Beagle, otra lección histórica

Por: Ricardo Kirschbaum

El acuerdo con Chile por la cuestión del Beagle fue respaldado por la voluntad popular más que por el consenso político en el Congreso. Esta observación la subrayó ayer el ex canciller de Alfonsín, Dante Caputo, en la inteligente nota que se publicó en Clarín por el 25° aniversario de la firma del acuerdo.

El plebiscito de 1984 fue aprobado por el 80% de los votos. Salvo Carlos Menem, que hizo campaña por el Sí, el peronismo se resistió hasta el final. En el Senado, finalmente, los nuevos límites para el Beagle triunfaron por un voto de diferencia.

El peronismo de entonces venía de una derrota inesperada y contundente. El Beagle se presentaba como un poderoso eje para oponerse al flamante gobierno radical. Y así fue: el justicialismo quiso encontrar en una cuestión territorial una fórmula apta para comenzar a recomponerse.

No era una causa cualquiera. Una oportuna tormenta impidió que comandos de la infantería de Marina tomaran a fines de 1978 una de las tres islas en disputa. La intervención del Vaticano frenó la inminencia de la guerra entre dos dictaduras.

En 1984 se llegó al acuerdo, hubo el plebiscito a favor y la dramática votación en el Senado.

No hubo entonces un consenso generoso. Se privilegiaron otras razones de táctica política, desperdiciando así la oportunidad de cerrar un conflicto centenario con unidad y racionalidad.

Este déficit es crónico en la historia argentina y revela una patología que nunca es atendida con la profundidad que su gravedad requiere.

La miopía de aquel tiempo contrastó con la respuesta rotunda del voto popular.

Las grandes cuestiones nacionales pendientes siguen huérfanas de consenso y plagadas de mezquindades políticas y egoísmos personales.

Comentá la nota