Beatriz Fernández quiere jerarquizar el Concejo y construir consensos en temas aún postergados

Beatriz Fernández quiere jerarquizar el Concejo y construir consensos en temas aún postergados
Se candidatea en tercer término por el peronismo disidente. La ex concejal quiere volver y jerarquizar el Legislativo a través del diálogo. Sus prioridades para el Tandil que viene.
Empezó a militar en el orden local con la denominada Renovación Peronista, en la década del 80. Los años y una pasión inocultable por la política la llevaron a ocupar tres veces una banca de concejal.

Siempre condujo su bloque, y en los albores de la Alianza, pleno Gobierno de Julio Zanatelli en Tandil, presidió el Legislativo lugareño.

Un día, con mandato cumplido, se retiró y desapareció de la vida mediática. Su experiencia legislativa, su contracción al trabajo y una capacidad que le reconocen propios y extraños, hizo que ahora volvieran a tentarla. Beatriz Fernández, de ella se trata, esta vez dijo que sí. En un extenso diálogo para La Entrevista Semanal confiesa las razones de su vuelta como candidata en tercer lugar por el peronismo disidente, echa una mirada sobre la actualidad de la ciudad, y con un perfil dialoguista apunta a jerarquizar el Concejo Deliberante.

Otra vuelta, natural y entusiasta

-Lleva años sin participación política activa. ¿Qué la impulsa a volver en este momento del peronismo?

-Vuelvo porque me lo pidieron. Ha sido así. Comenzó con un grupo de militantes, de todas las edades, amigos muy entusiastas, con los que hemos trabajado mucho tiempo juntos en distintos proyectos. Me decían que se sentirían muy bien si volviera a representarlos. Siempre me hacían ver esa posibilidad. Yo, en realidad, he estado con otro tipo de complejidades, propias de la vida, y ahora podía tener toda la disposición de dedicarme plenamente, como a mí me gusta.

-Y en cuanto al espacio, volvió a recalar en el felipismo.

-Es mi espacio natural. Yo comencé a militar con Luis María Macaya, en los años de la renovación peronista, y ahí conocí a Felipe Solá. A partir de allí hicimos amistad con un grupo de gente, que nos hemos ido reencontrando a lo largo de la vida. Para mí es absolutamente natural y un honor poder representar su espacio.

La palabra empeñada

-Lo que no pareció tan natural fue la manera en que se terminó de cerrar la lista...

-Creo que en todos los partidos políticos siempre hay muy pocos espacios para todos los que quieren estar. Y es mucho más difícil en este espacio, donde convergen tres fuerzas políticas. Entonces pienso que es natural que sea así, aunque no dejo de decir que sorprendió un poco lo que pasó al final. Había un acuerdo entre las tres partes y se llevó la lista a La Plata (la encabezaba) dentro de los días y horarios establecidos para ser entregada. Después vino la posibilidad de que Mario Bracciale la encabezara, cosa que me alegra porque se lo habíamos pedido, e hicimos como en un tablero de ajedrez, en este caso una jugada de enroque. Yo mantuve la palabra y el compromiso firmado de dejarle el número dos al sector representativo de la parte agraria.

-El gesto es valorable, pero en lo personal, ¿cómo se sintió?, porque Bracciale ya había desistido de participar.

-No me afecta en lo personal, sí me hubiera gustado tener el tiempo para discutirlo. Pero ya está, el resultado hubiera sido el mismo, y ahora ya estamos trabajando con las reuniones de campaña.

Levigna en el camino

-Usted, que lo conoce bien a Javier Levigna, y que participó de la mesa de negociaciones, ¿qué cree que fue lo que pasó? Su salida fue, cuanto menos, desprolija.

-Yo he trabajado con Javier muchísimos años, de hecho ha sido mi secretario cuando ocupé la Presidencia del Concejo Deliberante. Es una persona que valoro profundamente y quiero desde lo personal. Ahora, hace cinco años que no hablo con él, y sabiendo que yo estaba en la mesa de negociaciones, nunca me llamó. He visto algunas declaraciones en el Diario, en las que decía que no sabía si iba a ser candidato, que tenía que hablar con la familia y con la empresa....

-Pero Beatriz, a Levigna lo fue a buscar Bracciale para ofrecerle encabezar el espacio. El solucionó el tema familiar y el laboral, y cuando estaba dispuesto, no lo llamaron más. Levigna cree que Roberto Mouillerón le bajó el pulgar...

-No, no, no. Las cosas locales las resolvimos entre los representantes locales. Nunca hubo injerencia. Lo único que se decidió desde la Provincia fue que la lista debía ser encabezada por la parte de De Narváez, seguida por el representante del felipismo, y luego el del PRO, para tener un ordenamiento correlativo, de acuerdo con la fórmula que se presentó a nivel nacional. Pero acá no se metieron con las personas.

-Pero, de hecho, acá no se respetó ese ordenamiento. ¿Tuvo que ver su gesto?

-Sí, fue realmente así. Le dije, ya está. Siempre digo que a veces en la vida hay que dar un paso atrás, para luego poder dar dos hacia adelante.

Comentá la nota