería, el incentivo a la producción agroganadera y los planes de erradicación de ranchos, entre otros. Para ponerlo en blanco sobre negro, pidió a los militantes una mayor militancia.

En varias de estas cuestiones, se viene escuchando la voz de Beder Herrera casi en solitario. Tampoco se advierte la presencia mediática de los legisladores, en funciones o electos, funcionarios o militantes para opinar y proponer los grandes temas, a diferencia de los opositores que últimamente han buscado capitalizar las polémicas y las fisuras. Entre los allegados al Gobernador se advirtió una clara alusión a los diputados, a quienes considera enfrascados en un excesivo internismo, lejos de la gestión y más preocupados por los fondos que pudieran conseguir que por las leyes que deben generar en el ámbito de la Legislatura.

Beder Herrera fue muy enfático en ciertos temas puntuales. Más allá del llamado a la unidad, teniendo en cuenta que se encontraban fuerzas confluyentes pero distintas, como el PJ y el Frente del Pueblo, usó términos duros en temas como las estafas con las viviendas y la política minera. Respecto de esto último, dijo sin vueltas que "estamos mariconeando". "No nos hagamos los lindos y salgamos a defender y a militar en pos de una minería no contaminante", reclamó Beder a sus dirigentes. El impulso a la minería está entre los puntos centrales de su gestión y el mandatario siente que no lo acompañan.

En cuanto a lo acontecido con las viviendas, opinó que hay que sumar las penas "para que se pudran en la cárcel" los responsables de esta maniobra y pidió a la Justicia que actúe con rapidez y rigor.

En la tropa justicialista, el mensaje del Gobernador causó varias reacciones. Oficialmente, los intendentes Quintela y Saúl salieron a dar su respaldo. El jefe comunal capitalino indicó su acuerdo con la reforma política que desembocaría en internas abiertas para las elecciones de 2011, mientras que el chepeño reconoció que "había muchos dirigentes y funcionarios que no entendían este mensaje". Por lo bajo, muchos líderes peronistas aceptaron el "tirón de orejas" que les propinó Beder.

Paseo cultural

Esta semana continuaron las manifestaciones a favor y en contra del denominado, por ahora, Paseo Ramírez, que se ubicará en el bello edificio de la Escuela Normal, en pleno centro capitalino.

Las razones que esgrimen los críticos están referidas, con razón, al destino original del edificio y a la demolición de ciertas partes, como las rejas perimetrales. Sin embargo, se exceden al calificarlo como "shopping" (error copiado de un matutino porteño) y al sostener que las obras llegarían a modificar su estructura original, cosa que el proyecto difundido por las autoridades no lo indica.

En esta cuestión, el Gobierno podría haber generado un debate previo y una debida difusión a los interesados y a la opinión pública en general.

Pero, más allá de las polémicas, lo que se puede destacar es la importancia que tendría para la ciudad contar con un espacio cultural de relevancia, tanto para las expresiones artísticas como para el turismo.

Los ejemplos son muchos. Con orgullo, la ciudad de Córdoba exhibe el palacio Ferreira y el museo Caraffa, que originalmente tenían otros destinos.

Una de las críticas está referida al nombre que se eligió para el proyecto, Palacio Ramírez, en cuanto hace referencia a un conquistador en vez de a algún personaje o lugar autóctono de La Rioja. Es por ello que el Gobierno analiza rebautizarlo y podría dar a conocer la nueva denominación en breve.

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