En un BCRA más político, el uso de las reservas no será mala palabra

Por: Daniel Fernández Canedo

Mercedes Marcó del Pont tiene una trayectoria larga y una visión sobre la economía muy definida.

Cree en un dólar alto, en que las tasas de interés deben ser bajas y que el gasto público servir para expandir el consumo en el mercado interno.

En primera instancia, no se desvive por lo que pase con la inflación. Y considera que la independencia del Banco Central es un concepto de la economía ortodoxa de poco mérito.

El porqué de Marcó del Pont y no de Mario Blejer para suceder a Martín Redrado salta a la vista: la Presidenta quiere un Banco Central que le responda y no le ponga límites.

Desde un punto de vista funcional, la decisión de Cristina Kirchner parece impecable. Se fue uno que molestó y llega una economista que responderá sin generar conflicto.

Desde el punto de vista económico, implica abrir una nueva etapa y, probablemente, varios cambios de fondo.

El núcleo de la nueva era tendrá sobre la mesa la puja por el uso de US$ 6.500 millones de las reservas para cancelar deuda con acreedores privados y pagarle a organismos financieros internacionales.

La discusión del ya célebre Fondo del Bicentenario tendrá varias particularidades.

Una de ellas es que, al haberse creado por el Decreto de Necesidad y Urgencia, el Congreso sólo podrá aprobarlo o rechazarlo.

En otras palabras, y en principio, no podría modificarse.

Otra particularidad y que tal vez sea el punto más álgido es que, como está planteado, el DNU permitiría usar la totalidad de las "reservas de libre disponibilidad" que, según el cálculo del Gobierno, no serían 6.500, sino 18.000 millones de dólares.

Ese habría sido uno de los motivos implícitos de la resistencia de Redrado a liberar fondos. De ahora en más. el Gobierno tendría más libertad para avanzar.

Para usar la plata de ese fondo, el Gobierno necesita que por lo menos una Cámara se lo apruebe, y el Senado parece la más propensa a hacerlo.

La Casa Rosada tiene argumentos fuertes a su favor para poder atraer voluntades de las provincias.

Puede decir lisa y llanamente: si no hay Fondo del Bicentenario no hay partidas disponibles.

Un dilema que a muchos gobernadores implica ponerle una soga al cuello.

Pero para el Gobierno hay dilemas que no existen: el Fondo del Bicentenario podrá usarse como garantía, para el pago a los acreedores y también para aumentar el gasto público y buscar rédito político; todo parece posible.

La crisis por el uso de las reservas lleva un mes y empezó a sacar a la superficie algunos costos ocultos, más allá de la caída de los precios de los bonos y las acciones.

A fines del pasado diciembre, 2010 se presentaba como un año en el que se volvía al crecimiento con algo de inflación. En los últimos días, los economistas moderaron los pronósticos de crecimiento y aumentaron los inflacionarios.

Una suba del costo de vida del orden del 20% no desentona entre las estimaciones profesionales.

Se mantiene la idea de que con US$ 48.000 millones de reservas y con un superávit de la balanza comercial de US$ 15.000 millones, los dólares no faltarán.

Las dudas giran en torno a si esos dólares se quedarán en el circuito argentino como sucedió en los últimos tres meses, o volverán a salir como fue la característica de los dos años previos.

Marcó del Pont llega al Central en un momento en el cual algunas cosas están cambiando. En el último mes, el precio de la soja bajó 10% y el dólar a nivel mundial se recuperó.

Entre la inflación prevista y cambios en algunos precios clave, la titular designada del Central deberá definir un camino para el dólar.

De Redrado se sabía que actuaba contra el ciclo y no era partidario de saltos en el dólar. Le temía al impacto que pudiese tener sobre la marcha de los precios.

A Marcó del Pont habrá que verla operar dentro de un Banco Central que tendrá claramente un perfil mucho más político que técnico.

La voluntad de bajar las tasas de interés, desde ya, no estará ausente. Pero aún se desconoce la estrategia que el Gobierno planea para esta nueva etapa.

Anoche en el sistema financiero había cierta inquietud pero los banqueros contaban con un certeza.

En el fondo están convencidos de que el ex presidente Néstor Kirchner a pocas cosas teme más que a una corrida financiera y eso lo cuentan como reaseguro a la hora de tomar decisiones.

Con 48.000 millones de dólares en las reservas, previsiones de un alto superavit comercial y sin grandes vencimientos de deuda, la Argentina se prepara para volver a crecer.

Salvo, como dice un experimentado economista, que haya "gente con la capacidad de hacer chocar una calesita".

Cabe esperar que algunas ambiciones políticas de los que conducen no metan la cola.

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