El BCRA impide al Banco de La Pampa repartir utilidades

La medida restrictiva afecta primordialmente al Estado provincial y, en menor medida, a la Caja de Previsión Social del Personal y a la Caja Forense, los dos principales accionistas privados del banco.
El Banco Central de la República Argentina le impidió al Banco de La Pampa, y al resto de las entidades, repartir los dividendos con el objetivo de mantener su capitalización. La medida, en algún sentido, desinfla el negocio del mercado de acciones porque los inversionistas -a sabiendas que, al menos en el corto plazo, no cobrarán las utilidades anuales- difícilmente se arriesguen a comprar más valores.

"En realidad el Central no dictó ninguna comunicación, pero como se reserva el derecho a aprobar o no la distribución de dividendos, y está rechazando las solicitudes, en los hechos prohíbe recurrir a un mecanismo habitual en el sistema", señalaron fuentes bancarias. Agregaron que "la única explicación técnica que dieron es que con esta medida se apunta a proteger a los bancos y a evitar que pierdan capital" en un momento delicado por la crisis mundial.

En el caso del B.L.P., las fuentes indicaron que las cifras no son muy significativas, aunque hay dos privados, Patagonia y Macro, que pidieron autorización para repartir entre sus accionistas 133 y 150 millones de pesos, respectivamente.

El Pampa tiene un 78 por ciento del capital en manos del Estado y el 22 por ciento en manos privadas. Pero como los accionistas privados son 17.000, los dividendos a cobrar serían ínfimos, excepto para la Caja de Previsión Social del Personal del B.L.P. y la Caja Forense de Abogados y Procuradores, pues entre ambos acumulan el 8 por ciento del paquete accionarios. "No sólo ellos dos quieren cobrar, (Ariel) Rauschenberger también estaría contento de recibir dinero", indicaron las fuentes en alusión al ministro provincia de Hacienda.

Hasta ahora, el banco pampeano -que con el marinismo pasó de ser una entidad de fomento a una comercial- solamente pudo repartir las utilidades del ejercicio 2006/2007, pero no la ganancia de 55 millones de pesos del ejercicio 2007/2008. "Lo que se aprobó en octubre no podemos repartirlo, aunque el problema no somos nosotros, sino los grandes bancos privados. Por eso es posible que aparezcan demandas legales", agregaron los voceros.

No obstante, el B.L.P. había aprobado solamente repartir una suma menor. Por un lado porque el Central no permitía entregar más del 50 por ciento de las ganancias y otro por decisión propia. El okey había sido por entre 18 y 20 millones de pesos.

Inflación.

En el B.L.P. especulan con que, más allá del argumento oficial, la causa real del impedimento está relacionada con la inflación. "Los bancos pagamos Ganancias sin poder ajustar nuestros patrimonios por la inflación, ni siquiera por la oficial del Indec. Pongamos dos ejemplos: si el índice fuese del 7 por ciento y el patrimonio de un banco de 300 millones, las utilidades habría que contabilizarlas a partir de los 20 millones; y si la inflación fue del 20 por ciento, como dicen muchos, entonces recién habría dividendos a partir de los 60 millones. Por eso es posible que éste sea el verdadero motivo por el cual el Banco Central no autoriza los pagos. Ocurre que el gobierno tampoco puede admitir esos niveles inflacionarios".

Siguiendo con esa hipótesis, los voceros añadieron que "si el patrimonio es de 300 millones y las ganancias a repartir de 60, con una inflación del 20 por ciento, lo que realmente estaría ocurriendo sería que no habría una distribución de utilidades genuinas porque con los 60 millones el banco solamente estaría manteniendo su patrimonio. Si repartiera ese dinero se descapitalizaría".

Ayer, voceros del B.C.R.A. citados por diarios porteños, admitieron que las restricciones están en estudio, cuando en verdad ya se aplican. Desde la autoridad monetaria indicaron que "se analiza la postergación de autorizaciones del pago de dividendos ante la situación de crisis y en cumplimiento de normas prudenciales, con el objetivo de mantener la capitalización de los bancos".

Desde la explosión del plan de convertibilidad, a fines de 2001, el Central tiene la facultad de determinar en forma individual la distribución de utilidades de los bancos. Analistas financieros recordaron que el promedio de autorizaciones desde 2004 es del 50 por ciento y no descartaron que en estas circunstancias el porcentaje baje al 30.

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